40 años de la perestroika y la glasnost que cambiaron el mundo

 40 años de la perestroika y la glasnost que cambiaron el mundo

Ángel Rafael Martínez Alarcón

 

Gracias a mis anotaciones personales en una agenda correspondiente al año de 1986 —hace ya cuarenta años— he podido reencontrarme con una etapa fundamental de mi vida. Aquella agenda, de manufactura soviética, fue en su momento un simple cuaderno de uso cotidiano, donde registré un sinfín de actividades y acontecimientos. Sin embargo, con el paso del tiempo, se ha convertido en un valioso testimonio de memoria personal.

En aquel entonces no tenía un propósito específico más allá de conservar recuerdos. Ese año, entre otras cosas, celebré mis primeros veinte años de vida. Durante casi cuatro décadas, la agenda permaneció guardada en el “baúl de los recuerdos”, acompañando también una de las experiencias más significativas de mi juventud: el aprendizaje del idioma ruso en el Instituto de Intercambio Cultural México–URSS “José Mancisidor”.                               

Las clases eran impartidas por el maestro Raymundo Aguas Franco, quien contaba con certificación del Instituto Pushkin en Moscú, entonces capital de la hoy desaparecida Unión Soviética. En sus páginas aún se conservan apuntes, sueños e incluso algunas oraciones escritas en lengua rusa. Este pequeño universo de información refleja no solo un periodo histórico, sino también una etapa profundamente personal.

Recientemente me di a la tarea de releer estas notas, lo que me llevó a evocar tiempos pasados, así como a recordar a amigos y familiares, muchos de ellos ya fallecidos, y otros con quienes he perdido todo contacto. También aparecen nombres de diplomáticos soviéticos acreditados en México, de algunos de los cuales ya no conservo memoria precisa.

Entre todos los temas registrados, uno en particular captó poderosamente mi atención: el XXVII Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) , celebrado en Moscú en febrero de 1986. Debo confesar que fue la primera vez que viví —aunque a la distancia, desde Xalapa— un acontecimiento político de tal magnitud para el primer Estado socialista, fundado en 1922 por Vladimir Ilich Uliánov, Lenin(1870-1924).

 

En aquellos años me desempeñaba como bibliotecario en el Instituto de Intercambio Cultural México–URSS. La biblioteca llevaba el nombre de Chinguiz Aitmátov (1928-2008), destacado escritor y diplomático de la República Socialista Soviética de Kirguistán. A través de correo ordinario, y en ocasiones mediante valija diplomática, recibíamos abundante material informativo del gobierno soviético, tanto en español como en ruso.

Entre las publicaciones que llegaban regularmente se encontraban periódicos como Pravda, Izvestia, Novedades de Moscú y Komsomólskaya Pravda, así como diversas revistas: Literatura Soviética, Ajedrez en la URSS, Sputnik, Tiempos Modernos, América Latina, Unión Soviética, Mujer Soviética y el boletín de la embajada soviética en México. Estábamos al día de la realidad de la URSS, sin olvidar las cintas de Radio Moscú.

Meses previos al año 1986, hubo toda una serie de información propagandística sobre los futuros trabajos del XXVII Congreso del PCUS, el evento más importante en la vida política de la URSS. Desde finales del siglo XIX (1898) hasta 1991 se celebraron congresos del Partido Comunista; algunos destacaron más que otros, como ocurrió hace setenta años con el XX Congreso, cuando Nikita Jruschov impulsó la desestalinización y denunció el culto a la personalidad.

 

El XXVII Congreso se celebró en Moscú del 25 de febrero al 6 de marzo de 1986. Era el primer año en que Mijaíl Serguéievich Gorbachov encabezaba el gobierno y el partido en la URSS, con la participación de cinco mil delegados. Todo un acontecimiento para el movimiento internacional comunista, con la asistencia de jefes de Estado y líderes de sus partidos. En el caso de México, asistieron integrantes del partido.

Entre los jefes de Estado asistentes se encontraban: Fidel Castro, Le Duan, Wojciech Jaruzelski, Gustáv Husák, Erich Honecker, János Kádár, Todor Zhivkov, Nicolae Ceaușescu, Jambyn Batmönkh, Kaysone Phomvihane, Babrak Karmal, José Eduardo dos Santos, Heng Samrin, Dimche Belovski, Kang Sung San, Athos Fava, Peter Simon, Jorge Ibáñez, Giocondo Dias, Jean-Baptiste Boukary Lingani, Volodia Teitelboim, Ezekias Papaioannou, B. Roskou, Schafik Handal y Fermán Cienfuegos, Arvo Aalto, Chandra Rajeswara Rao, Mitsuhiro Kaneko, Rubén Darío Sousa Batista, Ângelo Veloso, Abdullah al-Ahmar, Lars Helge Werner y Alonso Ojeda Olaechea, sin contar los miles de militantes de izquierda que participaron en los trabajos.

Los trabajos del XXVII Congreso del PCUS contaron con la participación de unos cinco mil delegados militantes del PCUS provenientes de las quince repúblicas. Las sesiones fueron conducidas por su máximo dirigente, Mijaíl Serguéievich Gorbachov, quien anunció una serie de reformas para la economía de la URSS. Eran los años del ascenso del neoliberalismo, impulsado por Ronald Reagan, expresidente de Estados Unidos, y Margaret Thatcher, primera ministra del Reino Unido.

El 18 de marzo de 1986, en una reunión de trabajo con el embajador de la URSS en México, Rostislav Aleksándrovich Serguéyev (1926-2018), quien por más de una década ejerció dicha representación diplomática, se nos propuso una serie de actividades para dar a conocer los resultados del XXVII Congreso del PCUS, destacando las reformas anunciadas como perestroika y glasnost. Se pretendía aprovechar la intelectualidad existente en Xalapa por ser sede de la Universidad Veracruzana: coloquios, conferencias, así como acercamientos con los partidos de izquierda y con el propio PRI —partido similar al PCUS por sus prácticas— sin olvidar las publicaciones en la prensa local con todos los boletines enviados por la Agencia Nóvosti. No todo se pudo realizar.

Desde el consulado de la URSS acreditado en el puerto de Veracruz, con cónsul interino —pues en el mes de febrero el primer cónsul en el puerto, Iván Nikoláyevich Goyán, había regresado a la URSS—, nos llegaron los primeros cientos de folletos y libros con los discursos pronunciados en el Congreso.

Para el 20 de marzo, el presidente del Instituto de Intercambio Cultural México–URSS, el exembajador de México en la URSS, el veracruzano Carlos Zapata Vela (1906-1990), envió para Xalapa el primer paquete de libros con el título Informe del Secretario General del PCUS Mijaíl Serguéievich Gorbachov en el XXVII Congreso del Partido, con 180 cuartillas. Todavía no era la versión autorizada.

La agencia de noticias de la URSS, TASS, envió una serie de exposiciones fotográficas de gran tamaño, en blanco y negro, de cada una de las actividades de los días de trabajo en el congreso en Moscú, con su pie de foto correspondiente. Las mismas fueron exhibidas en las instalaciones del Instituto, en su sede de Américas 116, altos, en la colonia José Cardel.

 

También Radio Moscú envió una serie de cintas en lengua española en las que se relataba cada uno de los acontecimientos del Congreso. Dichas cintas se transmitieron en Radio Universidad Veracruzana.

 

Así trabajamos todo el resto del año. Para 1987 se publicó el libro Mijaíl Gorbachov. Perestroika. Nuevas ideas para mi país y el mundo, editorial Diana, México, 300 páginas.

La caída del régimen comunista cubano por la vía del diálogo


 La caída del régimen comunista cubano por la vía del diálogo

 

Ángel Rafael Martínez Alarcón

 

El año 2026 se perfila como un periodo de profundas transformaciones en la geopolítica mundial. Donald Trump, en su segundo mandato presidencial iniciado en enero de 2025, ha desarrollado una política exterior contundente en menos de un año. En el ámbito de las relaciones bilaterales, ha destacado su confrontación con el presidente de Ucrania, a quien recibió en la Casa Blanca con una reprimenda pública que incluyó críticas a su vestimenta. Asimismo, en los primeros días de enero fue capturado el dictador de Venezuela por fuerzas estadounidenses. El domingo 22 de febrero fue aprehendido “El Mencho”, presunto líder criminal, en una operación atribuida al gobierno mexicano. A finales del mismo mes, el 28 de febrero, se inició una ofensiva militar contra la República Islámica de Irán, que derivó en la muerte de su líder religioso.

 

En las últimas semanas, el presidente Donald Trump ha manifestado en diversas ocasiones que en su agenda internacional se encuentra el régimen comunista de Cuba, así como la dictadura de Nicaragua. Además, circulan rumores sobre posibles acciones contra el denominado “narco presidente” Manuel Andres López Obrador y sus hijos, señalados por su presunta vinculación con el crimen organizado en México. Muchos de admiradores todavia no reconocer a la sucesora como Presidente

 

El 12 de marzo del presente año, en el marco de una iniciativa encabezada por el presidente Trump,se difundió en redes sociales la noticia de una conferencia de prensa ofrecida por el dictador cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez (1960), presidente de Cuba desde 2019 y primer secretario del Partido Comunista de Cuba desde 2021. Con un semblante sombrío, presuntamente por la presencia de un familiar cercano a Raúl Castro RuzDíaz-Canel anunció que los gobiernos de Estados Unidos y Cuba habían establecido una mesa de diálogo para mejorar las relaciones bilaterales. Dicho anuncio fue interpretado como un reconocimiento del fracaso del régimen instaurado en 1961, que durante 65 años ha sumido a la isla —antigua “joya de la corona” española por cuatro siglos— en una crisis de pobreza, falta de petroleo bajo el marxismo.

 

En la mañana de ese mismo día, el régimen dictatorial cubano anunció la liberación de 51 presos políticos. No obstante, se desconoce con exactitud el número total de ciudadanos cubanos que permanecen detenidos por motivos políticos. El anuncio de Díaz-Canel, en el que por primera vez no se pronunciaron consignas contra el “imperio” estadounidense, confirma la importancia del diálogo con Washington. En las próximas semanas, se anticipa la posibilidad de una transición hacia una Cuba democrática y de libertades para el pueblo cubano, tras más de seis décadas de régimen.

 

Las relaciones entre México y Cuba se remontan a la época de la conquista, específicamente a la llegada de Hernán Cortés a Mesoamérica procedente de Santiago de Cuba. México mantiene una deuda histórica con los ciudadanos cubanos, particularmente por la actuación del presidente Adolfo López Mateos(1910-1969), quien durante su gobierno tuvo en sus manos el destino de los protagonistas del asalto al Cuartel Moncada en 1956. En lugar de devolverlos a la justicia cubana, las autoridades mexicanas les brindaron facilidades para su entrenamiento militares en zonas rurales, bajo la supervisión del capitán del Ejército Mexicano Fernando Gutiérrez Barrios (1927-2000), quien habría proporcionado los medios para su preparación militar. Desde Santiago de la Peña, en Tuxpan, Veracruz, partieron los expedicionarios que darían inicio a la revolución, que en ese entonces aún no se identificaba explícitamente como socialista, tal como lo proclamaría posteriormente Fidel Castro Ruz (1926-2016).

 

La Revolución Cubana se convirtió en un referente de la lucha libertaria para las naciones latinoamericanas. A pesar de los esfuerzos de los Estados Unidos por contenerla —desde la administración de John F. Kennedy (1917-1963) hasta la fracasada invasión de Bahía de Cochinos—, la política estadounidense hacia la isla durante los gobiernos de Truman, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush padre, Clinton, Bush hijo, Obama y Biden ha sido caracterizada como tibia, en contraste con las amenazas del actual presidente Trump.

 

La propaganda comunista ha denunciado un bloqueo económico contra Cuba, calificado por sus críticos como un embargo derivado de la expropiación de propiedades de ciudadanos estadounidenses. No obstante, Cuba mantiene vínculos comerciales con más de cien naciones. Los gobernantes cubanos han dependido históricamente del respaldo internacional, particularmente de la Unión Soviética durante treinta años, hasta su disolución el 31 de diciembre de 1991. Posteriormente, el régimen atravesó el denominado “Período Especial”, mientras miles de cubanos abandonaban la isla. En las últimas décadas, el sostenimiento económico de Cuba ha dependido del apoyo de Venezuela, Irán y China. Hoy, las dos primeras economías han sufrido reveses significativos frente al “imperialismo” estadounidense encabezado por el presidente Trump. Sin olvidar que el Gobierno de México regalaba el petroleo, sin autorización del pueblo mexicano.

 

El presidente de México, Claudia Sheinbaum Pardo, debería renunciar al cargo y aceptar la designación como secretaria del Buró Político del Partido Comunista de Cuba, donde sus afinidades ideológicas serían más evidentes. Asimismo, se le ha señalado por estar más preocupada por la situación cubana que por los problemas nacionales.

 

Por su parte, Manuel Andrés López Obrador no ha mostrado solidaridad con las tragedias ocurridas en México durante los últimos años,  no ha manifestado el mismo respaldo hacia las madres de las víctimas de desaparición forzada ni hacia los damnificados por las inundaciones en Poza Rica, Veracruz. En contraste, ha sido puntual en su apoyo al “narco dictador” Nicolás Maduro y ha promovido donativos para la cúpula de la “narco dictadura cubana”, lo que ha sido interpretado como un mecanismo para obtener recursos económicos destinados a financiar campañas electorales para diputados y gobernadores en 2027.

 

En días recientes, el dictador cubano ha anunciado una suerte de perestroika orientada a recuperar una economía devastada. El cantautor Silvio Rodríguez, quien alguna vez cantó a su “unicornio azul”, parece haber encontrado su AKM  para la defensa del territorio ante una posible invasión estadounidense.

 

Finalmente, se espera que la transición hacia la democracia en Cuba sea pacífica, ante el evidente desgaste del régimen. La consigna “Patria y Vida” resume el anhelo de los cubanos dentro de la isla. Que  mejor conmemoración del centenario del natalicio de Fidel Castro Ruz, y décimo aniversario de su muerte. Los 20 años que anuncio su retiro del poder, el 31 de julio de 2006.

Del Plan de Tuxtepec a la Reforma Dictatorial del 2026

 Del Plan de Tuxtepec  a  la  Reforma Dictatorial del 2026 

Ángel Rafael Martínez Alarcón

El pasado miércoles 10 de marzo, la administración encabezada por la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, quien ostenta los récords de ser la presidenta con mayor aprobación popular y la más votada en la historia política de México, sufrió un revés de consideración. La iniciativa de reforma en materia electoral —denominada por el oficialismo como "Reforma Electoral" y calificada por la oposición como "Ley Maduro"— no logró alcanzar las mayorías necesarias para su aprobación en el Congreso de la Unión. Dicho fracaso legislativo puede interpretarse como una derrota política, evidenciada por la falta de consenso incluso entre sus aliados tradicionales, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT). Esta propuesta, en su concepción y espíritu, porta el sello indeleble de su predecesor en el Ejecutivo, el ex presidente Manuel Andrés López Obrador.

La fallida reforma del régimen actual se inscribe en el marco del 150 aniversario de la proclamación del Plan de Tuxtepec, liderado por el general Porfirio Díaz en 1876. Dicho plan, en su tercer intento por alcanzar la presidencia, inauguró un prolongado período autoritario. La analogía histórica resulta sugerente para analizar el presente, así como el proyecto político que algunos analistas han denominado del "Mesías tropical", en alusión al principal artífice intelectual de esta iniciativa. El objetivo último de la reforma, desde una perspectiva crítica, habría sido la consolidación hegemónica y, virtualmente, vitalicia de Morena en el poder, emulando modelos de partido único como los de Corea del Norte o Cuba.

La narrativa del actual proyecto político, a menudo designado como la "Cuarta Transformación" (4T), se ha caracterizado por una aparente inversión semántica de sus principios declarados. El lema "No mentir, no traicionar y no robar" fungió, a juicio del autor, como un recurso discursivo que contribuyó a obtener el respaldo electoral a partir de 2018. La iniciativa de reforma, en este contexto, nació sin viabilidad política al ser elaborada al margen de las fuerzas opositoras. Durante los últimos siete años, la administración federal ha mantenido una relación de nulo diálogo con estas, una práctica que contrasta con la esencia de los regímenes democráticos, donde la interlocución entre gobierno y oposición resulta fundamental para la construcción de acuerdos y la gobernabilidad. En este sentido, se señala una paradoja en la figura del ex presidente López Obrador: un político que, habiendo iniciado su carrera en 1977 dentro de un sistema que entonces comenzaba a abrirse al diálogo con las minorías, adoptó en el poder una postura que algunos califican como heredera de un priismo totalitario.

La historia política mexicana ofrece un contraste significativo. Hace casi medio siglo, durante el gobierno de José López Portillo y ante la coyuntura de una candidatura presidencial única en 1976, el régimen priista comprendió la urgencia de democratizar el sistema. Bajo la dirección de Jesús Reyes Heroles como Secretario de Gobernación, se convocó a una amplia reforma política que sentó a dialogar a la oposición, incluyendo a partidos que operaban en la clandestinidad en un contexto de lucha guerrillera. Aquella reforma, entre otros logros, otorgó el registro legal al Partido Comunista Mexicano. En el presente, se argumenta que el gobierno morenista ha optado por la vía opuesta, ignorando a los partidos opositores en un estilo más cercano al autoritarismo que a la construcción democrática.

El discurso oficial ha justificado la extinción de órganos autónomos y fideicomisos bajo el argumento del combate a la corrupción y la necesidad de eliminar privilegios. Sin embargo, el autor sostiene que estos "ahorros" no han sido debidamente informados ni su destino ha sido transparente, citando como ejemplo el caso del avión presidencial y los beneficios que, presuntamente, recayeron en los hijos del ex presidente López Obrador. Esta retórica del ahorro y la austeridad se suma, desde esta perspectiva, al catálogo de lo que se consideran inconsistencias del proyecto en curso.

La derrota legislativa del 11 de marzo representa, en este análisis, un momento de quiebre: la primera gran desautorización política a la presidenta Sheinbaum por parte de su propia coalición, evidenciando una fractura con el legado y los intereses de su mentor político. Esta falta de liderazgo en el Congreso quedó manifiesta en la celebración de la derrota por parte del coordinador de la bancada oficialista, Ricardo Monreal, junto con coordinadores de la oposición, lo que revela las profundas tensiones internas en Morena y sugiere que el control del Poder Legislativo reside aún en facciones leales al lopezobradorismo, más que en la titular del Ejecutivo.

Resulta paradójico que, de haber prosperado la reforma, uno de sus efectos colaterales habría sido la desaparición de sus propios aliados, el PVEM y el PT, a los que el texto califica como "rémoras" del sistema político. Se les describe como empresas familiares con más de tres décadas de presencia, que jamás han contendido electoralmente en solitario, aliándose sucesivamente con diversas fuerzas políticas (PRI, Frente Democrático Nacional, PRD, PAN y Morena) en una lógica de supervivencia y beneficio particular.

En un plano comparativo, se evoca la perestroika y la glasnost impulsadas por Mijaíl Gorbachov en la Unión Soviética durante la década de 1980. Estas reformas, concebidas para reconstruir y transparentar el sistema de partido único, terminaron por precipitar la disolución de la URSS en 1991. A modo de advertencia, se sugiere que la reforma dictatorial mexicana, al buscar consolidar a Morena por décadas en el poder, podría generar consecuencias imprevistas.

La comisión presidencial encargada de diseñar la reforma estuvo integrada por figuras como Pablo Gómez, a quien se describe contradictoriamente como un comunista que terminó al servicio de un presidente de origen priista; Rosa Icela Rodríguez, Secretaria de Gobernación; José MerinoErnestina GodoyLázaro Cárdenas Batel, testigo de la lucha democrática reciente; Jesús Ramírez Cuevas; y Arturo Zaldívar. La iniciativa presentada por la presidenta Sheinbaum fue calificada por sus críticos como violatoria del pacto federal y del artículo 115 constitucional, que establece las bases del municipio libre. La derrota de esta reforma refleja una profunda crisis de liderazgo y una peligrosa propensión a emular caudillismos del pasado, en lo que denomina el "síndrome de Vicente Guerrero".

 

Claude Grimmer Fontanges, historiadora francesa de visita en Xalapa

 Claude Grimmer Fontanges, historiadora francesa de visita en Xalapa Claude Grimmer Fontanges, historiadora francesa de visita en Xalapa   Á...