Homenaje a los constructores del Estadio Jalapeño, 1925-2026

 Homenaje a los constructores del Estadio Jalapeño, 1925-2026

Ángel Rafael Martínez Alarcón

 

El domingo 20 de septiembre se cumplieron 101 años de la inauguración del Estadio Jalapeño, hoy Heriberto Jara Corona, en memoria del ex gobernador de Veracruz entre 1924 y 1927, responsable de la construcción de una obra moderna para su tiempo. Gracias al proyecto, la planeación y la ejecución del ingeniero Modesto C. Rolland Mejía,(1881-1965) en tan sólo 77 días se logró levantar el majestuoso estadio, aprovechando las condiciones geográficas de la antigua ciénega de Melgarejo, como se llamaba esa zona de la ciudad de Xalapa.

 

Esta celebración se realizó bajo el lema “Homenaje a los constructores del Estadio Jalapeño”. En todas estas décadas de celebraciones, desde 1975, no se ha dejado de rendir reconocimiento a William K. Boone, el norteamericano que descubrió la zona y diseñó un espacio deportivo; luego, con el general Heriberto Jara Corona y el ingeniero Modesto C. Rolland Mejía, (1881-1965) se dio forma al primer proyecto y se logró construir el Estadio, uno de los primeros espacios deportivos del país y hoy considerado el más antiguo de nuestra nación.

 

Poco interés se ha prestado a la mano de obra que trabajó día y noche para sacar adelante, a la mayor brevedad posible, la faraónica obra que transformó la imagen urbanística de Xalapa. Seguramente en algún lugar deben existir las largas listas de los cientos de veracruzanos que trabajaron como mano de obra; hombres de los más diversos rincones de Veracruz se dieron cita para participar en las distintas tareas que requería la obra. Por eso, la corona del Gobierno del Estado de Veracruz, como la bandera, tenía la leyenda: “Homenaje a los constructores del Estadio Jalapeño, 1925”, como un justo reconocimiento a los cientos de obreros y albañiles desconocidos que entregaron su fuerza de trabajo.

 

Recuerdo el poema de Bertolt Brecht, “Preguntas de un obrero que lee”:

 

¿Quién construyó Tebas, la de las Siete Puertas?

En los libros figuran sólo los nombres de reyes.

¿Acaso arrastraron ellos bloques de piedra?

Y Babilonia, mil veces destruida,

¿quién la volvió a levantar otras tantas?

Quienes edificaron la dorada Lima,

¿en qué casas vivían?

¿Adónde fueron la noche en que se terminó La Gran Muralla, sus albañiles?

Llena está de arcos triunfales Roma la grande. Sus césares

¿sobre quiénes triunfaron?

Bizancio tantas veces cantada, para sus habitantes

¿sólo tenía palacios?

Hasta la legendaria Atlántida, la noche en que el mar se la tragó, los que se ahogaban pedían, bramando, ayuda a sus esclavos.

El joven Alejandro conquistó la India.

¿Él solo?

César venció a los galos.

¿No llevaba siquiera a un cocinero?

Felipe II lloró al saber su flota hundida.

¿No lloró más que él?

Federico de Prusia ganó la guerra de los Treinta Años.

¿Quién ganó también?

Un triunfo en cada página.

¿Quién preparaba los festines?

Un gran hombre cada diez años.

¿Quién pagaba los gastos?

A tantas historias, tantas preguntas…

 

Por más de una década, el ingeniero Jorge Modesto. Rolland Contantine, nieto de Modesto C. Rolland Mejía , ha mantenido encendida la llama para homenajear la monumental obra del Estadio Jalapeño, logrando consolidar a un grupo de xalapeños interesados en su rescate y conservación. Año tras año, también ha realizado una exhaustiva investigación sobre la obra material y política de su abuelo.

 

La soleada mañana del 20 de septiembre, la última del verano de 2026, el Ing. Jorge Modesto. Rolland Constantine., acompañado por un grupo de integrantes de varias organizaciones que en la última década hemos venido trabajando en la promoción y conservación del Estadio Jalapeño, encabezó el homenaje en el marco de la remodelación que impulsa la actual administración de la Gobernadora Rocío Nahle García. Cabe recordar que el año pasado, por el centenario de la inauguración, el gobierno del Estado, con sólo nueve meses de haber iniciado su administración, no logró tenerlo en óptimas condiciones.

 

En punto de las 11 de la mañana y bajo un candente sol, se montó la guardia ante el busto del ex gobernador Heriberto Jara Corona (1879-1968). El ingeniero Jorge M. Rolland Contanti, el Ing. Rafael Fentanes y el Mtro. Vicente Espino Jara pronunciaron los respectivos discursos. En el acto no se contó con presencia de autoridades municipales de Xalapa, ni su cronista oficial; aun así, la ceremonia se desarrolló con respeto y solemnidad.

 

El lunes 21 de septiembre, al mediodía, la gobernadora Rocío Nahle García recibió en Palacio de Gobierno al grupo de ciudadanos que hemos estado trabajando por la grandeza de nuestro monumento deportivo, encabezado por el Ing. Jorge Rolland. El Colectivo Cultura y Patrimonio,A. C. e integrantes del Colegio de Arquitectos del Estado de Veracruz Xalapa, A.C Fue una enorme sorpresa encontrar a una gobernadora profundamente preocupada por rescatar la dignidad de la ciudad de Xalapa, muy atenta a cada una de las propuestas y también muy ejecutiva al dar instrucciones para darle brillo a nuestra ciudad, acompañada por el exalcalde Ricardo Ahued, dos veces alcalde de Xalapa. Una de las propuestas es crear un museo de sitio que explique la historia centenaria del coloso deportivo más importante del sureste de la República, así como también que una calle de la Atenas honre la memoria del Ing. Modesto C. Rolland; en años pasados, en el municipio de Córdoba se logró dicho cometido. 

La Gobernadora Constitucional del Estado de Veracruz, recibió un reconocimiento por su trabajo de rehabilitación del Estadio Jalapeño; por parte del Colectivo Cultura y Patrimonio ,A. C. e integrantes del Colegio de Arquitectos del Estado de Veracruz Xalapa, A.C.

 

Fue, sin duda, una excelente reunión de trabajo con visión de futuro para seguir dándole brillo al Estadio Jalapeño, recinto de tantas glorias deportivas, políticas y religiosas. Seguramente miles de veracruzanos, y también muchos más allá de las fronteras, guardan una relación afectiva con él. A pesar de que en esos momentos, afuera de Palacio de Gobierno, había una justa protesta de campesinos de la zona de Jalacingo y Altotonga, la gobernadora estuvo muy atenta a la reunión previamente acordada en el marco del 101 aniversario de la inauguración del Estadio Jalapeño “Heriberto Jara Corona”, en 1925, cuando el presidente de México, el general Plutarco Elías Calles, viajó desde la capital para inaugurarlo.

Jorge Carlos Patrón Wong, IX arzobispo de Puebla de los Ángeles

 Jorge Carlos Patrón Wong, IX arzobispo de Puebla de los Ángeles

Ángel Rafael Martínez Alarcón

En la fiesta patronal de San Mateo Apóstol del año 2026, Su Santidad León XIV pasará a la historia por la designación del IX Arzobispo de Puebla de los Ángeles en la persona del Excelentísimo y Reverendísimo Señor Don Jorge Carlos Patrón Wong, V Arzobispo de Xalapa de la Inmaculada. Desde el 8 de diciembre de 2021, Su Santidad Francisco lo envió a estas tierras evangelizadas por San Rafael Guízar y Valencia (1878-1938). Monseñor Patrón Wong había sido nombrado por Su Santidad Benedicto XVI, desde 2012, VII Obispo de Papantla, con sede en Papantla de Olarte.

 

El Estado de Veracruz no tuvo obispado propio hasta la segunda mitad del siglo XIX, cuando la Santa Sede autorizó la creación de uno con sede en la ciudad de Xalapa. Conviene recordar que el territorio de la provincia, intendencia y finalmente estado de Veracruz perteneció en su mayor parte al obispado de Puebla-Tlaxcala, fundado el 13 de octubre de 1525, mientras que la porción centro-sur era administrada eclesiásticamente por el obispado de Antequera-Oaxaca. Durante todo el periodo colonial estuvo latente la idea de crear la diócesis de Veracruz y, en los primeros años del México independiente, se realizaron las gestiones correspondientes. Sin embargo, fue hasta 1844 cuando el Papa Gregorio XVI erigió la diócesis de Veracruz, con sede en Xalapa; no obstante, por diversas circunstancias, la bula no se ejecutó sino hasta el 19 de marzo de 1863.

 

La ejecución de la bula se llevó a cabo el 19 de marzo de 1863, casi dos décadas después de su expedición. Hubo innumerables obstáculos para ejecutarla, desde la discusión sobre la ciudad donde se ubicaría la nueva sede episcopal —se propuso Orizaba, pero finalmente ganó Xalapa— hasta la inestabilidad política del país: los últimos gobiernos de Antonio López de Santa Anna, la Revolución de Ayutla de 1854 contra la dictadura santanista, la Guerra de Reforma, la intervención francesa y, finalmente, el Segundo Imperio encabezado por Maximiliano de Habsburgo, cuando se erige el obispado de Veracruz.

 

Estos han sido los obispos y arzobispos que han gobernado la sede episcopal de Xalapa, ya fallecidos, en sus 162 años desde su fundación:Primer Obispo: Francisco de Paula Suárez Peredo y Bezares † (19 de marzo de 1863 - 26 de enero de 1869).Segundo Obispo: José María Mora y Daza † (21 de marzo de 1870 - 14 de noviembre de 1884).Tercer Obispo: José Ignacio Suárez Peredo y Bezares † (17 de marzo de 1887 - 26 de marzo de 1894).Cuarto Obispo: Joaquín Acadio Pagaza y Ordóñez † (18 de marzo de 1895 - 11 de septiembre de 1919).Quinto Obispo: San Rafael Guízar y Valencia † (1 de agosto de 1919 - 6 de junio de 1938).Sexto y último Obispo, y Primer Arzobispo de Xalapa: Manuel Pío López Estrada † (11 de octubre de 1939 - 18 de abril de 1968).Segundo Arzobispo: Emilio Abascal y Salmerón † (18 de abril de 1968 - 12 de marzo de 1979).Tercer Arzobispo: Sergio Obeso Rivera † (12 de marzo de 1979 - 10 de abril de 2007).

Cuarto Arzobispo: Hipólito Reyes Larios † (10 de abril de 2007 - 8 de agosto de 2021).Quinto Arzobispo: Jorge Carlos Patrón Wong (8 de diciembre de 2021 - 21 de septiembre de 2026).

El pasado 29 de junio se cumplieron 75 años de la erección de la nueva provincia eclesiástica en nuestro país, el Arzobispado de Xalapa, por Su Santidad Pío XII, durante el obispado de Manuel Pío López Estrada, último Obispo de Veracruz y primer Arzobispo de Xalapa de la Inmaculada Concepción, quien gobernó de 1939 a 1968. Sirvió a la feligresía veracruzana por espacio de 28 años y algunos meses; renunció al cumplir 75 años de edad, en 1966, presentando su renuncia correspondiente al Papa Pablo VI.

Con su designación como IX Arzobispo electo de Puebla de los Ángeles, Monseñor Jorge Carlos Patrón Wong será el nuevo pastor de nuestra hermana Arquidiócesis, erigida como tal en 1903. Estos han sido sus antecesores:

 

José Ramón Ibarra y González † (13 de mayo de 1902 - 1 de febrero de 1917).

Enrique Sánchez y Paredes † (24 de enero de 1919 - 25 de marzo de 1923).

Pedro María Vera y Zuria † (2 de mayo de 1924 - 28 de julio de 1945).

José Ignacio Márquez y Tóriz † (28 de julio de 1945 - 28 de febrero de 1950).

Octaviano Márquez y Tóriz † (14 de diciembre de 1950 - 24 de septiembre de 1975). Ernesto Corripio y Ahumada † (11 de marzo de 1976 - 19 de julio de 1977).

Rosendo Huesca Pacheco † (28 de septiembre de 1977 - 5 de febrero de 2009).

José Víctor Manuel Valentín Sánchez Espinosa (5 de febrero de 2009 - 21 de septiembre de 2026).

El IX Arzobispo electo de Puebla nació el 3 de enero de 1958 en la ciudad de Mérida, Yucatán, y fue ordenado sacerdote el 12 de enero de 1988. León XIV lo designó como IX Arzobispo de Puebla. El próximo 19 de noviembre tomara posesión.

 

Maestra Josefina de la Luz Garza Ruiz, 1963-2026. Ejemplar vocación Ángel Rafael Martínez Alarcón

 Maestra Josefina de la Luz Garza Ruiz, 1963-2026. Ejemplar vocación

Ángel Rafael Martínez Alarcón

 

En los últimos tiempos, con frecuencia vemos cómo algunas trayectorias políticas se construyen de prisa y se adornan con epítetos grandilocuentes. Frente a eso, la vida de la maestra Josefina de la Luz Garza Ruizrepresenta otra cosa: una vocación auténtica, sembrada con paciencia, honestidad y amor por la educación de la niñez veracruzana.

El pasado lunes 14 de septiembre del presente 2026 dejó de latir el corazón de quien, tras soportar una enfermedad degenerativa que terminó con su vida, se convirtió en ejemplo de vocación. Se trata de la maestra Josefina de la Luz Garza Ruiz (19 de marzo de 1963-14 de septiembre de 2026). Fue testigo de su profunda vocación de enseñar a la niñez veracruzana. Ella no tuvo la necesidad de tener una plaza en el sistema educativo veracruzano; supo aprovechar que, desde el emprendimiento, logró fundar instituciones de enseñanza, como el Instituto Minerva, estancias infantiles y la Escuela Minerva en la capital del Estado de Veracruz. También se desempeñó como servidora pública en espacios municipales, desde el DIF Municipal.

 

Hace casi dos décadas tuve la oportunidad de conocerla y trabajar con ella, cuando el presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, quien gobernó nuestro país entre 2006 y 2012, lanzó en enero de 2007 el programa social de Estancias Infantiles del DIF Nacional, en colaboración con la Secretaría de Desarrollo Social. Un programa que impactó en todo el territorio nacional y fue una oportunidad para miles de hogares de tener una estancia infantil cerca de sus hogares. Para aquellos años, la maestra Josefina ya tenía un largo prestigio en la oferta de servicios de guardería para infantes, en la calle Prosperidad, en la colonia Del Maestro, en la capital de los veracruzanos. Asimismo, el Instituto Minerva formaba a las futuras asistentes educativas con la carrera de puericultura. Carrera que se fortaleció en esos años con la apertura de estancias infantiles como programa social del gobierno federal.

 

La maestra Josefina de la Luz Garza Ruiz nació en el Estado de Guerrero el 18 de marzo de 1963; es decir, fallece a la edad de 63 años, una edad relativamente joven. Luego de combatir por años con la diabetes, que no logró vencer rápidamente, en sus últimos años continuó trabajando y educando a las nuevas generaciones de niños veracruzanos.

Josefina de la Luz Garza Ruiz naturaal Cd. Altamirano Guerrero. Primera hija de 4 hermanos.  Trabajó para el Poder Judicial de la Federación, tribunal 5to de Distrito y fue maestra y Directora de los jardines de niños Fundación y Libertad en Celaya, Gto.

En 1999 regresa a Xalapa para incorporarse al Cobaev, fundando y dirigiendo la primera estancia infantil para sus trabajadores, Estancia de Ausubel. Años más tarde en vinculación con el Poder Judicial de la Federación en el estado de Veracruz, funda el Instituto Arnold Gesselle, primer estancia infantil y preescolar para los hijos de los trabajadores.

 

El 2 de Febrero del 2002 emprende su primer escuela de puericultura, formando a más de 17 generaciones de asistentes educativas, además de continuar con su labor docente en educación preescolar ahora desde el Instituto Minerva, aprendizaje con significado. Durante Más de 22 generaciones de alumnos recorrieron las aulas en las calles Prosperidad y en Mártires 28 de Agosto, coronando año tras año a los reyes del medio ambiente.

 

Comenzó su labor docente siendo miembro fundacional del INEA, promoviendo programas de alfabetización de adultos junto a sus amigos de la preparatoria, y consolidando en Veracruz a través de su incorporación como delegada de la CNOP del distrito rural de Xalapa. Participo en varias campañas electorales  y en 1985 se incorpora al DIF municipal de Alto Lucero, siendo la Directora hasta 1988, 

 

 

Con una sólida formación universitaria, iniciando estudiando educación Preescolar en la Normal Veracruzana estudió la carrera de Sociología en la ex Unidad de Humanidades de la Universidad Veracruzana. Asimismo, fue licenciada en Educación Básica por la Universidad Pedagógica Nacional, (Celaya) Realizó estudios de maestría en Educación por la Universidad Popular Autónoma de Veracruz, y también cursó estudios doctorales en Gobierno y Gestión Pública.

 

Tuvo también su paso por la administración pública municipal, concretamente en Alto Lucero de Gutiérrez Barrios. En palabras del expresidente municipal, el ingeniero Bernardo Domínguez Zárate (1988-1991), dicho municipio tuvo un antes y un después con el trabajo y desarrollo de la maestra Jose —como muchas personas le llamaban—. Desde la trinchera del DIF Municipal estuvo al servicio de sus pobladores, en particular de los infantes y de la población vulnerable.

 

En la primera generación del movimiento de estancias infantiles impulsado por el gobierno federal (2006-2012), en el estado de Veracruz, el trabajo y la trayectoria de la maestra Josefina de la Luz Garzadestacaron en la ciudad de Xalapa por la preferencia de cientos de padres de familia que tenían la confianza de confiarle el cuidado de sus infantes, cumpliendo con todos los protocolos para el cuidado de los niños en sus instalaciones de la calle Prosperidad. Fuimos testigos de cómo se consolidó su trabajo en esos primeros años de las estancias infantiles del DIF Nacional y Sedesol.

 

Años después de mi paso por Estancias Infantiles, volví a reencontrarme con la maestra Josefina, primero como alumna de la maestría en Educación por la UPAV y, en lo familiar, como directora de su Instituto Minerva, impartiendo educación básica en el barrio de San Bruno. Una pequeña escuela, pero gigante por la metodología empleada en favor de sus alumnos; una educación consagrada a la formación académica, dejando muy atrás a las escuelas oficiales de educación básica. Había una educación personificada en favor de sus educandos. Cada uno de sus pequeños alumnos tenía respeto y cariño para su profesora. Un proyecto que solamente ella y su equipo fueron levantando, a pesar de todas las adversidades en la oferta educativa de la ciudad. Fui testigo de primera mano de que sus alumnos, los que pasaron por sus manos, egresaban excelentes, muy bien formados. Ya con sus problemas de salud, ella se entregaba a su vocación de enseñar a sus pequeños alumnos. Tuve la oportunidad de acompañarla varios sus clausuras de los ciclos escoleres, siempre recibí sus esmeradas atenciones.

 

El pasado lunes 14 de septiembre del presente año 2026 dejó de latir su corazón. La noticia corrió entre sus familiares y conocidos. Fue velada con la compañía de los suyos, así como de conocidos que se presentaron a rendirle el más sincero de los homenajes a su trayectoria educativa. El martes 15 se realizó la ceremonia eucarística de cuerpo presente en la Parroquia de Emperatriz de las Américas, presidida por su párroco, Rafael Gutiérrez Zapata, quien recordó a sus padres, que la llevaron a la pila bautismal para hacerla hija de la Iglesia.

 

Al terminar el servicio religioso, su hijo subió al altar para agradecer el acompañamiento, pero sobre todo para recordarnos la figura de su señora madre, la maestra Josefina, quien no sólo fue madre, sino también su amiga, su compañera. Un emotivo mensaje con toda la sobriedad que amerita el momento. Con asistencia de sus últimos alumnos, unos infantes todos impactados por la muerte de su querida maestra. El cortejo fúnebre hasta el Panteón Xalapeño, para depositar sus restos, fue acompañado por una pertinaz lluvia. Y cientos de corazones de sus infantes alumnos vivirá el recuerdo de su Maestra Josefina…

La Generala Antonia Luisa Nava Celestina de Catalán (1779-1843)

 La Generala Antonia Luisa Nava Celestina de Catalán (1779-1843)

 

La Generala Antonia Luisa Nava Celestina de Catalán (1779-1843)

 

 Ángel Rafael Martínez Alarcón

 

En la ceremonia del Grito del inicio de la Independencia de la Nueva España, en su 216 aniversario, el Ejecutivo Federal pronunció la tradicional arenga desde el Palacio Nacional que construyó Hernán Cortéshace casi 500 años. En esta ocasión, se sumó el nombre de la conocida Generala del ejército insurgente, Antonia Nava Celestina de Catalán, originaria del hoy Estado de Guerrero. Fue nombrada con su apellido de soltera, tal como el año pasado y en el presente se ha hecho con doña Josefa Ortiz de Domínguez, a quien la llama con nombre y apellidos de soltera, desconociendo cómo eran las relaciones matrimoniales a finales del siglo XVIII. A las heroínas insurgentes debe situárselas en el contexto en que actuaron.

 

Esperemos que en los próximos años, en la arenga del 15 de septiembre, podamos escuchar también el nombre de la insurgente xalapeña María Teresa de Medina y Miranda de la Sota Riva, criolla.

Hoy, a nivel nacional, ha sido La Generala Antonia Nava Celestina de Catalán visualizada gracias a la arenga presidencial; en su natal estado de Guerrero ya era conocida.

Nació en Tixtla, Guerrero, el 18 de noviembre de 1779. Sus padres fueron Nicolás Nava y María Celestina. Fuentes históricas afirman que su padre era de origen mixteco y María Celestina de origen tlapaneco, lo que refleja sus raíces indígenas en la región de Guerrero.

Junto con su esposo se unió a la guerra de Independencia convocada por Miguel Hidalgo y Costilla. Se encargaba de arengar a las tropas y de organizar redes de apoyo, alentando a más mujeres a unirse como cocineras y proveedoras del ejército insurgente.

 

Contrajo matrimonio con Nicolás Catalán Catalán, un militar insurgente originario de Chilpancingo. La boda probablemente se celebró en Tepecoacuilco a finales del siglo XVIII, alrededor de 1799.

Nicolás Catalán Catalán nació en Chilpancingo, Guerrero, en febrero de 1780 (aunque el *Diccionario Porrúa* señala 1772). Fue hijo de Nicolás Catalán y Nicolasa Catalán, y el primogénito de la familia; tuvo dos hermanas menores, María y Dolores.

Gracias a su cuñado, el comerciante Antonio Gómez Ortiz (esposo de su hermana Dolores), fue nombrado administrador del rancho Xolocamotla, donde vivió junto a su esposa y su hermana María.

Con su esposa Antonia Nava Celestina procrearon ocho hijos: Nicolás, Manuel (falleció durante la guerra), Antonio, Pedro, Teresa, María y Margarita, faltando el nombre de uno de los hijos.

Su trayectoria se inició en noviembre de 1810, cuando tuvo su primer combate en Tepecoacuilco. El 10 de diciembre de 1810 se incorporó a las tropas de José María Morelos. Sus ascensos fueron los siguientes:Cabo primero:** 20 de febrero de 1811.Sargento: 3 de abril de 1811. Alférez: 24 de mayo de 1811.Teniente:6 de enero de 1812. Capitán: 3 de febrero de 1813.Teniente coronel: 22 de septiembre de 1816. Coronel:** 19 de abril de 1820. General de brigada:** 22 de febrero de 1823.

Estuvo bajo las órdenes de José María Morelos durante 3 años, 5 meses y 5 días; de Nicolás Bravopor 3 años, 6 meses y 16 días; y de Vicente Guerrero durante 7 años y 3 meses. Falleció en su ciudad natal, Chilpancingo, el 17 de febrero de 1833.

El episodio más recordado de Antonia Nava ocurrió durante el asedio realista a las fuerzas de Nicolás Bravo en la Sierra de Jaleaca. Ante la extrema escasez de alimentos, el general Bravo ordenó diezmar a sus soldados para alimentar al resto. Antonia Nava y su amiga Catalina González se presentaron ante él ofreciendo sus propios cuerpos como alimento para la tropa. Aunque el sacrificio no se llevó a cabo, su acción elevó la moral del ejército y los motivó a romper el cerco.

 

 

Antonia Nava estuvo presente en momentos decisivos para la Independencia. Asistió a la firma del Plan de Iguala el 24 de febrero de 1821 y, el 27 de septiembre de ese año, participó montada a caballo en la entrada triunfal del Ejército Trigarante a la Ciudad de México.

En el Primer Congreso de Anáhuac, celebrado en Chilpancingo, el 13 de septiembre se instaló y al día siguiente se leyeron los Sentimientos de la Nación. Doña Antonia Nava y doña María de Jesús de Navaprepararon la comida para los diputados, el ejército insurgente y el pueblo que los acompañó, siendo testigos de primera mano de aquellos hechos.

Doña Antonia Nava de Catalán, hija predilecta de Tixtla y Heroína de la Independencia, quien supo cumplir su misión en todos los actos de su vida, falleció en Chilpancingo el 19 de marzo de 1843, a los 63 años. Sus restos se encuentran al lado de su esposo, el general Nicolás Catalán, quien falleció diez años antes, el 19 de febrero de 1833.

El pueblo de Chilpancingo reconoció los altos servicios prestados a la patria en grado máximo y las grandes virtudes como mexicana de doña Antonia Nava de Catalán; por eso acordó sepultarla en el lado izquierdo del Templo de la Asunción, donde se leyeron los Sentimientos de la Nación, para dar honrosa sepultura a tan digna dama.

El Congreso también honró su nombre y sus méritos colocando su nombre en el Muro de Honor del Recinto Legislativo “Primer Congreso de Anáhuac”. Asimismo, su nombre está inscrito con letras de oro en el Palacio Legislativo de San Lázaro, en reconocimiento a su valentía.

 

---

 

 

Francisco Rubén Córdoba Olivares (1938–2006): A 20 años de su fallecimiento

 Francisco Rubén Córdoba Olivares (1938–2006): A 20 años de su fallecimiento

Francisco Rubén Córdoba Olivares (1938–2006): A 20 años de su fallecimiento

 

Ángel Rafael Martínez Alarcón

 

El próximo jueves 10 de septiembre de 2026 se cumplirán veinte años del fallecimiento de Francisco Rubén Córdoba Olivares —conocido entrañablemente como Paquito Córdoba entre familiares, colegas y alumnos—, profesor normalista y maestro en antropología. Como catedrático de la antigua Unidad de Humanidades y de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Veracruzana, ejerció la docencia con una vocación que trascendía las aulas: impartió clases tanto en la carrera de Antropología, de la que fue director por más de una década, como en la de Historia en la Universidad Veracruzana. Su formación en la hoy Centenaria y Benemérita Escuela Normal Veracruzana le proporcionó las bases pedagógicas que lo convertirían en un profesor universitario ejemplar; a ello se sumaba su pasión por la dramaturgia, que imprimía un sello distintivo a su quehacer académico.

 

Recuerdo con claridad el domingo 10 de septiembre de 2006. Fue uno de esos días memorables en mi biografía personal, no solo por la noticia que recibiría más tarde, sino porque esa fecha me remite a otros 11 de septiembre cargados de significado histórico. El primero, el de 1973, cuando siendo niño presencié en el ambiente familiar las primeras noticias del golpe de Estado en Chile contra el presidente Salvador Allende, transmitidas por la televisión de Televisa. Años después, el 11 de septiembre de 2001, ya como adulto y funcionario del Instituto Nacional de Migración, fui testigo del ataque a las torres gemelas en Estados Unidos. Aquel domingo 10 de septiembre de 2006, sin embargo, la historia se hacía íntima y dolorosa. Me encontraba en la Ciudad de México, participando en reuniones vinculadas con la transición del sexenio de Vicente Fox Quesada al presidente electo Felipe Calderón Hinojosa. Fue en las primeras horas de la tarde, en la Residencia Oficial de Los Pinos, cuando recibí una llamada urgente de mi madre: me informaba del fallecimiento de Paquito Córdoba, su vecino y excompañero de la primaria en el Centro Escolar Revolución. La noticia cayó como un balde de agua helada. Sabía que en las últimas semanas él había estado lidiando con su enfermedad, pero el golpe no fue menos cruel. Tuve que regresar a Xalapa en calidad de emergencia. Durante esas cinco largas horas de viaje, desfilaron por mi mente las imágenes de la amistad que unía a ambas familias desde la primera mitad del siglo XX y, sobre todo, mis cuatro años de relación maestro-alumno en la carrera de Historia, donde tuve el privilegio de ser su estudiante a lo largo de los ocho semestres de la licenciatura.

 

Francisco Rubén Córdoba Olivares fue hijo de don Francisco Córdoba Ladrón de Guevara (1911–1996) y de Victoria Olivares. El matrimonio tuvo dos hijos; Francisco Rubén nació en Xalapa el 2 de diciembre de 1938. Cursó la primaria en el Centro Escolar Revolución. Su primera carrera la realizó en la Escuela Normal Veracruzana "Enrique C. Rebsamen", donde obtuvo el título de profesor de primaria. En 1960 ingresó a la Escuela de Antropología de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Universidad Veracruzana. En 1964 se diplomó como experto en desarrollo de comunidad por la Organización de Estados Americanos. En 1968 obtuvo el grado de maestro en antropología con la tesis *Los totonacos de la Región de Huehuetla, Puebla. Localización de algunos problemas sociales y económicos*. Fue investigador del Instituto Nacional Indigenista y, en ese mismo año, se incorporó como docente de la carrera de antropología, además de fungir como investigador del Museo de Antropología. Entre 1975 y 1988 dirigió la Facultad de Antropología. Uno de sus últimos proyectos de investigación fue "Un análisis de la conformación regional en la Cuenca Baja del Papaloapan", realizado en el marco de un convenio Universidad Veracruzana–CONACYT, coordinado por el Dr. José Velasco Toro y la Dra. Guadalupe Vargas, del Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales. Dicho proyecto generó diversos productos académicos, entre libros y tesis de grado de los becarios participantes.

 

Para mí, Francisco Rubén Córdoba Olivares no era un desconocido al llegar a la Facultad de Historia. Nuestras familias se conocían y eran vecinas en el barrio del Calvario. La familia Córdoba Ladrón de Guevara residían en la avenida Revolución, a la altura de la iglesia del Calvario. Su tía, la maestra Lina Córdoba de Hernández Pozada, había sido profesora de primaria de mis hermanas y de mía. Al ingresar a la Facultad de Historia, no solo encontré a un nuevo catedrático, sino a un amigo de toda la vida, pues nuestra amistad se remontaba a la infancia y la adolescencia. El barrio del Calvario, desde el siglo XVIII, ha sido el lugar elegido por los pobladores de Naolinco para establecerse en la Xalapa virreinal.

 

Córdoba Olivares gozó de pocos años de jubilación. Regresó a Naolinco, tierra de sus antepasados, por un par de años. Tras varios meses de lucha contra la enfermedad, el domingo 10 de septiembre de 2006 su corazón dejó de latir. Un par de meses antes habíamos sostenido nuestra última larga conversación en el emblemático el Árbol;( Av Revolución y calle de Abasolo)  en ella, él ya tenía muy claro que la muerte se aproximaba, y también mostraba su desilusión por el fraude electoral que él percibía en los comicios de 2006. Esa fue una conversación extensa, en la que repasó la historia que le había tocado vivir. En ese momento no tuve la inteligencia para comprender que se trataba de su despedida de este mundo.

 

Córdoba Olivares no fue únicamente el maestro dentro del salón de clases; fue también guía en la vida de decenas de estudiantes universitarios, a quienes ofreció consejo sabio y amistad leal, siempre con la mano franca para respaldar sus proyectos académicos y laborales. Su muerte fue prematura: su corazón dejó de latir a los sesenta y siete años, a pesar de que sus familias paterna y materna gozaban de longevidad. Misterios de la vida.

 

Tras dirigir la Facultad de Antropología de la Universidad Veracruzana durante más de una década (1975–1988), su carga académica se trasladó a la carrera de Historia, bajo la dirección del Mtro. Manuel Bautista Mercado. Fue así como mi generación —la de 1988–1992— tuvo el privilegio de contar con él como profesor de tiempo completo. Disfrutamos de viajes de estudio, salidas al cine, presentaciones de libros y congresos, trabajo de campo. A lo largo de ocho semestres, nos dictó cátedra desde la Prehistoria y Mesoamérica hasta los siglos XVI al XX. También compartimos con él cada una de las anécdotas del perro de la tía Adelina. Sus clases, impartidas por nuestro querido Paco —o Paquito, como muchos lo llamaban cariñosamente—, eran verdaderas puestas en escena teatrales, alimentadas por su pasión por la historia y su formación dramatúrgica. El aula entera se convertía en un escenario. Llevo en el corazón aquellas sesiones sobre el México del siglo XIX, en especial cuando abordamos el imperio de Maximiliano de Habsburgo. Aprendimos de memoria los diálogos de Carlota, tomados de *Noticias del Imperio* (1987) de Fernando del Paso. Paco Córdoba recitaba la presentación de la emperatriz como un primer actor; nosotros, sus alumnos, permanecíamos en silencio, absortos, escuchando al maestro dar la introducción al México del Segundo Imperio.

 

La facultad que él amó y dirigió, la de Antropología, honró su memoria el 31 de octubre de 2017, colocando su nombre a uno de sus salones. En un emotivo acto, su hija Victoria Córdoba descubrió la placa conmemorativa, acompañada por el entonces director de la facultad, el doctor Sergio Rafael Vázquez Zárate(1963-2024), quien también fuera su alumno. Ese gesto institucional selló, con cariño y respeto, el legado de un maestro que supo combinar la excelencia académica con la calidez humana. 

Sergio Galindo Márquez: El arquitecto de las letras y la memoria (1926-1993) #6515

 Sergio Galindo Márquez: El arquitecto de las letras y la memoria (1926-1993)

 

Ángel Rafael Martínez Alarcón

 

El siglo XX xalapeño vio nacer, entre el susurro de la niebla y la discreción de sus calles empedradas, a la figura emblemática de la literatura veracruzana contemporánea: Sergio Galindo Márquez. El próximo 2 de septiembre de 2026 se cumple el primer centenario del natalicio de quien no solo fue mi amigo personal, sino una de las plumas más agudas y sensibles de las letras hispanoamericanas; la Universidad Veracruzana ha preparado una serie de homenajes para uno de sus excelsos universitarios.

 

Nacido en la emblemática calle de Insurgentes del centro histórico de Xalapa —muy cerca del tradicional barrio de San José—, Galindo llegó al mundo en 1926. En aquella capital pueblerina, bajo el episcopado de San Rafael Guízar y Valencia (1878-1938) —quien probablemente le impartió la confirmación en la clandestinidad—, la gubernatura del general Heriberto Jara Corona (1879-1968) y el apogeo del movimiento estridentista liderado por Manuel Maples Arce (1900-1981), la familia Galindo Márquezcomenzó a trazar una impronta profunda que abarcó la cultura, el ámbito empresarial y el espacio religioso de la región. Eran las primeras semanas del inicio de la Guerra de los Cristeros para algunos; para otros, el cierre de los templos católicos en el territorio nacional. Por esos años, en el occidente del país, crecía un niño de 9 años llamado Juan Rulfo (1917-1986).

 

El matrimonio Galindo Márquez se había asentado en la ciudad de Xalapa a principios del siglo XX. Ella procedía del estado de Tlaxcala; Miguel Galindo Sánchez, que nació en Huamantla, y Bertha Márquez Calderón, que nació en Zacatlán, Puebla. El matrimonio procreó 12 hijos; Sergio fue el antepenúltimo de sus hermanos. Siendo estos: Manuel, Bertha, Emma, Alicia, Alfonso, Raúl, Ramón, José, Ana, Gustavo, Sergio y Héctor Luis.

 

Sergio Galindo Márquez formó su familia con la señorita Ángela González Naveda; ella era hija de José González García, oriundo de Cangas de Onis (Asturias), y de Teodora Naveda García, nacida en Mar del Plata, Argentina. Ángela y Sergio se conocieron en la escuela primaria. Hace 70 años, en 1956, se casaron en la población de Las Vigas de Ramírez. De esa unión matrimonial nacieron sus hijos: Ana Mónica, Juan Gustavo, Sergio José, Manuel (fallecido), Ángela y Sebastián.

 

**El visionario de la edición y la docencia**

 

Formado en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y en París, la grandeza de Sergio Galindo trascendió las fronteras de la propia creación. Durante la rectoría del Dr. Gonzalo Aguirre Beltrán (1908-1996) en la Universidad Veracruzana, Galindo asumió una tarea titánica: la fundación de la Editorial de la Universidad Veracruzana y de la mítica revista *La Palabra y el Hombre*. La Universidad Veracruzana era de las más jóvenes del país, fundada durante el sexenio del general Manuel Ávila Camacho. La Escuela Normal Veracruzana, en ese año de 1926, celebraba su cuarenta aniversario de fundación. El Seminario Mayor de la Iglesia Católica cumplía 62 años de su apertura, sin olvidar la Escuela Industrial para Señoritas. Ese era el ambiente cultural de la pequeña ciudad capital de los veracruzanos.

 

A través de esta plataforma, dio cabida a la célebre "Generación de Medio Siglo" y abrió las puertas del mundo editorial en México a titanes de la literatura universal como Gabriel García Márquez, Álvaro Mutis, José Revueltas, Luisa Josefina Hernández y Elena Poniatowska. Su gestión cultural lo llevaría más tarde a encabezar el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y a ocupar la silla XXVI de la Academia Mexicana de la Lengua, cosechando reconocimientos internacionales de naciones como Gran Bretaña, Polonia y Yugoslavia.

 

**Narrativa de una sociedad y vivencia personal**

 

Su vasta obra literaria constituye un espejo transparente y, a veces, incómodo de la condición humana. Desde *La máquina vacía* (1951) y *Polvos de arroz* (1958), hasta *El bordo* (1960), *La comparsa* (1964) y la aclamada *Otilia Rauda* (1986), Galindo capturó la psicología de la sociedad xalapeña con una finura estética incomparable.

 

En mi juventud, la obra de Sergio Galindo fue fundamental en mi formación. Estos días fui a mi biblioteca y resulta que, por haber prestado su obra, solo conservo cinco títulos. También viene a mi memoria la emoción que le causó en aquellos años un joven aspirante a escritor —y hoy ya consagrado en las letras mexicanas—, mi amigo Rafael Antúñez Jaime, al conocer en persona a Galindo Márquez.

 

Mi primer encuentro con don Sergio... En el ambiente del hogar se hablaba de su obra; era un xalapeño ilustre vivo, y físicamente cuando lo conocí en persona ocurrió el lunes 18 de agosto de 1984, cuando el Ayuntamiento Constitucional de Xalapa, encabezado por el abogado y político Ignacio González Rebolledo (1936-2022), lo nombró Hijo Predilecto de la ciudad. Tras el acto oficial en el Salón de Cabildo, más tarde reunidos en el Casino Español junto a su familia, recibí de él una de esas lecciones cotidianas que se quedan para siempre: el arte de descorchar y servir una copa de vino tinto. Desde entonces, cada brindis evoca la calidez de su presencia. En las actas de cabildo de 1984 se localizan los discursos pronunciados en tan importante acto cultural para la ciudad de Xalapa, destacando las palabras del síndico del Ayuntamiento, el culto Armando Méndez de la Luz. El fotógrafo español Miguel Ángel Quijada Soto (1945-2014) fue el fotógrafo oficial tanto en el evento del Palacio Municipal como en el privado del Casino Español.

 

**El descanso en Las Vigas**

 

Sergio Galindo nos dejó un 3 de enero de 1993, a los 67 años, tras sobrellevar con estoicismo el enfisema pulmonar y el dolor ineludible por la pronta partida de su hijo Sergio José. Luego de sentidos homenajes en el Salón Azul de Humanidades y en el Museo de Antropología de Xalapa —donde tuve el honor de acompañar al exrector Gonzalo Aguirre Beltrán y al gobernador Patricio Chirinos Calero—, sus cenizas fueron esparcidas en la serenidad de El Bordo, en el municipio de Las Vigas de Ramírez, el mismo paisaje que inmortalizara en su narrativa.

 

A cien años de su nacimiento, la herencia de Sergio Galindo permanece viva en la memoria colectiva, en la Feria Internacional del Libro Universitario con el Premio Latinoamericano de Primera Novela que lleva su nombre, y en cada página donde retrató la luz y sombra de nuestra tierra. Rendir tributo a su memoria es celebrar la universalidad de la cultura veracruzana. La obra del Premio Nobel de Literatura 1982, Gabriel García Márquez (1927-2014), no se entiende sin la participación del xalapeño Sergio Galindo para publicar el primer libro de su autoría fuera de Colombia, bajo el sello editorial de la Universidad Veracruzana.

Gloria Sánchez Hernández, y la Medalla Heberto Castillo Martínez (1928-1997) #6515

 Gloria Sánchez Hernández,  y la  Medalla Heberto Castillo Martínez (1928-1997) #6515

 

Ángel Rafael Martínez Alarcón

 

 

 

La Honorable Legislatura Local de Veracruz, en su LXVII legislatura, ha designado a la maestra Gloria Sánchez Hernández como la merecedora de la Medalla Heberto Castillo Martínez 2025. Quiero felicitar de corazón a los diputados por tan acertada decisión, porque difícilmente podría encontrarse una figura más digna y auténtica que ella.

 

Quien conoce a la maestra Gloria —como la llamamos con cariño desde hace décadas— sabe que no es una militante de ocasión ni una advenediza del discurso transformador. En esta llamada "cuarta transformación" que tanto se pregona para regenerar la vida pública del país, Gloria Sánchez es, sin duda, una de las pocas militantes de Morena que nunca tuvo militancia en el Partido Revolucionario Institucional. Ella ha sido siempre de izquierda, de la verdadera, de la que duele y compromete, en tiempos donde abundan los farsantes que se disfrazan de progresistas. No como otros que, ante el desaire de una candidatura, rompen con su partido y cambian de camiseta. Ella ha sido fiel a una misma vertiente.

 

Con Gloria me unen muchos recuerdos que vienen desde 1982. Yo era entonces un joven colaborador del Instituto de Intercambio Cultural México-URSS "José Mancisidor", y ella formaba parte de la Casa de Relaciones México-Cuba. Realizamos muchos eventos conjuntos, y recuerdo con especial cariño a su esposo, Francisco, siempre amable y atento conmigo.

 

Fue la maestra Gloria la primera persona que me invitó a militar en un partido distinto al PRI. En aquellos años, eso era todo un acto de rebeldía, pero también una condena: ser perseguido por no pertenecer al partido gobernante. Así conocí el Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT), donde la acompañé en eventos, campañas testimoniales y largas reuniones en su antigua casona del centro de Xalapa, en la esquina de Lucio y Juárez. Recuerdo las consignas, y con mucho cariño, aquellas canciones de la Nueva Trova Cubana que sonaban casi en secreto, junto a lecturas marxistas y trotskistas. Eran tiempos duros, pero también de hermandad y de fe.

 

El pasado 12 de mayo de 2026, la maestra Gloria Sánchez celebró sus primeros 80 años de vida. Los celebró acompañada por la enfermedad, pero también por el amor y el respeto de quienes hemos sido testigos de su entrega en todas las trincheras. Nacida en Xalapa, estudió en la Centenaria y Benemérita Escuela Normal Veracruzana y en la Facultad de Idiomas de la Universidad Veracruzana. Su vida profesional la ejerció en las aulas, siempre defensora del magisterio y de los derechos sindicales.

 

Más tarde, su militancia en los partidos de izquierda —el PMT, el PSUM, el PMS, el PRD y finalmente Morena— la llevó a ser perseguida por las fuerzas de seguridad del Estado, como tantos otros que en aquellos años llegaron a la cárcel o fueron desterrados a las Islas Marías. Hoy, el gobierno tiene otros brazos armados, pero la lucha de Gloria sigue siendo la misma: por la justicia y la dignidad.

 

En los años 50 del siglo pasado, la familia Sánchez Hernández, vecinos de la colonia de los Maestros, sostuvo una lucha contra los vendedores ambulantes que pretendían apoderarse de la Rotonda, un espacio que se había pensado como panteón para los más ilustres docentes de la Normal, y que finalmente se convirtió en el mercado "Adolfo Ruiz Cortines", conocido por todos como "la Rotonda". Yo también he sido vecino de toda la vida; crecí en la Cruz de la Misión, y por eso sé de la tenacidad de esa familia.

 

Gloria Sánchez ha sido candidata a diversos puestos de elección popular. Hace cuarenta años fue candidata a la gubernatura de Veracruz por el PRT, elección que ganó el coronel don Fernando Gutiérrez Barrios (1927-2000). También fue candidata al Senado de la República y logró ser diputada federal en la LVI Legislatura (1994-1997) por el Partido de la Revolución Democrática. En 2018 fue senadora suplente de Morena, en fórmula con Rocío Nahle García. Al ser designada esta última secretaria de Estado, nuestra querida maestra Gloria asumió la titularidad en el Senado. Con el tiempo y su militancia en Morena, nos hemos distanciado un poco, pero siempre que nos vemos nos saludamos con el mismo cariño de siempre.

 

Gracias a Gloria Sánchez, hace más de cuarenta años conocí a un veracruzano del que solo habíamos leído en la prensa: el ingeniero Heberto Castillo Martínez (1928-1997), nacido en el norte del estado, colaborador del presidente Lázaro Cárdenas del Río, académico de la UNAM, inventor y, sobre todo, militante perseguido. Castillo Martínez fue un hombre que tendió puentes con todas las fuerzas políticas del país en busca de un México mejor. Estoy seguro de que hoy no estaría luchando contra este régimen de narcogobierno, sino que, como Gloria, seguiría en pie, firme y digno.

 

Por todo eso, maestra Gloria, reciba este reconocimiento no solo como un galardón oficial, sino como el abrazo sincero de quienes la hemos visto caminar sin claudicar. Usted es ejemplo de coherencia, de ternura y de lucha. Que esta medalla sea un pequeño reflejo de lo mucho que ha sembrado en nosotros. Tuvo una estrecha amistad con Herberto Castillo Martínez ¡Felicidades, querida maestra, y que su vida siga siendo faro para las nuevas generaciones!

Homenaje a los constructores del Estadio Jalapeño, 1925-2026

  Homenaje a los constructores del Estadio Jalapeño, 1925-2026 Ángel Rafael Martínez Alarcón   El domingo 20 de septiembre se cumplieron 101...