Carlo Antonio Castro Guevara (1926-2010): Un Centenario entre la Memoria y el Olvido

 Carlo Antonio Castro Guevara (1926-2010): Un Centenario entre la Memoria y el Olvido

 

Ángel Rafael Martínez Alarcón

 

 

El rectorado del Dr. Gonzalo Aguirre Beltrán (1908-1996) marcó un parteaguas en la joven Universidad Veracruzana, fundada en 1944, cuando México era presidido por el General Manuel Ávila Camacho (1897-1955) y el último gobernador de periodo cuatrienal, el licenciado Jorge Cerdá Lara (1897-1958). Fue el gobernador Antonio Modesto Quirasco (1904-1981), quien gobernó de 1956 a 1962, junto con el Mtro. José Luis Melgarejo Vivanco (1914-2003), subsecretario del Gobierno del Estado, quienes invitaron a Aguirre Beltrán a encabezar la universidad entre 1957 -1961.

 

Fue entonces cuando ocurrió la primera gran transformación de la educación superior pública veracruzana. Una universidad aún joven, en proceso de definición, encontró en Aguirre Beltrán a un rector visionario que impulsó decididamente el área de humanidades. Bajo su gestión se fundaron las carreras de Antropología, Historia y Letras, se creó la emblemática editorial universitaria y se consolidó la revista La Palabra y el Hombre, que aún hoy sigue siendo un referente intelectual. El Instituto de Antropología y el Museo de Antropología de Xalapa —orgullo de los veracruzanos— fueron también fruto de aquella efervescencia cultural.

 

Fue en ese contexto de efervescencia académica cuando ingresó como docente, a sus 32 años, Carlo Antonio Castro Guevara, quien llegaba a la carrera de Antropología con una formación excepcional: estudios en Ciencias Biológicas y Químicas en la Universidad Nacional Autónoma de México (1945-1948), y posteriormente Etnología, Lingüística y Antropología Social en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (1949-1954).

 

Pero su historia comenzó mucho antes. Nacido el 18 de julio de 1926 en Santa Ana, El Salvador, en el seno de una familia de clase media, su padre —político cercano al revolucionario nicaragüense  Augusto César  Sandino (1895-1934)— inculcó en los siete hijos de la familia Castro Guevara un profundo compromiso con la justicia social. Sus hermanos llevaban nombres que ya anunciaban grandeza: Numa Pompilio, Marco Tulio, Alejandro Magno... La propia historia de la familia estaba marcada por el exilio. Con la llegada al poder del General Maximiliano Hernández Martínez (1882-1966), quien gobernó El Salvador entre 1931 y 1944, los Castro Guevara tuvieron que abandonar su patria. México, con su tradición de puertas abiertas a los perseguidos, fue el destino elegido. Un niño de 12 años llegaba así a una tierra que lo adoptaría y donde construiría su vida y su legado.

 

Etnólogo, narrador, poeta, traductor, bibliógrafo y polígrafo, Castro Guevara fue un humanista completo. Su dominio de las lenguas originarias de Mesoamérica lo llevó a realizar una hazaña pocas veces reconocida: la traducción del Himno Nacional Mexicano (1854) a diversas lenguas indígenas, un gesto de profundo respeto a la diversidad cultural de nuestra nación. https://youtu.be/dHCywrbM-Vw?si=KB_RlwdFfY2m16aT

 

Su praxis educativa se extendió por décadas como catedrático en la Escuela de Antropología de la Universidad Veracruzana, donde fue fundador de la carrera de Lingüística. Dirigió y redactó la publicación bilingüe Sk'oplal te Mejilkolum, y su invaluable legado en el rescate y difusión de la cultura tseltal le valió el Premio Chiapas 1988 en la rama de ciencias, y más tarde, el doctorado honoris causa por la Universidad Veracruzana en 2004.

 

Antes de llegar a Xalapa, entre 1952 y 1957, fue técnico e investigador del Instituto Nacional Indigenista, fungiendo como director del departamento lingüístico en el Centro Coordinador Tzeltal-Tzotzil. Allí trabajó al lado de la escritora y diplomática Rosario Castellanos (1925-1974), quien más tarde escribiría sobre Ella. Su primera biografía se publicó en la Enciclopedia de México, dirigida por José Rogelio Álvarez, en 1977.

 

 

Al maestro Carlo Antonio Castro Guevara lo conocí a principios de la década de 1980. Cuando el académico rentó un inmueble en la Avenida Revolución, a unos metros arriba de la Cruz de la Misión, fuimos vecinos de puerta a puerta. Él, un hombre adulto y consagrado; yo, un chaval de apenas 15 años. No recuerdo con exactitud las circunstancias en que comenzó nuestra conversación, pero seguramente fueron los antiguos modales de saludar con educación y respeto a los vecinos.

 

En 1982, me comentó que se fundaría el Instituto de Intercambio Cultural México-URSS y me dio un apartado postal —el 110— para que le escribiera, pues ya se necesitaría un bibliotecario. Seis meses después, en octubre, me integré al proyecto a mis 16 años. El consejo consultivo lo integraban Raymundo Aguas Franco, egresado de una institución soviética; el poeta de la lluvia, Miguel Andrade Huerta; y el propio Carlo Antonio Castro. Por espacio de nueve años, ese fue mi trabajo, hasta la desintegración de la URSS.

 

Creo que fue un marxista consecuente en la práctica, un catedrático que caminaba por las calles de nuestra ciudad y tomaba el servicio urbano, siempre acompañado por sus libros. Hoy, los marxistas de la 4T deberían conocer su trayectoria, pero dudo que lo hagan. Él disfrutaba de su enorme biblioteca instalada en "Las Trancas", un conocedor profundo de la obra de Rosario Castellanos. También recuerdo su veneración por el pensamiento de César Augusto Sandino, el líder de la revolución nicaragüense que había pasado por estas tierras. Gracias a su gestión, el Ayuntamiento de Xalapa colocó un busto en memoria del revolucionario centroamericano en el centro de la ciudad.

 

 

La obra publicada de Castro Guevara es vasta. En cuento: Siluetas mexicanas (1980) y Muchachos de TlachichilcoNiños a la vera del agua (2010). En novela: Los hombres verdaderos (1959). En poesía: Jaguares (1960), Íntima fauna (1962), En busca del cometa perdido. Ecos de museo (1978), Jilotepe: décimas y sextas de El Pueblito (1996, coautoría), Máscara invisible: sonetos inesperados (2001) y Mago del idioma (2013, póstumo). En traducción: Dos cuentos mazatecos (1956), Cuentos populares tzeltales (1957) y Sombra de los negros cimarrones (1998). Conservo un par de sus obras con dedicatorias.

 

Murió el 11 de abril de 2010 en Xalapa, dejando un vacío muy grande en la vida académica y cultural de nuestra ciudad. En 2015, su familia entregó a la Universidad Veracruzana parte de su acervo bibliográfico.

 

A cien años de su nacimiento, la Universidad Veracruzana olvida a uno de sus más brillantes catedráticos, a quien dio luz a nuestra institución. Mientras los discursos oficiales se llenan de palabras huecas sobre la importancia de las humanidades, la memoria de quienes las construyeron con trabajo, vocación y sacrificio se desvanece. Quizás el legado de Carlo Antonio Castro Guevara no esté en los reconocimientos póstumos ni en las placas conmemorativas, sino en la huella indeleble que dejó en sus alumnos, en sus traducciones que mantienen vivas las lenguas originarias, y en la memoria de quienes tuvimos el privilegio de conocerlo.

 

Este centenario debiera ser ocasión para recordarlo. Pero, sobre todo, para aprender de su ejemplo: el de un intelectual comprometido con la verdad y con los pueblos, un maestro que no necesitaba cátedras ni reflectores para serlo. Su vida entera fue su obra.

Venerable sierva de Dios Carmen Hernández a 10 años de su partida

 Venerable sierva de Dios Carmen Hernández a 10 años de su partida

Ángel Rafael Martinez Alarcón

 

Están rotas mis ataduras

Pagadas mis deudas

Mis puertas abiertas

Me voy a todas partes

Ellos acurrucados en su rincón

Tejen su lienzo de pálidas horas

Sentados en el polvo cuentan sus monedas

Y me llaman para que vuelva

Pero mi espada está forjada

Tengo puesta mi armadura

Mi corcel se impacienta por correr

Yo ganaré mi reino

Rabindranath Tagore(1861–1941)

 

A diez años de su fallecimiento, la figura de Carmen Hernández Barrera, (1930-2016)  cofundadora del Camino Neocatecumenal, continúa siendo un faro de inspiración para millones de católicos en todo el mundo. El 19 de julio de 2016, Madrid despedía a una mujer cuya vida, marcada por una profunda vocación misionera y un amor incondicional por los pobres, dejó una huella imborrable en la Iglesia contemporánea. Este 2026, el décimo aniversario de su muerte no solo es un momento para el recuerdo, sino también un hito en su proceso de canonización, una etapa clave que podría llevar a los altares a la que muchos ya consideran una santa del siglo XX. Las eucaristía de la visperas del domingo 19 de julio del presente años, en todos mundo donde hay presencia del Camino se realizó solemne eucaristias  en memoria del decimo aniversario del retorno de Carmen Hernández a la casa del padre.

 

El pasado sábado 30 de mayo, la Catedral de Nuestra Señora de la Almudena en Madrid fue el escenario de una celebración doblemente significativa. Presidida por el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, se celebró una solemne Eucaristía de acción de gracias por el 60º aniversario del inicio del Camino Neocatecumenal. En este marco, se dio un paso de enorme relevancia: la clausura de la fase diocesana del proceso de beatificación y canonización de la Sierva de Dios Carmen Hernández -Este acto, que se llevará a cabo oficialmente el próximo martes 2 de junio en el Seminario Redemptoris Mater de Madrid, representa la culminación de un intenso trabajo de recopilación de información sobre su vida y virtudes. Muy cerca donde se localiza el sepulcro de la Sierva de Dios.

 

El proceso diocesano, que comenzó el 4 de diciembre de 2022 , ha sido un viaje de casi cuatro años en el que se ha reunido una ingente cantidad de documentación, cerca de 30.000 páginas, que dan testimonio de la "fama de santidad" de Carmen Hernández. Durante la celebración, el propio Kiko Argüello, su compañero de viaje durante más de cinco décadas, expresó su alegría por este momento. Afirmó que el Camino es "una iniciación cristiana suscitada por el Espíritu Santo como uno de los frutos del Concilio", y que lo que se redactaba en el Vaticano II, ellos lo vivían en las barracas de Palomeras Altas Su testimonio subrayó la conexión entre el carisma del Camino y el impulso renovador del Concilio, un vínculo que el Papa  San Pablo VI ya reconoció en su momento .

 

La importancia de este hito no ha pasado desapercibida para la jerarquía eclesiástica. El Papa León XIV envió un mensaje de cercanía y felicitación, recordando que "la misión evangelizadora es tarea fundamental de toda la Iglesia" y alentando a los miembros del Camino a continuar su labor con alegría y humildad  Por su parte, el cardenal Kevin Farrell, prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, destacó que el Camino Neocatecumenal es, sin duda, uno de los "ejemplos luminosos de vida cristiana" que España ha regalado a la Iglesia .

 

Una vez cerrada la fase diocesana, el proceso continuará su curso en Roma, en el Dicasterio para las Causas de los Santos. Todo el trabajo recopilado será examinado para determinar si Carmen Hernándezvivió heroicamente las virtudes cristianas. El siguiente paso sería el reconocimiento de un milagro atribuido a su intercesión, lo que permitiría su beatificación. A día de hoy, la devoción popular es un hecho: más de 118.000 personas han visitado su tumba en Madrid, y se siguen recibiendo favores por su intercesión.

 

La vida de Carmen Hernández Barrera es un testimonio de cómo el Espíritu Santo puede obrar a través de los laicos para renovar la Iglesia. Desde su infancia en Ólvega, su paso por la Universidad de Madrid, su búsqueda vocacional en varios países, hasta su encuentro definitivo con Kiko Argüello en las chabolas de Madrid, su existencia fue una constante entrega al anuncio del Evangelio. Su legado se materializa hoy en la presencia del Camino Neocatecumenal en 138 países, con más de 25.000 comunidades y 116 seminarios Redemptoris Mater que han formado a cerca de 3.500 sacerdotes  A diez años de su muerte, Carmen Hernández no es solo una figura del pasado, sino una intercesora viva cuya santidad la Iglesia se prepara para reconocer oficialmente.

PD. El próximo viernes 31 de julio del presente, el decanato centro de la Iglesia particular de Xalapa convoca a la solemne celebración del centenario de la Ley Calles del 31 de julio de 1926; a los 21 horas en las Iglesia del centro de Xalapa.

 

@neocatecumenal2

La Medalla de la Libertad de los Estados Unidos para Su Santidad León XIV

 La Medalla de la Libertad de los Estados Unidos para Su Santidad León XIV

 

El primer derecho consagrado por los fundadores de la nación fue el derecho a la vida, pues nadie a quien se le priva de la vida puede disfrutar de la libertad ni buscar la felicidad.  — León XIV, 3 de julio de 2026

 

Ángel Rafael Martínez Alarcón

 

En el marco del 250.º aniversario de la Declaración de Independencia de las Trece Colonias, el 4 de julio de 1776, los habitantes de Norteamérica lograron proclamar su separación de la Corona inglesa, dando inicio a la primera revolución de independencia del continente americano. Era el siglo XVIII, una época de profundas transformaciones en el pensamiento político occidental. Trece años más tarde, estallaría la Revolución Francesa de 1789; en 1803, Haití se levantaría por su emancipación; y entre 1810 y 1898, Hispanoamérica libraría sus propias gestas libertarias, que culminarían con la independencia de Cuba. No debe olvidarse tampoco la proclamación de independencia de Belice del Reino Unido, ocurrida en septiembre de 1981.

 

El pasado 3 de julio, en vísperas de la celebración más importante para los Estados Unidos, el Centro Nacional de la Constitución —que desde 1989 otorga la Medalla de la Libertad— reconoció a Su Santidad León XIV, Sumo Pontífice de la Iglesia Católica Apostólica Romana, como galardonado de este año. Dicha distinción honra a individuos y organizaciones que trabajan incansablemente por asegurar las bendiciones de la libertad para los pueblos del mundo. La concesión de este reconocimiento al Santo Padre se inscribe en el contexto de la defensa global de las libertades fundamentales.

 

Cabe destacar el alto valor simbólico de esta decisión, pues el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump —quien inició su segundo mandato en enero de 2025—, dio su visto bueno para que el Papa León XIV recibiera tan importante consideración norteamericana, a pesar de que ambos mantienen discursos y posturas notablemente divergentes en el ámbito internacional.

 

Su Santidad León XIV fue elegido para el cargo el pasado 7 de mayo de 2025, con la misión de continuar el legado evangélico iniciado hace dos mil años por Jesucristo. La relación entre el Presidente estadounidense y el Pontífice ha sido particularmente compleja. León XIV ha cumplido fielmente con los postulados del Evangelio en defensa de la dignidad humana, lo que le ha llevado a pronunciarse con firmeza frente a diversas políticas exteriores del 47.º presidente de los Estados Unidos, generando una tensión creciente entre ambas figuras.

 

Desde las primeras horas del cónclave que eligió al sucesor del Papa Francisco —quien falleciera durante las festividades pascuales de 2025—, el cardenal Robert Francis Prevost Martínez, participante en dicha asamblea, fue designado como el nuevo Pontífice. Por vez primera en la historia, un norteamericano de nacimiento —hijo de mujer hispanocaribeña y con nacionalidad peruana, en agradecimiento a la nación que lo acogió durante gran parte de su ministerio sacerdotal, desde misionero hasta el obispado— ascendía al trono petrino. Fue el Papa Francisco quien lo nombró cardenal y lo designó para altos cargos en la Curia Romana.

 

En la ceremonia de inicio de su pontificado, los Estados Unidos enviaron como representante al Vicepresidente. Desde entonces, León XIV, fiel al Evangelio, no ha dejado de pronunciarse con puntualidad y firmeza ante las acciones del Presidente estadounidense, especialmente en relación con Venezuela, Cuba y la República Islámica de Irán. Ayer mismo, el embajador de Irán en México, mi amigo Abolfazl Pasandideh, me escribió: *"En momentos de profundo dolor, expresiones de humanidad y fraternidad como la suya trascienden las fronteras y fortalecen los vínculos de amistad, comprensión y respeto entre nuestros pueblos."* El Santo Padre se ha erigido también como un firme defensor de los migrantes en todo el mundo.

El enfrentamiento dialéctico entre Trump León XIV evoca aquel histórico apostolado de San Juan Pablo II (1920-2005), el primer Papa surgido de la Polonia comunista, quien libró una batalla espiritual y política por la defensa de la democracia y un mundo libre. El propio Mijaíl Gorbachov (1931-2022) llegó a afirmar que, sin el respaldo del Papa Karol Wojtyła, el avance democrático en esa región del mundo no habría sido posible. Su denuncia contra la dictadura del proletariado le costó un atentado contra su vida en la plaza de San Pedro en 1981.

La Medalla de la Libertad incluye un premio de 100,000 dólares, patrocinado por Ira Lubert y Pamela Estadt, cuyo apoyo ha sostenido el galardón durante más de una década. Los ingresos derivados benefician los programas educativos y cívicos del Centro Nacional de la Constitución.

 

Desde 1989, han sido galardonados, entre otros: Lech Wałęsa (1989), Jimmy Carter (1990), Médicos Sin Fronteras y Óscar Arias Sánchez (1991), Nelson Mandela y F. W. de Klerk (1993), Václav Havel(1994), el Rey Hussein y Shimon Peres (1996), Kofi Annan (2001), Colin Powell (2002), Hamid Karzai(2004), Mijaíl Gorbachov (2008), Malala Yousafzai (2014), el Dalái Lama (2015), Volodímir Zelenski(2022), y Ken Burns (2024), entre otros. El 3 de julio de 2026, la distinción fue conferida a Su Santidad León XIV. (https://www.youtube.com/live/-8Q1QLpV99A?si=YNIS-CpUwMkbYi3c @ConstitutionCtr)* 

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