Antonio López de Santa Anna: El Ocaso de un Caudillo en el Año de la Transformación Nacional (1876)

 Antonio López de Santa Anna: El Ocaso de un Caudillo en el Año de la Transformación Nacional (1876) 

 

Por Ángel Rafael Martínez Alarcón

 

-

 

El año de 1876 se erige como uno de los períodos más controversiales y, paradójicamente, menos estudiados en la historiografía mexicana. Este año crucial representa el punto de inflexión donde concluyó una era de inestabilidad política que había aquejado a la nación durante más de cinco décadas, desde la consumación de la Independencia en 1821.

 

La República mexicana había soportado, desde sus albores, una sucesión interminable de gobiernos débiles, dos efímeros imperios —el de Agustín de Iturbide (1822) y el de Maximiliano de Habsburgo (1864)—, así como tres intervenciones extranjeras: dos francesas y una española. Sin embargo, la más devastadora fue la invasión estadounidense, que culminó con la pérdida del 53% del territorio nacional mediante el Tratado de Guadalupe-Hidalgo, firmado el 2 de febrero de 1848. A esta sucesión de desgracias se sumó una cruenta Guerra Civil que ensangrentó al país entre 1858 y 1861.

 

El año 1876, tradicionalmente ignorado por la historiografía nacional, constituye sin duda el momento fundacional donde comenzó a gestarse el desarrollo ordenado de la vida política de ese México convulso. Representa el último año del gobierno federal encabezado por el veracruzano Sebastián Lerdo de Tejadadel Corral (1823-1889) y, simultáneamente, el triunfo político-militar del héroe de la batalla del 2 de abril de 1867: el joven general Porfirio Díaz Mori (1830-1915).

 

Esta dicotomía política entre Oaxaca y Xalapa, el enfrentamiento entre Antonio López de Santa AnnaBenito Juárez, y posteriormente la rivalidad entre Lerdo de Tejada y Porfirio Díaz, configuraban el escenario de una nación en busca de su rumbo definitivo.

 

 

La Revolución de Tuxtepec, iniciada en enero y triunfante en noviembre de 1876, enfrentó a dos proyectos políticos antagónicos que lucharon con encarnizamiento por el control de la Presidencia de la República. En medio de esta convulsión nacional, cesó de latir el corazón del anciano militar xalapeño Antonio López de Santa Anna, a la edad de 82 años.

 

Santa Anna constituye el último eslabón viviente de la generación independentista. Técnicamente, enterró a todos sus enemigos políticos desde 1810 hasta 1872. Su longevidad política, militar y física lo convierte en un testigo privilegiado —y controvertido— de la construcción del Estado mexicano. Héroe de innumerables batallas y protagonista de múltiples exilios, gobernó México en once ocasiones, acumulando 5 años con 316 días en el poder, cifra que contrasta notablemente con los 14 años de la dictadura de Benito Juárez García, aunque la historiografía oficial ha tendido a magnificar el autoritarismo del primero mientras minimiza el del segundo.

 

Sus periodos presidenciales fueron los siguientes:

 

1. 16 de mayo al 3 de junio de 1833 (17 días)

2. 18 de junio al 5 de julio de 1833

3. 27 de octubre al 15 de diciembre de 1833

4. 24 de abril de 1834 al 27 de enero de 1835

5. 20 de marzo al 10 de julio de 1839

6. 10 de octubre de 1841 al 28 de octubre de 1842

7. 4 de marzo al 4 de octubre de 1843

8. 4 de junio al 12 de septiembre de 1844

9. 21 de marzo al 2 de abril de 1847

10. 20 de mayo al 15 de septiembre de 1847

11. 20 de abril de 1853 al 9 de agosto de 1855

 

El dictador Juárez García, desde el primer intento de aspiraciones presidenciales de su otrora alumno Porfirio Díaz en 1867, interpuso todos los obstáculos posibles para impedir su ascenso. El joven General Díaz contaba con un apoyo significativo entre los militares para su candidatura presidencial. Cuatro años más tarde, en 1871, volvió a intentar participar como candidato, pero el aparato estatal controlado por los juaristas, mediante flagrante fraude electoral, logró retener la presidencia en favor del dictador. Solo la muerte de Juárez en Palacio Nacional en 1872 logró separarlo del poder político que había acumulado durante catorce años.

 

Al fallecimiento de Benito Juárez, fue sustituido por el xalapeño Sebastián Lerdo de Tejada para concluir el período presidencial. Sin embargo, en 1876, Lerdo cayó en la tentación de la reelección, enfrentándose ahora a un Porfirio Díaz convertido en experimentado opositor y respaldado por el reconocimiento mayoritario de los militares de su tiempo.

 

En 1874, siendo presidente su amigo y paisano Sebastián Lerdo de Tejada —quien ya había superado la muerte del creador de la leyenda negra contra el "Benemérito de la Patria" y "Libertador de Veracruz"—, el gobierno de la República autorizó el regreso de Santa Anna a México. Arribó pobre, desprovisto de poder, y se estableció en la ciudad de México, aunque nunca perdió la gallardía que caracterizó su vida como militar y líder político.

 

Falleció en la más absoluta pobreza en el centro de la capital. Sus restos fueron sepultados en el Cementerio de la Villa de Guadalupe, en el Tepeyac, a pocos pasos del lugar donde, según la tradición, ocurrió el milagro de 1531.

 

A continuación, se transcribe parte de su testamento, dictado el 29 de octubre de 1874:

 

 *"En el Nombre de Dios Todopoderoso. Amén. Notorio y manifiesto sea a los que el presente vieren, como yo Antonio López de Santa Anna, General de División del Ejército Mexicano, natural de la ciudad de Jalapa y residente en esta capital, hijo legítimo de Don Antonio López de Santa Anna y Doña Manuela Pérez de Lebrón, mis Padres y Señores ya difuntos, que Santa Gloria hayan, estando en pie en mi perfecto acuerdo y cumplida memoria, aunque un poco quebramado de salud, he deliberado otorgar mi testamento, y lo verifico de la manera siguiente.*

> 

> *Primera.—Declaro que soy católico, apostólico, romano, y que creo y confieso todos los Misterios, artículos y Sacramentos de Nuestra Santa Madre Iglesia.*

> 

> *Segunda.—Dejo a las mandas de este Arzobispado, dos reales a cada una, y lo que sea de ley a las de bibliotecas públicas.*

> 

> *Tercera.—Declaro que fui casado en primeras nupcias con Doña Inés García, en cuyo matrimonio tuvimos por hijos a María Guadalupe, que vive, casada con Francisco de Paula Castro, mi sobrino carnal; Don Manuel; y Doña María del Carmen, difunta, que fue casada con Don Carlos Maillard, la cual dejó una hija que vive, y Antonio, que falleció a los cinco años de edad.*

> 

> *Cuarta.—Declaro que mi dicha esposa Doña Inés García llevó al matrimonio la cantidad de seis mil pesos que recibí de su padre en bienes de campo.*

> 

> *Quinta.—Declaro que a dicho matrimonio llevé un capital de veinticinco mil pesos que consistía en la hacienda de Manga de Clavo y sus llenos."*

 

 

Santa Anna, paradójicamente, muere en el preciso momento en que México inicia la construcción del régimen que pondría fin a décadas de inestabilidad. Su desaparición física coincide simbólicamente con la clausura de una era y el advenimiento de otra: la del orden porfiriano, que si bien traería progreso material, también perpetuaría el autoritarismo y la desigualdad social que habían caracterizado buena parte de la vida independiente del país.

 

El caudillo xalapeño, con todas sus contradicciones —héroe y villano, patriota y traidor, rico y pobre, poderoso y exiliado— encarna como ningún otro personaje las paradojas de la construcción nacional mexicana. Su vida, tan larga como controvertida, abarca prácticamente todo el primer siglo de vida independiente de México, convirtiéndolo en un espejo donde se reflejan las luces y sombras de una nación en permanente búsqueda de su identidad.

 

A 150 años de su fallecimiento, la figura de Antonio López de Santa Anna sigue suscitando pasiones encontradas, recordándonos que la historia, como la vida misma, rara vez admite lecturas unívocas o juicios definitivos.

 

J. B. Lobos (1764-1831) en la Celebración del Día Nacional de Rusia

 J. B. Lobos (1764-1831) en la Celebración del Día Nacional de Rusia

Estoy convencido de que la sincera devoción a la Patria, el respeto a su historia y tradiciones, la voluntad de trabajar para su futuro seguirán sirviendo como base sólida de fortaleza, unidad y prosperidad de nuestro estado

Vladimir Vladimirovich Putin

Ángel Rafael Martínez Alarcón

 

Con motivo del Día Nacional de Rusia —que se celebra el 12 de junio desde hace 36 años, tras la desintegración de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, fundada en diciembre de 1922 por el líder de la Revolución bolchevique de 1917, Vladimir Ilich Uliánov “Lenin” (1870-1924)—, la Embajada de la Federación Rusa acreditada en México, bajo el liderazgo de mi amigo el excelentísimo embajador plenipotenciario Nikolay V. Sofinsky, en compañía de su esposa Irina Sofinskaya, giró la invitación para la recepción en su sede diplomática de la colonia Condesa de la Ciudad de México, el pasado 9 de junio. 

Así, mexicanos de diversos estados de la república nos dimos cita, junto con funcionarios de la cancillería mexicana, del Congreso de la Unión, del cuerpo diplomático, intelectuales, periodistas, empresarios y religiosos, para sumarnos a la celebración del Día Nacional de Rusia. 

 

Fue un año más de asistir a la sede diplomática. Fuimos recibidos por el propio embajador, acompañado de su distinguida esposa y de los funcionarios de primer nivel de la misión diplomática: Alexandr V. Batadeev, ministro consejero;; y Alexandra V. Bekreneva, asistente del embajador, quienes muy amablemente dieron la cordial bienvenida a cada uno de los invitados.

 

Conviví con eñ Dr. Mario Mijares, presidente del Instituto de Administración Pública de Veracruz; al presidente del Grupo de Amistad México-Rusia de la Cámara de Diputados, Reginaldo Sandoval Flores, coordinador de los diputados del PT; y a la diputada federal de Michoacán, Vanesa López Carrillo. También al embajador de la República Islámica de Irán, Abolfazi Pasansiden, a quien brindamos nuestra solidaridad por los acontecimientos que vive su nación; al príncipe Jean Louis Bingna, de la República de Camerún; y al embajador de Haití acreditado en nuestro país, el Dr. Hubert Labbé, quien recordó con cariño a Veracruz, a su paisano el Dr. Lionel Michaud Laurent —vecino de la Cruz de la Misión— y, sobre todo, un platillo del puerto de Veracruz: el plato volador. El diplomático africano Dr. Arsene Romaric Tatsazue.

 

Fue un enorme placer volver a saludar a la primera bailarina mexicana, Sonia Amalio, embajadora emérita de la cultura mexicana en las 15 repúblicas de la ex URSS durante más de 30 años. También a mi amigo, el muralista Ariosto Otero, quien me pidió darle un mensaje a la secretaria de Cultura, mi amiga Xóchitl Molina. La novedad fue conocer al Dr. Sam Lobo, quien se presentó como candidato independiente para la Ciudad de México. Cuando nos presentaron como veracruzano, afirmó con seguridad: “Mi bisabuelo fue motor en la independencia de México, en el puerto de Veracruz”. Rápidamente le respondí que se trataba de J. B. Lobos, el único veracruzano que firmó el acta de independencia de México en 1821.

 

La ceremonia protocolaria inició con la entonación del Himno Nacional Mexicano y después del ruso. Posteriormente, en su mensaje, el embajador ruso afirmó:Hoy celebramos el aniversario de 36 años de la historia moderna de Rusia. En realidad, la trayectoria de nuestro país como Estado es mucho más larga e históricamente cuenta con más de 1200 años. El lapso de 36 años de su etapa contemporánea es muy corto.Pero en este período atravesamos un camino que normalmente toma siglos y que incluyó un cambio radical de las bases políticas de la gobernanza del país, la construcción de un nuevo modelo de desarrollo económico, la reorganización del sistema de seguridad social. Claro que quedan muchos hitos por lograr, muchos desafíos, a veces problemas. Pero estamos absolutamente seguros de que seguiremos el rumbo elegido, desempeñando el papel de un actor global y activo con su propia política independiente y soberana

Por su parte, el diputado federal del PT afirmó: México y Rusia, aunque geográficamente muy distantes, compartimos importantes valores: el respeto a la soberanía, la dignidad nacional y la defensa de nuestra identidad. A lo largo de los años, nuestros lazos han crecido no solamente en el terreno diplomático, sino también en lo cultural, lo académico, lo científico y en el entendimiento entre nuestros pueblos

Ya en la conversación, con un vino tinto, hubo que hablar sobre el personaje veracruzano más desconocido: Juan Bautista Lobo Campos.Nació en Xalapa el 1 de diciembre de 1764 y falleció en 1831. Fue comerciante .Hijo de Juan Santiago Lobo Candiani y de Manuela García Campos Arraydo. Su familia, aunque afincada entre Cádiz y Xalapa, provenía de Pegli, en la República de Génova (península itálica).

 

Casó en Veracruz el 23 de diciembre de 1794 con María Ramona Pérez Callejo. Fueron hijos de este matrimonio: María Manuela Lobo Pérez (1797), Juan Bautista Félix Venancio Lobo Pérez (1799) y Ana María Dolores Sebastiana Ramona Lobo Pérez (1805). Pertenció al Consulado de Comerciantes, fue regidor del cabildo de Veracruz y director general de tabaco. En 1812 promovió un acuerdo con los insurgentes de José María Morelos y una entrevista entre el virrey de Nueva España, Francisco Xavier Venegas, y el líder independentista mexicano, el licenciado Ignacio López Rayón.

 

En 1814 se encontraba como diputado en la diputación provincial de Nueva España, siendo virrey Félix María Calleja. Seis años después, en 1820, fue designado nuevamente diputado por Veracruz. Durante el imperio de Agustín de Iturbide (1822-1823) fue vocal de la Junta Soberana Gubernativa del Imperio y nombrado caballero de número de la Orden Imperial de Guadalupe. Falleció en 1831, siendo presidente de México Anastasio Bustamante (1780-1853). En la ciudad de Veracruz, la avenida J. B. Lobos recuerda a este firmante de la independencia mexicana.

            Fue los 36 firmantes del Acta de indepedencia, todos ellos españoles, criollos, ningun indigena ni afromestizo. Hay el problema como se escribe, el apellido, en los documentos coloniales aparece como Lobo, y seguramente un error de dedo de la agregaron la S.

Rafael Alfonso Campos Romero, 17 de mayo de 1970 – 27 de mayo de 2026

  

Rafael Alfonso Campos Romero, 17 de mayo de 1970 – 27 de mayo de 2026  

 

Ángel Rafael Martínez Alarcón

 

El pasado miércoles 27 de mayo de este año 2026, la vida se me partió en dos con una sola llamada, de camino a mi centro de trabajo en Coatepec.

 

Esa mañana había preparado mi agenda con la ilusión de reencontrarme con un gran amigo y ex compañero del doctorado en el Departamento de América I de la Universidad Complutense de Madrid, en el decimotercer piso de la Facultad de Geografía e Historia. El escritor Jorge F. Hernández, invitado a la Feria Internacional del Libro Universitario de la Universidad Veracruzana, presentaría esa tarde su reciente novela *Alicia nunca miente* (2025), bajo el sello de Alfaguara. Todo era alegría. Pero el teléfono sonó y todo cambió.

 

—Rafa, murió tu tocayo, el Bolsas.

 

Casi me infarto. Apenas hace días había cumplido 56 años. Un mundo de recuerdos me cayó encima como un derrumbe. Mis planes de reunirme con Jorge F. Hernández se volvieron ceniza.

 

Nuestro último encuentro fue hace apenas un mes, en el café de Don Justo, en el centro de la ciudad. Esa tarde de abril nos cambiamos de silla porque el trinar de los pájaros, que a las seis de la tarde regresan a su árbol para dormir, nos pedía otro rincón. Nos pasamos a un lado, y con una sonrisa me mostró una fotografía: el arzobispo de Xalapa, Jorge Carlos Patrón Wong, ofreciéndole al Sumo Pontífice café de la región. "Mira", me dijo cómplice. Como siempre con Rafa Campos: siempre tenía entre manos todo tipo de proyectos literarios, musicales, guiones, históricos. El proyecto en puerta era escribir una biografía del profesor Adalberto Lara Hernández (1895-1970), cuyo nombre lleva su centro de trabajo como docente de educación básica. Durante tres horas conversamos sobre la importancia de las fuentes para escribir una biografía. Él, egresado de la Escuela Normal Veracruzana, con una larga trayectoria como burócrata de la educación en Veracruz, era muy cuidadoso con sus fuentes. En nuestra ciudad de Xalapa, ese profesor tiene una escuela y una calle en la colonia Aguacatal. Rafa lo sabía todo.

 

Esa mañana del miércoles no hice más que recordar al Bolsas, como muchos de sus amigos le llamábamos con cariño. Ambos nacimos y crecimos en el centro histórico de Xalapa: él en el corazón del centro, yo en la Cruz de la Misión. Nos conocimos en los primeros cursos de verano del recién fundado Ágora de la Ciudad (1979), seguramente en uno de pintura o dibujo. Fuimos creciendo, nos saludábamos. Pero fue en mi centro laboral, el Instituto de Intercambio Cultural México-URSS "José Mancisidor", ubicado en la avenida de las Américas 192, altos, donde la amistad se fortaleció. Él, ya en secundaria, empezó a frecuentarme al instituto. Ahí había un arsenal de propaganda del país de los soviets: boletines de información de la embajada de la URSS en México que se distribuían gratuitamente por correo, sedes diplomáticas, institutos de relaciones culturales. Rafael Campos tenía una observación muy puntual sobre los materiales y su producción editorial, desde el formato hasta los colores. Siempre con prisas. Esa actividad continuó en el bachillerato, ya más crítico, pero nunca dejó de leer los materiales producidos por la Agencia de prensa Novosti.

 

Llegó su tiempo de alumno de la Centenaria y Benemérita Escuela Normal Veracruzana. Para aquellos tiempos ya era una estrella juvenil del fútbol. Continuó visitando el instituto por la propaganda soviética, y se convirtió en líder de los estudiantes de la Normal, sustituyendo en dicho liderazgo a otro estimado amigo y compañero en Historia, Guillermo Manzano. También en esa etapa fundó su grupo musical "Jugosos Dividendos", con letras de su inspiración. Así, poco a poco, se fue ganando un espacio en la vida cultural de Xalapa. Destacó como guionista y conductor en programas de Radio Universidad Veracruzana, y más tarde como creador de contenido para el canal estatal del 4 más de Veracruz, fundado por don Rafael Hernández Ochoa. También incursionó como guionista en Televisa, en la serie *María de los Ángeles de todos los santos*.

 

Como escritor de la Editorial Ánimas, fundada por el empresario xalapeño Rodrigo Fernández ChedrauiRafael Campos escribió tres excelentes biografías de veracruzanos ilustres del siglo XX. Empezó con la biografía de don Justo F. Fernández López (1914-2001) y de Antonio Chedraui Caram (1923-1988), dos importantes empresarios de la ciudad que los vio nacer, con una magnífica colección fotográfica. También la del ex gobernador don Rafael Hernández Ochoa (1915-1990). Durante la redacción de dichas obras, me dio la oportunidad de colaborar con él. Como especialista en historia, con honestidad académica, dominaba con plenitud la redacción y la parte histórica, y sabía preguntar con toda humildad. Hoy, con su partida física, sería necesario recopilar toda su producción escrita en su versatilidad: poesía, música, historia, guiones. Tengo la seguridad de que es una obra abundante.

 

En Acrópolis, el espacio editorial de la Universidad de Xalapa, me invitó a participar en la elaboración de cápsulas históricas. Con una enorme vocación para dirigir frente a las cámaras, fue una experiencia inolvidable.

 

También tuve la oportunidad de verlo como asesor político en un número importante de campañas electorales. Su profesionalismo ante candidatos de diversas fuerzas políticas siempre fue impecable. Y siempre trabajó con una sonrisa a flor de piel.

 

La velación de sus restos en Bosques de Recuerdo, en la funeraria ubicada en la avenida Rafael Murillo Vidal, convocó al mundo intelectual y cultural de nuestra ciudad. Todos los presentes teníamos los rostros de tristeza por la prematura muerte del amigo, del compañero de un sinfín de actividades culturales. Largas letanías de anécdotas con el Bolsas se escuchaban entre nosotros. Con apenas 56 años de edad nos abandona. Su capilla ardiente, acompañada de todos los arreglos florales y coronas, se llenó de recuerdos. Pasada la media noche, el son jarocho empezó a tocarse.

En la madrugada de regreso casa, el taxista me pregunto por  el velorio, de Rafa Campos, me informó que  habian jugado futbol en Coatepec, y le habia revisado sus libros…

 

Hasta siempre, querido amigo de la vida.

«Humildad, sencillez y alabanza»: 60 años del Camino Neocatecumenal

 «Humildad, sencillez y alabanza»: 60 años del Camino Neocatecumenal

 Ángel Rafael Martínez Alarcón

 

El Concilio Vaticano II (1962-1965) es, sin duda, uno de los acontecimientos más decisivos para la Iglesia católica del siglo XX. En medio de un mundo fracturado por la Guerra Fría, marcado por el avance tecnológico y la polarización ideológica, la asamblea conciliar —convocada por san Juan XXIII y clausurada por san Pablo VI— impulsó una profunda renovación eclesial. Participaron 2.450 obispos de todo el orbe. Por la arquidiócesis de Xalapa asistieron los arzobispos Manuel Pío López Estrada y Emilio Abascal y Salmerón, ambos padres conciliares.

 

De aquel impulso renovador brotaron muchos frutos. Uno de los más singulares fue el nacimiento, en las chabolas de Palomeras Altas (Madrid), de una experiencia de Iglesia encarnada entre los pobres, impulsada por dos jóvenes laicos españoles: Kiko Argüello (1939) y Carmen Hernández Barrera (1930-2016). Lo que comenzó como un gesto de radicalidad evangélica se convertiría con el tiempo en el Camino Neocatecumenal, que este año celebra sus 60 años de existencia.

 

El pasado sábado 30 de mayo, a las 20:00 horas (hora de Madrid), el cardenal José Cobo Cano, arzobispo de Madrid, presidió una solemne celebración eucarística de acción de gracias en la catedral de Nuestra Señora de la Almudena. El motivo fue doble: conmemorar el 60º aniversario del nacimiento del Camino Neocatecumenal y clausura la fase diocesana del proceso de canonización de Carmen Hernández, fallecida hace diez años, el próximo martes 2 de junio.

 

La eucaristia comenzó con una alocución ambiental de Kiko Argüello, quien a sus 87 años sigue siendo testigo vivo de aquel origen humilde. Artista de formación, dejó las glorias del arte para vivir entre los más pobres de la capital española. Le acompañaban el padre Mario Pezzi y María Ascención Romero antón, miembros del equipo internacional del Camino. Concelebraron varios obispos —entre ellos el cardenal Rocco Varela—, obispos eméritos y más de 130 presbíteros.

 

Hoy, el Camino Neocatecumenal es un itinerario de iniciación cristiana aprobado por la Santa Sede, que se vive en pequeñas comunidades. Está presente en más de 6.250 parroquias y unas 1.400 diócesis de todo el mundo. Nació en la periferia de Madrid, pero pronto cruzó fronteras. En México, por ejemplo, llegó entre octubre y diciembre de 1974, precisamente a la arquidiócesis de Xalapa, cuna de aquellos obispos conciliares.

 

El próximo martes 2 de junio, a las 20:00 horas, tendrá lugar en el Seminario Redemptoris Mater de Madrid el acto de clausura de la fase diocesana del proceso de beatificación y canonización de la sierva de Dios Carmen Hernández Barrera, abierto el 4 de diciembre de 2022. Presidirá el cardenal José Cobo Cano. Intervendrán el postulador Carlos Metola y el propio Kiko Argüello, quien durante más de 50 años compartió con Carmen la misión de evangelizar.

 

Carmen falleció el 19 de julio de 2016 en Madrid, a los 85 años, tras una larga enfermedad. Desde niña había deseado entregarse incondicionalmente al Evangelio. A casi diez años de su muerte, más de 118.000 personas han visitado su tumba, y se siguen recibiendo favores por su intercesión.

 

Su aportación fue decisiva. Gracias a sus estudios sobre la renovación conciliar, Carmen contribuyó a dar forma teológica y pastoral al Camino: la pequeña comunidad cristiana, la liturgia, la celebración de la Pascua, la relación con la Palabra de Dios —incluido el Antiguo Testamento— y las fuentes patrísticas y judías.

 

La experiencia del Camino dio sus primeros pasos concretos en las chabolas de Palomeras Altas- Vallecas (Madrid), donde Kiko y Carmen se conocieron a mediados de los años sesenta.

 

En noviembre de 1964, Kiko Argüello, joven pintor, abandonó su carrera. Impulsado por el sufrimiento de los inocentes, en el que reconoció el misterio de Cristo crucificado, y siguiendo los pasos de san Carlos de Foucauld —que buscaba vivir la vida oculta de Jesús en Nazaret—, decidió irse a vivir entre los más pobres, en una chabola en las afueras de Madrid. Allí, mientras rezaba, tocaba la guitarra y leía la Biblia, se fueron reuniendo gitanos, quinquis y marginados que escucharon el anuncio del kerigma.

El 28 de agosto de 1965, la Guardia Civil llegó para derribar las chabolas. Kiko logró llamar por teléfono al arzobispo de Madrid, monseñor Casimiro Morcillo González, quien se presentó de inmediato y detuvo el derribo. El arzobispo se conmovió profundamente al ver rezar a aquella pequeña comunidad de pobres. Aquel amor y atención que Carmen vio en monseñor Morcillo la convenció para colaborar con Kiko: percibió que aquella comunidad espontánea era una obra que venía de Dios.

 

Fue el propio arzobispo quien les animó a llevar esta iniciación cristiana a las parroquias de Madrid. Así, en 1966, comenzaron las catequesis en el centro de la capital. Pero fue la experiencia de las barracas el auténtico «vivero» donde se delineó el itinerario de redescubrimiento del Bautismo, basado en el trípode Palabra, Liturgia y Comunidad, vivido en pequeñas comunidades que experimentan el amor al prójimo.

 

Para hoy, unas 2.000 familias continúan esta obra como catequistas itinerantes o misioneros en lugares muy pobres, o enviados ad gentes a zonas descristianizadas. Entre los frutos más visibles destacan los 116 seminarios diocesanos misioneros Redemptoris Mater, donde se han formado más de 3.400 sacerdotes; además de cientos de monjas de clausura y muchos misioneros célibes, hombres y mujeres.

 

Los Estatutos del Camino Neocatecumenal fueron aprobados definitivamente por la Santa Sede en 2008, bajo el pontificado de Benedicto XVI (1927-2022), y el Directorio Catequético en 2010. @neocatecumenal2

 

SS León XIV ha enviado su felicitación con motivo de este aniversario:

«El Santo Padre saluda cordialmente a los participantes en la celebración eucarística en la Catedral de Santa María la Real de la Almudena, con ocasión del 60 aniversario de la fundación en la archidiócesis de Madrid del Camino Neocatecumenal. Es preciso recordar que la misión evangelizadora es tarea fundamental de toda la Iglesia que, con alegría y humildad, buscando la unidad de todos sus miembros (cf. Lumen gentium 7), y dócil a la acción del Espíritu Santo, se esfuerza por llevar a todos el don de la salvación. Que esta convicción sea una motivación para asumir esta labor misionera en favor de los hijos amados de Dios».

“Historia Ilustrada de la intervención francesa y el imperio en Veracruz, 1861-1867” de Héctor Strobel Por Ángel Rafael Martínez Alarcón

 Historia Ilustrada de la intervención francesa y el imperio en Veracruz, 1861-1867” de Héctor Strobel

Por Ángel Rafael Martínez Alarcón

 

El pasado siete de abril del presente año, en el Salón Blanco de la antigua Unidad de Humanidades de la Universidad Veracruzana, se presentó el libro del historiador egresado de la Facultad de Historia, Héctor Strobel, titulado *Historia Ilustrada de la intervención francesa y el imperio en Veracruz, 1861-1867*. La obra fue publicada bajo el sello editorial Mar Adentro, con la coordinación del intelectual Rafael Blanco. Dicho trabajo cuenta con 206 páginas y corresponde a la segunda edición (la primera fue publicada por la Editora del Gobierno de Veracruz en 2021). Esta nueva edición es de lujo, tanto por el tipo de papel utilizado como por las nuevas imágenes rescatadas por el historiador.

 

La historiografía veracruzana tiene una gran deuda con la fotografía. Son pocos los libros editados donde la imagen fotográfica es el principal enunciado. Durante la administración del gobernador Dante Delgado Rannauro, quien gobernó Veracruz entre 1988 y 1992, la historiadora Ana Laura Delgado coordinó la colección Veracruz: Imágenes de su historia, en la que se editaron libros con fotografías de los municipios más importantes del estado. Fue un gran proyecto que nos dejó un importante legado visual, contando nuestra historia desde la segunda mitad del siglo XIX, cuando apareció la imagen fotográfica.

 

En el caso de la ciudad de Xalapa, tengo muy presentes los trabajos historiográficos de publicaciones fotográficas: desde lo publicado por Leonardo Pasquel (1910-1991), una obra muy sencilla en blanco y negro; pasando por el primer gran trabajo serio encabezado por Carmen Blázquez Domínguez en la colección Veracruz: imágenes de su historia; hasta la obra Xalapa eterna (2024), una de las más exquisitas por toda su producción. Sin olvidar el trabajo del fotógrafo Héctor Montes de Oca (1950-2024). Del resto del estado de Veracruz conozco poco, o simplemente no existen obras similares.

 

Escribo ahora sobre la obra del joven doctor en historia Héctor Strobel, nacido en la ciudad de Xalapa en la última década del siglo XX. Realizó sus estudios en su ciudad natal: la licenciatura en Historia y la maestría en la Universidad Veracruzana. Ya en las aulas de la Facultad de Historia se destacó como un estudiante de excelencia, al igual que en su servicio social y maestría en el Instituto de Investigaciones Histórico Sociales, institución fundada en 1971 bajo el rectorado del Dr. Rafael Velasco Fernández. Sus estudios doctorales los cursó en el Colegio de México, donde también fue un alumno sobresaliente.

 

Cabe destacar que, desde las aulas de la licenciatura, demostró una gran habilidad para trabajar en los más diversos archivos de su ciudad natal, así como en archivos nacionales e internacionales. Su obra está respaldada por fuentes archivísticas, siendo especialista en el periodo de la Reforma y la intervención francesa en México (1862-1867).

 

Ha recibido diversos reconocimientos: Premio al mejor proyecto de investigación de la International Comission of Military History 2021, Premio Gastón García Cantú 2021 del INEHRM/Secretaría de Cultura, accésit al premio de la Asociación Española de Historia Militar 2021 y mención honorífica al premio de la Latin American Studies Association Siglo XIX 2021.

 

La obra escrita de Héctor Strobel se inicia con una publicación del Ayuntamiento de Xalapa, luego continúa con publicaciones en el Fondo de Cultura Económica, la Editora de Gobierno del Estado de Veracruz, el Colegio de Veracruz y, en el presente año de 2026, bajo el sello editorial de Mar Adentro.

 

El pasado siete de abril se presentó *Historia Ilustrada de la intervención francesa y el imperio en Veracruz, 1861-1867*, con comentarios de académicos de la Facultad de Historia: el Dr. Alfonso Colorado y la Dra. María Fernanda Galindo. Contó con la participación de alumnos y público en general.

Enlace: https://youtu.be/U4A3_0Wolcw?si=at3FuZO06yZQVszz

 

La obra es producto del amplio trabajo archivístico de Strobel a lo largo de su proyecto de investigación. No solo ha trabajado con los expedientes escritos para cada una de sus publicaciones, sino que ha ido más allá de lo que se pueda encontrar en el proceso de investigación, con ese afán de tener más elementos para explicar las realidades del pasado. Ahí está la imagen, que muchas veces no llama la atención del investigador social. Así nace la presente obra, que ya anda en gira de presentaciones por los más diversos puntos de la geografía mexicana: en días pasados estuvo en Huatusco, Veracruz, y el cinco de mayo en la Ciudad de México.

 

Hay que recordar que la fotografía llegó a nuestro país en 1839, y veinte años después las relaciones entre Francia y México volvieron a vivir problemas políticos. La primera intervención militar de Francia se dio en 1838, un año antes de la llegada del daguerrotipo.

 

La presente obra se puede leer como cada lector quiera; cada una de las imágenes tiene un pie de foto excelentemente trabajado por el historiador. No solo nos presenta imágenes fotográficas, sino también pinturas realizadas con diversas técnicas, mapas, dibujos que eran levantados en los más diversos campos de batalla en México para ser enviados a París, donde sufrían una transformación: los coloreaban fueron   publicadas en la prensa francesa.

 

Cada imagen es una fuente de imaginación e interpretación para cada lector. Llama la atención la llegada de los emperadores al puerto de Veracruz, donde fueron recibidos con un arco de triunfo, aunque la historia oficial ha afirmado que fue una recepción fría por parte de los porteños.

 

Otra de las especialidades de Strobel es la historia militar. Encontramos un número importante de fotografías del ejército francés, así como de los soldados africanos que llegaron a México.

 

Considero que la lectura de *Historia ilustrada de la intervención francesa y el imperio en Veracruz, 1861-1867* es obligatoria para los veracruzanos en particular. Muchas lecturas se pueden obtener de dicha obra, sobre todo para las nuevas generaciones de lectores, que son visuales. El texto es también una reflexión de esos momentos que vivieron los mexicanos de aquella época y que dieron la batalla en los diferentes ámbitos.

 

Claude Grimmer Fontanges, historiadora francesa de visita en Xalapa

 Claude Grimmer Fontanges, historiadora francesa de visita en Xalapa

Claude Grimmer Fontanges, historiadora francesa de visita en Xalapa

 

Ángel Rafael Martínez Alarcón

 

Nuestra ciudad de Xalapa recibe un número importante de turismos académicos que pasan desapercibidos, pues no somos una ciudad turística. Lo somos por ser capital de los veracruzanos desde el 9 de mayo de 1824 —uno de los primeros decretos del recién formado estado de la República—, pero contamos con pocos sitios turísticos: el Museo de Antropología, que resguarda el mayor número de cabezas de la civilización olmeca, cuna de la Mesoamérica; los lagos, los diferentes parques de la ciudad, etc. Tampoco los xalapeños tenemos una vocación turística muy desarrollada.

 

El turismo académico llegó silenciosamente a nuestra ciudad por ser sede de la Universidad Veracruzana, de sus institutos y facultades; por la Orquesta Sinfónica de Xalapa y los demás grupos artísticos; y por la Escuela Benemérita Normal Veracruzana, con 140 años de fundación. Hay importantes estancias de investigadores de diferentes partes del mundo que vienen a trabajar en los más diversos proyectos. Recuerdo los intercambios académicos con la desintegrada Unión Soviética, al Dr. Alexander Sisananecoa, al Dr. Will Fowler, quien en este siglo XXI es autor de dos importantes biografías del General Antonio López de Santa Anna (1794-1876), personaje que este año cumple 150 años de su fallecimiento. Nadie ha registrado la larga lista de académicos nacionales y extranjeros que han visitado y vivido en nuestra ciudad.

 

Sin olvidar los miles de estudiantes extranjeros que visitan y viven en Xalapa gracias a la Escuela de Estudiantes Extranjeros de la Universidad Veracruzana. La vocación cultural de Xalapa la tiene en la órbita mundial.

 

Gracias a una invitación de mi amigo Agustín Basilio de la Vega y su esposa, la maestra Sandra Hazas, fui convidado a un encuentro en la antigua finca de San Martín para conocer y dialogar con la historiadora francesa, la Dra. Claude Grimmer Fontanges. Al igual que Alejandro von Humboldt en 1804, ella visita la villa de Xalapa para conocerla e investigarla. La Dra. Grimmer Fontange se encuentra esta semana en Xalapa para visitar a sus familiares xalapeños y trabajar en los archivos de la ciudad, como el General del Estado de Veracruz y el Histórico Municipal "Rubén Pabello Acosta", a fin de continuar su proyecto de investigación sobre el pasado de sus familiares de apellido Fontange, radicados en la segunda mitad del siglo XIX en Xalapa. Es la quinta ocasión que visita nuestro país.

 

Claude Grimmer, es historiadora especializada en Historia Moderna (siglos XVI-XVIII). Su cargo académico es Maîtresse de conférences honoraire (Profesora Titular Honoraria) de Historia Moderna en la Université Clermont-Auvergne. Es investigadora asociada en el prestigioso Centre Roland Mousnier (Sorbonne Université). Sus líneas de investigación abarcan la historia de la familia, la infancia, la mujer y los grupos marginales y su relación con la sociedad en la Francia de los siglos XVII y XVIII.

 

Formación universitaria: Grimmer Fontanges es doctora en Historia Moderna —título que sugiere una especialización en la Francia de los siglos XVI al XVIII—. Estudió en la prestigiosa Universidad de la Sorbona en París.

 

Tesis doctoral: Su tesis, titulada Vivre à Aurillac au XVIIIe siècle (Vivir en Aurillac en el siglo XVIII) y defendida en París en octubre de 1982, constituyó un trabajo fundamental en su carrera. Posteriormente fue publicada como libro en 1983, con un prólogo del reconocido historiador Emmanuel Le Roy Ladurie.

 

Áreas de especialización: Su formación y carrera académica se han centrado en la historia social de Francia durante el Antiguo Régimen, con especial énfasis en temas como la historia de la familia, la infancia, el papel de la mujer y los grupos marginales.

 

La Dra. Grimmer Fontanges no es una historiadora conocida en nuestra patria, pues sus líneas de investigación no están ligadas a Hispanoamérica. Sin embargo, en los últimos años ya se está vinculando a nuestras tierras del Nuevo Mundo.

 

Posee una vasta obra publicada por editoriales de su país; su producción abarca tanto la investigación académica especializada como la divulgación para un público más amplio, incluyendo la literatura juvenil.

 

1983   La Femme et le Bâtard      Ensayo sobre los amores ilegítimos y el lugar de la mujer y los hijos nacidos fuera del matrimonio en el Antiguo Régimen. Cuenta con un prólogo del célebre historiador Emmanuel Le Roy Ladurie. Presses de la Renaissance.

1988   Mon tout, mon Roi   Biografía de Mademoiselle de Fontanges, favorita de Luis XIV, que conecta con sus raíces familiares en la región de Auvernia. Mercure de France.

2021   Le Duc de Nevers   Biografía de Charles de Gonzague-Clèves, una figura clave de la nobleza europea de principios del siglo XVII. Está basada en un minucioso trabajo de archivo con más de un millar de cartas.

2025   Les Princesses de Clèves Estudio sobre tres hermanas de la alta nobleza cuyas vidas se vieron marcadas por las Guerras de Religión en Francia, explorando su rol político y sus complejas relaciones familiares a través de archivos inéditos.

Además de estas obras, es autora de títulos de historia regional como Vivre à Aurillac au 18e siècle (PUF, 1983) y de varios libros de historia para jóvenes, como la serie La vie des enfants... (La vida de los niños en...).

 

Es una defensora del patrimonio: pilar fundamental en la lucha por la salvaguarda de la iglesia románica de Notre-Dame de l'Assomption en Jou-sous-Monjou (Cantal). Es la madrina de la asociación local (ADEJ) que trabaja para su restauración.

 

Actualmente se encuentra trabajando en su proyecto personal: "La famille Fontanges entre France et Mexique", utilizando los archivos locales de la ciudad de Xalapa. Investiga a Geraud Fontanges (1836-1915), quien llegó a México en el complicado año de 1862, y años más tarde funda  su familia en Xalapa.https://cronicadelpoder.com/2026/04/25/los-fontanges-en-xalapa-por-agustin-basilio/

 

Posdata: Envío una felicitación al 4º rector de la Universidad de Xalapa, porque el próximo 29 de abril del 2026, se realizará un homenaje y develación del busto del Dr. Rubén Pabello Rojas (1936), rector fundador de la Universidad de Xalapa. En septiembre de 1995, la UX me dio la oportunidad de impartir mis primeras clases a nivel universitario.

Óscar Melchor Peredo y García (1927-2026): El último aliento del muralismo mexicano

 Óscar Melchor Peredo y García (1927-2026): El último aliento del muralismo mexicano

 

 

Ángel Rafael Martínez Alarcón

 

En los primeros minutos del miércoles 8 de abril del presente año, en la ciudad de Xalapa —su hogar durante los últimos 40 años— dejó de latir el corazón del último de los sobrevivientes del muralismo mexicano, aquel movimiento impulsado por José Vasconcelos (1883-1959). Óscar Melchor Peredo y García, quien en los últimos meses de su vida había enfrentado problemas de salud, falleció en su residencia. Fue la maestra Lourdes Hernández Quiñones, su compañera de vida durante las últimas cuatro décadas, quien informó del deceso a través de las redes sociales. Y pasó a la eternidad en busca de nuevo espacios para pintar. Hasta el últimos segundo de vida tenia presente sus proyectos para el presente año. Fue un eterno joven, siempre fue y será leyenda.

 

Xalapa de Enríquez, la "Atenas Veracruzana", fue testigo de todas las manifestaciones artísticas en las que participó Melchor Peredo: exposiciones, cine, bibliotecas, presentaciones de libros. Sería interminable enumerar cada una de sus presencias en las actividades culturales de la ciudad. Lo extrañaremos en los cafés, con esas conversaciones cargadas de historias y aventuras de su vida centenaria.

 

En lo personal, estoy en deuda por el don de su amistad. Hoy evoco las miles de horas de conversaciones sobre lo cotidiano, lo político, lo artístico, siempre con la pregunta adecuada.

 

La noticia de su muerte corrió como pólvora en las redes sociales, tal como aquel 12 abril del 2018 cuando dejó de existir el corazón del escritor Sergio Pitol. Fueron numerosas las muestras de solidaridad con su viuda, así como artículos y esquelas, pues Melchor fue un hombre bonachón y de excelente conversación.

 

La capilla ardiente se instaló en la funeraria Bosques de Recuerdo, ubicada en la avenida Rafael Murillo Vidal, sala 7. Allí nos dimos cita sus amigos, alumnos, conocidos y funcionarios del gobierno del Estado, como la secretaria de Cultura. Por la noche, se hicieron presentes los exquisitos pambazos de la antropóloga Raquel Torres, y la velada se amenizó con sones huastecos interpretados por unos amigos, los hermanos Melo el alcede de Xalapa, Carlos Rodriguez Velasco, El jueves 9 de abril, a las 9:30 horas, se llevó a cabo la celebración litúrgica para su eterno descanso en su mundo de colores.

 

El Dr. Alejandro Mariano Pérez, director y fundador de Realia Instituto, dirigió una oración fúnebre para su amigo y maestro, destacando su legado como muralista.

 

La gobernadora Rocío Nahle no fue indiferente a la muerte del muralista mexicano (universal) Melchor Peredo. Al iniciar la tarde, la mandataria estatal subió un video en redes sociales, grabado ante el mural que adorna la pared de entrada al antiguo recinto que albergó la Legislatura del Estado. La acompañaban la secretaria de Cultura, Xóchitl Molina González, y el secretario de Turismo, Igor Rojí.

 

“Estamos haciendo este video. A nuestra espalda está un mural de las Leyes de Reforma, donde trabajó muy fuerte el maestro Melchor Peredo. Si bien él nació en Ciudad de México, pasó muchísimos años en nuestra tierra y se consideraba xalapeño. Miren las obras que nos deja. Este es un reconocimiento, y le extendemos nuestro sentido pésame a su familia y deudos. Queremos decirles que esta obra la deja aquí y que pronto vamos a abrir el Palacio de Gobierno para todos. Esta es la casa del pueblo. Estamos terminando de rehabilitarlo”, declaró.

 

 

El pasado 7 de noviembre del 2025, en el marco del 108 aniversario de la Revolución Bolchevique encabezada por Vladímir Ilich Uliánov Lenin, se realizó un homenaje al muralista Melchor Peredo  y Garcíaen las instalaciones del Ágora de la Ciudad. Gracias a las excelentes gestiones de la maestra Nohemí Brito Gómez y al acertado apoyo de la Secretaría de Cultura del Estado de Veracruz, encabezada por la maestra Xóchitl Molina González, se llevó a cabo este justo y sentido homenaje, que la propia secretaria me confirmó como "un homenaje de todo corazón".

 

El Ágora de la Ciudad, bajo la nueva titularidad de la Mtra. María del Carmen Verdugo, está recuperando su tradicional vocación, que data del verano de 1979. Durante los últimos 44 años, este recinto ha sido el referente cultural del Centro Histórico de Xalapa, un lugar que se levanta sobre el segundo convento franciscano de la Nueva España (1531), el cual fue derribado en 1890 para dar paso a lo que hoy conocemos como Parque Juárez, inaugurado el 15 de septiembre de 1892.

 

La Mtra. Verdugo dio la bienvenida a todos los asistentes a la cita, convocada para las 18 horas. Poco a poco fueron llegando amigos, exalumnos y familiares del homenajeado. El primer evento fue la entrega del "pincel de Melchor Peredo" a su alumno Dante Cuervo, quien, siendo niño, observó al artista pintar un mural en su escuela primaria, lo que marcó su vida y lo impulsó a dedicarse a la pintura.

 

Posteriormente, intervinieron dos especialistas de talla internacional en muralismo: el Dr. Alejandro Mariano Pérez, fundador del Instituto REALIA (quien hacía unos tres años ya le había rendido un sincero homenaje al maestro Peredo, entregándole una medalla al mérito), y la Dra. Guillermina Guaderrama Peña, del CENIDIAP-INBAL. El acto concluyó con una participación artística del tenor xalapeño Javier Vitela Pabello, quien interpretó, en primer lugar, "Noche de Luna en Xalapa".

 

 

Alejandro Mariano Pérez, egresado de la Facultad de Historia (1992) y doctor en Historia por la Universidad del País Vasco, afirmó:

 

"Con su presencia esta tarde están reivindicando el lugar que le corresponde al maestrísimo Melchor Peredo. Un prestigio se construye con dos cosas: mucha calidad sostenida por mucho tiempo, y el maestro ya se pasó; lleva mucho tiempo dándonos una gran cantidad de talento. Además, es inagotable: es una fuente, un torrente de frescura absoluta cada vez que crea algo. Acaba de crear algo como si fuera un niño en el Ayuntamiento de Xalapa, y es impresionante.

 

El legado del muralista Melchor Peredo para el estado de Veracruz es uno de los tres más destacados del siglo XX, junto con el maestro Teodoro Cano y el maestro Mario Orozco Rivera. Don Melchor Peredotiene algo mucho más determinante: es muy evidente su pasión por la pintura de la historia, y esta pintura la hace con una visión de la lucha de clases, propia de un testigo de calidad del siglo XX. En el extenso patrimonio que ha legado, hay una narrativa muy especial que nos da su versión de la historia de Veracruz; no es la versión oficial, es la versión de Melchor Peredo sobre cómo los veracruzanos hemos ido conquistando el futuro."

 

 

El paisaje cultural de Xalapa en los últimos 40 años se ha embellecido con el matrimonio del muralista Melchor Peredo y García y la maestra Lourdes Hernández Quiñones, promotora cultural y fundadora de la Feria Nacional del Libro Infantil y Juvenil, que cada verano nos reúne en las instalaciones del Colegio Preparatorio de Xalapa.

 

He sido testigo del compromiso de Melchor Peredo. Cada uno de sus personajes pintados es fruto de una larga investigación. Lo recuerdo en los seminarios para darle rostro al "Benemérito de la Patria y Libertador de Veracruz", Antonio López de Santa Anna. También recuerdo nuestras conversaciones sobre el militante de la izquierda auténtica, su viaje a Moscú en 1957, el Festival Mundial de la Juventud;  y su faceta como autor de libros. En 2016, el maestro Melchor Peredo me invitó a presentar su obra *Xalapa: reducto de la revolución muralista mexicana*, publicada por el sello editorial del Instituto Veracruzano de Cultura, en la Sala de Cabildo del Ayuntamiento de Xalapa.

 

A finales del verano de 2022, recibió el galardón Realia 2022 a la trayectoria de excelencia de manos del director de Realia.

 

El naturalista alemán Alejandro von Humboldt (1769-1859) escribió sobre su visita a la Villa de Xalapa en 1803. Es muy larga la lista de viajeros que pasaron por nuestra ciudad desde aquel paso histórico de Hernán Cortés (1485-1547) en el verano de 1519. En los últimos cinco siglos, casi nadie ha registrado dicho fenómeno migratorio, sobre todo en el siglo XX, cuando la Normal Veracruzana, la Orquesta Sinfónica de Xalapa y la Universidad Veracruzana han sido la causa de que nacionales y extranjeros elijan vivir entre nosotros. Ese es el caso del muralista de fama mundial Melchor Peredo y García.

 

La obra publicada por Melchor Peredo nos presenta en orden cronológico cada uno de los murales pintados en nuestra ciudad, con una ficha técnica que identifica al autor, el año, el título de la obra y su ubicación, además de una breve semblanza del muralista. Nos muestra 43 murales —no son todos los que hay en la ciudad—. Años más tarde, dicha obra se presentó en versión digital.

 

Oscar Melchor Peredo y García, nacido un 6 de enero (quizá de ahí le viene su vitalidad), es el más joven de los muralistas del país. Su obra está plasmada en Estados Unidos y Europa, y Xalapa tiene el privilegio de contar con su trabajo en muros de varias instituciones públicas. Su formación la inició en la Academia de San Carlos y en la Escuela Libre de Artes y Publicidad (1945-1947); más tarde en la Escuela La Esmeralda (1950) y en la Escuela de las Artes del Libro (1952). También asistió al taller de Ensayo de Materiales de Pintura Mural, fundado por David Alfaro Siqueiros (1896-1974) en el Instituto Politécnico Nacional. Se puede consultar: https://www.uv.mx/bdh/files/2019/04/Los-muros-tienen-la-palabra.pdf

 

 

En la Biblioteca Central Estatal (o Biblioteca de la Ciudad), fundada en 1979, el muralista donó al Acervo Histórico Leonardo Pasquel (1910-1991) un bosquejo del historiador xalapeño. Lamentablemente, dicha obra de arte ya no se exhibe; se desconoce si fue robada o tirada a la basura.

 

Solo me resta agradecerle a Melchor Peredo sus enseñanzas de no tener límites en sus proyectos personales sin importar la edad, así como su amistad. Solamente  La Universidad Veracruzana y  no se enteron  de la noticia que enlutecio a la ciudad de Xalapa. En próximas fecha sus cenizas seran arrogada en las playas de la Villa Rica. 

Agradezco al fotografo, mi amigo Lorenzo Ochoa, por la imagen Melchor Peredo.

 

 

 

 

Antonio López de Santa Anna: El Ocaso de un Caudillo en el Año de la Transformación Nacional (1876)

  Antonio López de Santa Anna: El Ocaso de un Caudillo en el Año de la Transformación Nacional (1876)    Por  Ángel Rafael Martínez Alarcón ...