Siete décadas del Palacio Municipal de Xalapa. 13 de agosto de 1956 – 2026

 **Siete décadas del Palacio Municipal de Xalapa. 13 de agosto de 1956 – 2026**  

Ángel Rafael Martínez Alarcón.

 

 

 

*Xalapa, lo merece todo; sirvamos lealmente a la ciudad.*  

—*Diario de Xalapa*, 14 de agosto de 1956.

 

 

La ciudad de Xalapa experimentó una profunda transformación durante la década de los años cincuenta del siglo pasado, merced a la sinergia de un grupo de hijos ilustres de esta urbe. Unidos desde las aulas de la escuela primaria, cimentaron su amistad en el trabajo tesonero y, sobre todo, en la honradez, profesando un amor incondicional por la tierra que los vio nacer y crecer. Tal es el caso de Marco Antonio Muñoz Turnbull (1914-2001) y Justo Félix Fernández López, (1914-2002) ambos nacidos en 1914, cuando la ocupación estadounidense se asentaba en el puerto de Veracruz. El primero consagró su vida al servicio público; el segundo, al sector privado. Ambos constituyen un paradigma de entrega a las causas más nobles en pro de Xalapa.

 

Justo F. Fernández López, gracias a su amistad con los presidentes de la República Adolfo Ruiz Cortines (1890-1973) y Adolfo López Mateos (1909-1969)—quienes gobernaron el país entre 1952 y 1964—, logró obtener empréstitos por un millón de pesos, destinados a renovar la imagen de la capital veracruzana. La probidad en el manejo de los recursos generó la confianza necesaria para proseguir con las mejoras urbanas. Tal confianza, fincada en la palabra empeñada del gobernador, el empresario y los mandatarios federales, constituye, a mi juicio, un hecho insólito en la vida pública de Veracruz, pues cuando prevalece el auténtico espíritu de servicio a la colectividad, los recursos públicos se administran con rectitud. Lamentablemente, en los últimos doce años, los servidores públicos veracruzanos se han entregado al saqueo de las arcas estatales, en doloroso contraste con aquella época de rectitud.

 

Como presidente de la Junta de Mejoramiento Moral, Cívico y Material de Xalapa, Justo F. Fernández López tuvo la oportunidad de emprender obras de gran calado: escuelas, campos deportivos, calles y publicaciones librarias que aún hoy disfrutamos los xalapeños. A su vez, el gobernador Marco Antonio Muñoz Turnbull —todo un caballero en el ámbito político, guiado por la honestidad— supo respetar los fondos públicos y destinarlos al beneficio del pueblo. De su administración puede afirmarse que existe un Xalapa anterior y otro posterior a su gestión. Entre las obras más emblemáticas sobresale, sin duda, la construcción del Palacio Municipal de Xalapa, inaugurado el lunes 13 de agosto de 1956.

 

A lo largo de los últimos 505 años, Xalapa ha ocupado un lugar preponderante en la geografía nacional. Durante la Colonia, desempeñó un papel relevante con su monasterio franciscano y las ferias intercontinentales del siglo XVIII. Al finalizar dicha centuria, el monarca hispánico Carlos IV, (1748-1819) en diciembre de 1791, le otorgó el título de Villa y le concedió su escudo de armas, gracias a la gestión de los comerciantes peninsulares establecidos en esta población.

 

Desde la fundación del estado de Veracruz en el México independiente, la Villa fue designada capital, el 9 de mayo de 1824; no obstante, dicha capitalidad se trasladó en diversas ocasiones a otras ciudades. En 1830, la legislatura local le confirió el título de ciudad, y finalmente, en 1892, se le añadió el apellido de Enríquez, en memoria del gobernador Juan de la Luz Enríquez Lara, (1836-1892) quien en 1885 restituyó los poderes estatales a la ciudad.

 

Conviene hacer un breve recorrido por los espacios que han albergado a las autoridades municipales. Las primeras Casas Consistoriales, erigidas en 1794 conforme a la normativa virreinal —que ordenaba la proximidad de los poderes civil y eclesiástico—, ocupaban el sitio que hoy conocemos como Palacio de Gobierno. Dichas edificaciones fueron demolidas en la segunda mitad del siglo XIX. Posteriormente, se construyó el Primer Palacio Municipal, que luego sirvió como sede del Gobierno del Estado; en 1855, a su costado, se levantó el nuevo Palacio Municipal, el cual recibió en septiembre de 1911 la visita del entonces candidato presidencial Francisco I. Madero, (1873-1913). Un terremoto en 1937 dañó gravemente su estructura, por lo que fue derribado en 1939. El gobernador Miguel Alemán Valdés (1900-1983) prometió entonces un nuevo edificio, pero entre 1939 y 1956 la administración municipal funcionó en la calle de Rafael Lucio, en la conocida Casa de los Leones.

 

La última sede del gobierno municipal se eligió en la antigua residencia del exgobernador porfirista Teodoro A. Dehesa (1848-1936)—ubicada en la calle del Parque, hoy Enríquez—, que perteneciera a la familia Eguía. Tras largas negociaciones para adquirir el inmueble, gracias a las gestiones de los alcaldes Luis Benítez (19521955) y Rubén Pabello Acosta (19551958), se concretó su compra.

 

El lunes 13 de agosto de 1956 se vivió una verdadera jornada de regocijo, con la participación del gobernador del estado, el alcalde, empresarios, burócratas y el pueblo en general, quienes fueron testigos de tan memorable acontecimiento. El presidente municipal Rubén Pabello Acosta (1910-1999) justificó la elección de la fecha como un homenaje a la caída de MéxicoTenochtitlan. *El Diario de Xalapa*, en su edición del martes 14 de agosto de 1956 (año XIII, número 4387), tituló: *“Se abrió ayer otro capítulo en la historia de Xalapa”*. Días antes, en el Palacio de la Casa de los Leones, se había celebrado una ceremonia de despedida de las instalaciones que albergaron a la comuna desde 1939.

 

La construcción de la nueva casa consistorial estuvo a cargo del general e ingeniero Álvaro Rosado Osorio (18971960), director de Comunicaciones y Obras Públicas del Gobierno de Veracruz entre 1950 y 1956, quien supervisó la planeación y ejecución de la obra. Los planos fueron realizados por el arquitecto José Morales Nogueira, con honorarios sufragados por don Justo Fernández.

 

Durante la administración de Ignacio González Rebolledo como presidente municipal (19821985), y con el síndico primero Armando Méndez de la Luz, se logró ampliar el Palacio mediante la compra del inmueble donde funcionaba la tienda del ISSSTE; con el apoyo del gobernador Agustin Acosta Lagunes,(1929-2011). Más tarde, la gestión de Américo Zúñiga Martínez (20142017) también dejaría su huella en el edificio, cuyas oficinas ya habían sido ocupadas por su padre, el maestro Guillermo Zúñiga Martínez, (1943-2015) durante su mandato como alcalde (19881991).  Para 1992, visitó el Palacio, el Presidente de Guatemala, Jorge Eías Serrano.En el 2015, el muralista Melchor Peredo, (1927-2026) diseño un gran mural en la pared central del Palacio, mural nunca se realizó, dejando los bosquejos.

Hace 70 años la elite politica, economica y social de la ciudad de dieron cita para la inauguración; y 70 años despues los farsantes de la 4T que dicen que es la Casa del Pueblo, para la asistir  la sesión de solemen de cabildo debería tener la invitación con filo de oro, una invitación vip; que bueno que nos son iguales a lo que tanto han criticado.

 

A continuación, se relacionan los alcaldes que han despachado en el Palacio Municipal desde su inauguración, el lunes 13 de agosto de 1956:Rubén Pabello Acosta (19551958)  Carlos Lascuráin y Zulueta (19581961)  Fernando García Barna (19611963)  Carlos R. Smith (19631964)  Lorenzo J. Casarín Uscanga (19641967)  Otoniel Rodríguez Bazarte (19671970)  Pedro Coronel Pérez (19701973)  Carlos Domínguez Millán (19731974)  Jorge Uscanga Escobar (19751976)  Rubén Pabello Rojas (19761979)  Carlos Padilla Becerra (19801981) Enrique Hernández Crisanto (19821983)  Ignacio González Rebolledo (19831985) Salvador Valencia Carmona (19851986)  Manuel Fernández Ávila (19861988)  Guillermo Zúñiga Martínez (19881991)  Armando Méndez de la Luz (19921994)  Carlos Rodríguez Velasco (19951996)  María Amparo Álvarez Castilla (1997)  Rafael Hernández Villalpando(19982000) Maria Teresa Torres Chaires (2000) Reynaldo Gaudencio Escobar Pérez (20012004)  Armida Adriana Ramirez Corral (2004) presa actualmente por homicidlio y desapareición por instrucciones de la Morenista, Ana Gabriela Guevara. Ricardo Ahued Bardahuil (20052007) PRI. David Velasco Chedraui(20072010)  Elizabeth Morales García (20102013)  Américo Zúñiga Martínez (20142017)  Hipólito Rodríguez (20172021)  Ricardo Ahued Bardahuil MORENA (20212023)  Alberto Islas Reyes (20242025)  Daniela Guadalupe Griego Trigos (20262030).

Hay felicitar a la actual administración municipal por lo extraordinarios servicios de nigromancia, que logró extenderle una invitación a don Rúben Pabello Acosta,  para la conmemoración de los 70 años de la inauguración a pesar que ex diputado local muriera en julio de 1999, y lo extraordinaria que mandara una representación en la persona de su nieta la Dra.Marcelo Pabello Sosa, hija del doctor Ruben Pabello Rojas,extraordinario alcalde de nuestro municipio entre 1976 a 1979, y quien publico sus memorias de la administración que encabezó. Hasta el boletín de prensa se destaco la invitación del ex fundador en 1943, don Ruben Pabello Acosta.

El cronista emérito de Xalapa, el abogado de la Universidad Veracruzana, Vicente Rafael Espino Jara, publicó en octubre de 2016, en  Texto culturales de Xalapa. Cuadernos de dovulgación histórico-social del Maestro Vicente Espino Jara. Cronista Munipal:  Palacio Municipal: historia, arquitectura y patromonio xalapeño, 12 páginas.Con un tiraje 5000 ejemplares, dicha distrubución fue democratica para toda la población.

Antecedentes históricos de la UPAV a 15 años de su fundación

 Antecedentes históricos de la UPAV a 15 años de su fundación

Ángel Rafael Martínez Alarcón

El 11 de agosto de 2026 se conmemora el decimoquinto aniversario de la Ley de Creación 276, publicada en la Gaceta Oficial del Gobierno del Estado de Veracruz —número extraordinario 236, de fecha 1 de agosto de 2011—, así como del Decreto promulgado en el extraordinario 249, del 11 del mismo mes y año, mediante los cuales se instituyó la Universidad Autónoma Popular de Veracruz. El Dr. Javier Duarte de Ochoa, quien tomó posesión como Gobernador Constitucional para el periodo 2010-2016, anunció su creación el mismo día de su investidura, el 1 de diciembre de 2010. Hoy, aquel gobernador se encuentra recluido en la Ciudad de México, uno más entre los priistas señalados por corrupción; durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, un grupo de estos mandatarios fue encarcelado, aunque desde la Presidencia de la República hoy se aferra a una defensa férrea de los llamados "narcogobernadores" de la Cuarta Transformación, acusados por el Departamento de Estados Unidos y por el imaginario colectivo. Paradójicamente, cuanto mayor es la acusación, más inquebrantable parece el respaldo oficial, encarnado ahora en la Presidenta Claudia Sheinbaum.

Causa profunda conmoción constatar que, en menos de dos años, la UPAV ha transitado, durante la actual administración estatal, de una universidad corrupta a una universidad mafiosa. No ha sido la oposición, sino voces internas, quienes han sacado a la luz esta lamentable deriva. El año pasado, el exrector de este sexenio y dos de sus colaboradores fueron encarcelados por el desvío de ochocientos millones de pesos. ¿Cómo es posible que se hayan sustraído tales cantidades bajo el amparo de funcionarios de la 4T? Hace apenas dos semanas, el Secretario de Finanzas del gobierno veracruzano confirmó la existencia de una estructura mafiosa para el desvío de recursos en la UPAV. Nuevamente, no fue la oposición quien denunció; fueron los propios funcionarios del gobierno, con la valentía de revelar una corrupción antes insospechada. Mientras tanto, se pagan setenta pesos por hora frente a grupo, y nunca con puntualidad: pueden pasar años para que el docente solidario reciba esa magra gratificación. En menos de un año, ¿cómo pudieron robarse ochocientos millones en la administración de Morena, la misma que tanto criticó la corrupción del priismo y el panismo? El cuerpo de colegas docentes solidarios nunca ha buscado el enriquecimiento; siempre supimos que nuestra labor era altruista, tal como la concibió el Maestro Guillermo Zúñiga Martínez, (1943-2015). fundador de esta casa de estudios. Aunque duela a los narcomorenistas, no han querido colocar su fotografía en el rectorado por su pasado priista y corrupto, olvidando que fue él quien le dio vida a esta institución.

No deberían olvidar los funcionarios de las nuevas generaciones que nuestra querida universidad nace cuando el gobernador Fidel Herrera Beltrán (1949-2025) designó al normalista, abogado y orador Guillermo Héctor Zúñiga Martínez como director del Instituto Veracruzano de Educación para Adultos (IVEA), con el fin de abatir el rezago educativo de los mayores de quince años, garantizando el derecho a la educación que consagra el artículo 3° constitucional desde 1917. En su nuevo encargo, Zúñiga Martínez advirtió que algo no funcionaba. La administración de Miguel Alemán Velasco había copiado el modelo de las narcodictaduras de Cuba y Nicaragua, colocando banderas blancas en todos los municipios para anunciar la erradicación del analfabetismo, una farsa. Detectando que a los alfabetizadores les faltaba preparación, nació la primera carrera de educación para adultos, con gran éxito en todo el estado, pues miles de veracruzanos necesitaban un documento para obtener su plaza docente. Ahí comenzaron los problemas, y desde el propio gobierno estatal se desató un ataque al proyecto. Junto con un grupo de docentes, nos solidarizamos y trabajamos sábados y domingos. Contábamos con un patronato que pagaba puntualmente cada fin de semestre, a 250 pesos la hora; tampoco ahí nadie se enriqueció, como sí lo han hecho los actuales funcionarios de Morena. El Instituto Nacional de Educación para los Adultos (INEA), fundado por José López Portillo, (1920-2004) vetó el proyecto; entonces nació el Instituto Veracruzano de Educación Superior (IVES), calcando las siglas de la institución fundada por el Dr. Carlos Luna Escudero.

Zúñiga Martinez  logró venderle la idea al Gobernador Herrera Beltrán, quien aguardó el momento oportuno para anunciar la fundación de una nueva universidad y, con generosidad, se la transfirió a Javier Duarte de Ochoa para que luciera en su toma de posesión. En agosto de 2011 se designó al Maestro Guillermo Zúñiga Martínez como primer rector —fallecido en abril de 2025—, a quien sucedió el C.P. Andrés Blancas Portilla. Los  rectores, durante la administración de Miguel Ángel Yunes Linares, nunca lograron comprender la dinámica de la Universidad; el propio Secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, llegó a plantear su cierre. Pero el peor gobernador en los doscientos años de historia de Veracruz, Cuitláhuac García Jiménez, tuvo al menos un acierto en su sexenio: designar como rector al Ing. Omen Tochtli Méndez Ramírez, quien contaba con trayectoria como docente solidario en la carrera de Naturopatía, coordinador y director de carrera, con una excelente vocación de servicio, apoyando económicamente a los alumnos que no podían pagar colegiaturas. Como rector, dejó una buena imagen por la sencilla razón de que amaba a la universidad.

El año pasado, el auditorio de la Centenaria y Benemérita Escuela Normal Veracruz se llenó de alumnos, docentes y burócratas para celebrar los catorce años de fundación. Sin embargo, el pasado 30 de julio de 2026, en la Galería de Arte Contemporáneo, se organizó una conmemoración VIP por los quince años, con la asistencia de apenas cuarenta empleados, sin un solo docente solidario ni alumno. Tuve la oportunidad de conocer al actual rector, a quien manifesté que no temiera a los alumnos ni a los docentes, y que aprendiera de Guillermo Zúñiga Martínez, quien siempre tuvo las puertas abiertas, pues la universidad es, por excelencia, el espacio del diálogo. En ese evento VIP fue interesante escuchar la conferencia magistral del doctor en Filosofía por la UNAM, Marcelino  Arias Sandí, sobre el humanismo, aunque destacó que en los documentos funcionales de la UPAV dicho concepto no aparece. También hubo una mesa de experiencias del doctorado en educación que imparte; no es el doctorado que se le regaló en agosto de 2015 al profesor Atanasio García Durán.

El presente años concurse para la plaza en el sistema educativo mexicano; presente mis 20 años de servicios en proyecto de UPAV, los funcionarios de la Unidad del sistema para la carrera de las maestras y maestros, mis constancias tecnicamente fueron a la basura.

Del resto de los festejos por los quince años nada se sabe; es un secreto de Estado, por temor a que docentes y alumnos lleguen a manifestarse. Es muy lamentable que los alumnos pregunten sobre las situaciones que vive la institución y solo encuentren silencio. Circula el rumor de que se otorgarán medallas por los quince años; un servidor, como fundador, seguramente estará descartado por hacer uso de la libertad, esa que muy pronto el narcogobierno de México suprimirá. De la Nueva Educación de Veracruz hemos pasado a la educación corrupta y mafiosa de Veracruz, en favor de una pandilla de delincuentes que, al amparo de la máxima de "robar, mentir y traicionar", hoy son millonarios con fueros. https://youtu.be/BysLkhoYCYg?si=117395O5vFdQfn7M

Estos han sido sus rectores: Guillermo Héctor Zúñiga Martínez, 2011-2015. Andrés Blancas Portilla, 2015-2016.Maribel Sánchez Lara, 2016-2017.Carlos  Raúl Velázquez Hernández, 2017-2018.Omen Tochtli Méndez Ramírez, 2018-2024.Sergio Torres Mejia, 2025; actualmente preso, que no se nos olvide que seguramente nunca actuó sólo. Raúl Rendón Torres, ni quien lo recuerde. 2025. Rodolfo  Torres Velázquez, con un extraordinario curricum vitea pero sin proyecto para la UPAV, son mas grandes los escandalos del ultimo año.

 

La Guerra Cristera a cien años: fe, resistencia y memoria histórica

 La Guerra Cristera a cien años: fe, resistencia y memoria histórica

 

Ángel Rafael Martínez Alarcón

 

El año 2026 se presenta como un año de intensa actividad para la Iglesia Católica Apostólica Romana en la provincia mexicana, no solo por su agenda litúrgica, sino también porque marca el centenario del inicio de la persecución religiosa impulsada por el gobierno federal del presidente-general Plutarco Elías Calles. Este conflicto, conocido como la Guerra Cristera o Cristiada, se desató en los primeros años de la posrevolución, tras una década de guerra civil iniciada el 20 de noviembre de 1910 con el levantamiento del hacendado Francisco I. Madero, periodo que conocemos como la Revolución Mexicana. La Cristiada tuvo un primer y más intenso periodo de 1926 a 1929, y un segundo, de menor impacto, entre 1931 y 1935.

 

La relación entre la Iglesia y el Estado en México nunca ha sido sencilla en el ejercicio del poder político. Ya desde el siglo XV, el papado romano y la Corona hispánica firmaron acuerdos sobre los asuntos americanos. En la España de Jovellanos, en el siglo XVIII, se exploraron posturas anticlericales, sin olvidar que hace 259 años, Carlos III expulsó de los territorios del imperio español a la Compañía de Jesús, fundada por San Ignacio de Loyola en el siglo XVI. Incluso en los albores de la independencia, José María Morelos y Pavón —fusilado hace 210 años, el 22 de diciembre de 1815— estableció en sus *Sentimientos de la Nación* que la nación mexicana sería “católica, apostólica y romana”, sin admitirse ninguna otra.

 

Así nació México, con una identidad católica plasmada en sus documentos fundacionales. Este principio se mantuvo hasta la proclamación de la Constitución liberal del 5 de febrero de 1857, donde la Iglesia perdió gran parte de su influencia en la vida del Estado. Como señala el historiador británico Will Fowler en su obra *1857-1861. La Guerra de los tres años*, este conflicto dividió a los mexicanos en proyectos políticos antagónicos que definirían el país. Durante el Porfiriato, las relaciones entre la Iglesia y el Estado se caracterizaron por un mutuo respeto. El propio Porfirio Díaz solía tomar café con la alta jerarquía eclesiástica. Sin embargo, la Revolución Mexicana y la Constitución de 1917 reavivaron el conflicto. Las tensiones quedaron plasmadas, sobre todo, en los debates del constituyente y en la redacción del artículo tercero, relativo a la educación laica, aunque inicialmente se limitaron a declaraciones en la prensa.

 

Fue en el segundo periodo presidencial de la posrevolución, encabezado por el general Plutarco Elías Calles, cuando el conflicto estalló con toda su fuerza. A la mitad de su cuatrienio, su gobierno buscó aplicar de manera punitiva y estricta el artículo 130 constitucional, que regulaba las actividades del clero. Este momento coincidió con los primeros años de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), el primer Estado socialista y declaradamente ateo del mundo, fundado por Vladimir I. Ulianov “Lenin”. México y la URSS habían establecido relaciones diplomáticas en 1924, en un contexto internacional de polarización ideológica.

 

El secretario de Gobernación, el veracruzano Adalberto Tejeda Olivares, careció de la voluntad política —o quizás la habilidad— para contener la crisis, que desembocó en una guerra de casi tres años. Fue el presidente Calles quien siempre llevó la cara pública de la confrontación. Las medidas fueron tan extremas que incluso se intentó fundar una “Iglesia Católica Mexicana” cismática, manejada desde la Secretaría de Gobernación.

 

La llamada *Ley Calles*, oficialmente *Ley sobre delitos y faltas en materia de culto religioso y disciplina externa*, fue expedida el 14 de junio de 1926. Esta ley reglamentaba severamente el artículo 130 de la Constitución de 1917 y buscaba limitar drásticamente la influencia de la Iglesia Católica en la vida pública mediante cinco disposiciones principales: el registro obligatorio de sacerdotes ante el Estado; el establecimiento de un máximo de un sacerdote por cada 6,000 habitantes; la prohibición de que sacerdotes extranjeros oficiaran en el país; la prohibición de escuelas católicas y cultos públicos; y la censura a los ministros religiosos para que no criticaran al gobierno desde el púlpito. Para los católicos, esta ley no era una simple regulación, sino una persecución que pretendía reducir su fe a un asunto privado.

 

La respuesta de la Iglesia fue inmediata y radical. El sábado 31 de julio de 1926, la jerarquía católica ordenó la suspensión de todo culto público y el cierre de los templos en toda la República, medida que se mantuvo hasta 1929. El Papa Pío XI, mediante la encíclica *Iniquis Afflictisque* (noviembre de 1926), condenó enérgicamente la política callista y alentó a los católicos a resistir. La población no permaneció pasiva. La Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa organizó boicots económicos y logró reunir dos millones de firmas solicitando la derogación de la ley, evidenciando la magnitud del descontento popular.

 

Ante la falta de respuesta gubernamental, el conflicto escaló a una guerra civil que se prolongó desde el 3 de agosto de 1926 al 21 de junio de 1929. La Cristiada dejó entre 70,000 y más de 100,000 muertos, principalmente en los estados del centro-occidente del país, como Jalisco, Guanajuato, Michoacán y Zacatecas. Los cristeros, como se conocía a los combatientes católicos, lucharon bajo el lema “Viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe”, convencidos de que defendían su fe contra un Estado que pretendía imponer su dominio absoluto sobre las conciencias.

 

En medio de esta adversidad, figuras como San Rafael Guízar y Valencia, quinto obispo de Veracruz, se distinguieron por su valentía pastoral. Sin temor al gobierno federal, mantuvo el Seminario funcionando de manera clandestina y guió espiritualmente a su grey en tiempos de hostilidad. Perseguido y desterrado, continuó ejerciendo su ministerio de manera oculta. Fue beatificado por San Juan Pablo II en 1995 y canonizado por Benedicto XVI en 2006.

 

Otro mártir veracruzano, el beato Ángel Darío Acosta Zurita, fue ordenado sacerdote el 25 de abril de 1931, a los veintidós años. Tres meses después, el 25 de julio de 1931, fue asesinado por odio a la fe en el contexto de la persecución religiosa en el estado de Veracruz. Su nombre fue incluido entre los trece mártires mexicanos beatificados el 20 de noviembre de 2005 en Guadalajara, Jalisco. La ceremonia fue presidida por el cardenal José Saraiva Martins en nombre del papa Benedicto XVI, aunque su aprobación había sido concedida el 22 de junio de 2004, durante el pontificado de Juan Pablo II.

 

El pontificado de San Juan Pablo II (1920-2005) se encuentra entre los más extensos de la historia del papado. Fue el primer pontífice procedente de la denominada «Cortina de Hierro». Su pontificado peregrino se inició con la primera de cinco visitas pastorales que realizó a la provincia eclesiástica de México; en aquel entonces, el país no reconocía plenamente a la Iglesia católica. Dicha primera visita provocó que el secretario de Gobernación, don Jesús Reyes Heroles, dimitiera de su cargo ante la flagrante violación del marco jurídico del país, según la interpretación gubernamental de la época. Desde aquella primera estancia, Juan Pablo II mostró una enorme empatía con su feligresía católica. En la Catedral de la Ciudad de México, en enero de 1979, afirmó: «De todas las enseñanzas que la Virgen da a sus hijos de México, quizás la más bella e importante es esta lección de fidelidad».

 

El pontificado de San Juan Pablo II no solo legó a México las cinco visitas pastorales, sino también la reforma al artículo 130 constitucional, que no había sido modificado desde 1857. No obstante, lo más valioso de su legado en el ámbito eclesiástico mexicano reside en las beatificaciones y canonizaciones de laicos y sacerdotes que ofrendaron su vida como testimonio de fidelidad al Evangelio. En septiembre de 1988, beatificó al primer mártir de esta etapa, el sacerdote jesuita Miguel Agustín Pro Juárez (1891-1927). Tampoco deben olvidarse los mártires del Virreinato de la Nueva España, como los niños mártires de Tlaxcala.

 

.*

Carlo Antonio Castro Guevara (1926-2010): Un Centenario entre la Memoria y el Olvido

 Carlo Antonio Castro Guevara (1926-2010): Un Centenario entre la Memoria y el Olvido

 

Ángel Rafael Martínez Alarcón

 

 

El rectorado del Dr. Gonzalo Aguirre Beltrán (1908-1996) marcó un parteaguas en la joven Universidad Veracruzana, fundada en 1944, cuando México era presidido por el General Manuel Ávila Camacho (1897-1955) y el último gobernador de periodo cuatrienal, el licenciado Jorge Cerdá Lara (1897-1958). Fue el gobernador Antonio Modesto Quirasco (1904-1981), quien gobernó de 1956 a 1962, junto con el Mtro. José Luis Melgarejo Vivanco (1914-2003), subsecretario del Gobierno del Estado, quienes invitaron a Aguirre Beltrán a encabezar la universidad entre 1957 -1961.

 

Fue entonces cuando ocurrió la primera gran transformación de la educación superior pública veracruzana. Una universidad aún joven, en proceso de definición, encontró en Aguirre Beltrán a un rector visionario que impulsó decididamente el área de humanidades. Bajo su gestión se fundaron las carreras de Antropología, Historia y Letras, se creó la emblemática editorial universitaria y se consolidó la revista La Palabra y el Hombre, que aún hoy sigue siendo un referente intelectual. El Instituto de Antropología y el Museo de Antropología de Xalapa —orgullo de los veracruzanos— fueron también fruto de aquella efervescencia cultural.

 

Fue en ese contexto de efervescencia académica cuando ingresó como docente, a sus 32 años, Carlo Antonio Castro Guevara, quien llegaba a la carrera de Antropología con una formación excepcional: estudios en Ciencias Biológicas y Químicas en la Universidad Nacional Autónoma de México (1945-1948), y posteriormente Etnología, Lingüística y Antropología Social en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (1949-1954).

 

Pero su historia comenzó mucho antes. Nacido el 18 de julio de 1926 en Santa Ana, El Salvador, en el seno de una familia de clase media, su padre —político cercano al revolucionario nicaragüense  Augusto César  Sandino (1895-1934)— inculcó en los siete hijos de la familia Castro Guevara un profundo compromiso con la justicia social. Sus hermanos llevaban nombres que ya anunciaban grandeza: Numa Pompilio, Marco Tulio, Alejandro Magno... La propia historia de la familia estaba marcada por el exilio. Con la llegada al poder del General Maximiliano Hernández Martínez (1882-1966), quien gobernó El Salvador entre 1931 y 1944, los Castro Guevara tuvieron que abandonar su patria. México, con su tradición de puertas abiertas a los perseguidos, fue el destino elegido. Un niño de 12 años llegaba así a una tierra que lo adoptaría y donde construiría su vida y su legado.

 

Etnólogo, narrador, poeta, traductor, bibliógrafo y polígrafo, Castro Guevara fue un humanista completo. Su dominio de las lenguas originarias de Mesoamérica lo llevó a realizar una hazaña pocas veces reconocida: la traducción del Himno Nacional Mexicano (1854) a diversas lenguas indígenas, un gesto de profundo respeto a la diversidad cultural de nuestra nación. https://youtu.be/dHCywrbM-Vw?si=KB_RlwdFfY2m16aT

 

Su praxis educativa se extendió por décadas como catedrático en la Escuela de Antropología de la Universidad Veracruzana, donde fue fundador de la carrera de Lingüística. Dirigió y redactó la publicación bilingüe Sk'oplal te Mejilkolum, y su invaluable legado en el rescate y difusión de la cultura tseltal le valió el Premio Chiapas 1988 en la rama de ciencias, y más tarde, el doctorado honoris causa por la Universidad Veracruzana en 2004.

 

Antes de llegar a Xalapa, entre 1952 y 1957, fue técnico e investigador del Instituto Nacional Indigenista, fungiendo como director del departamento lingüístico en el Centro Coordinador Tzeltal-Tzotzil. Allí trabajó al lado de la escritora y diplomática Rosario Castellanos (1925-1974), quien más tarde escribiría sobre Ella. Su primera biografía se publicó en la Enciclopedia de México, dirigida por José Rogelio Álvarez, en 1977.

 

 

Al maestro Carlo Antonio Castro Guevara lo conocí a principios de la década de 1980. Cuando el académico rentó un inmueble en la Avenida Revolución, a unos metros arriba de la Cruz de la Misión, fuimos vecinos de puerta a puerta. Él, un hombre adulto y consagrado; yo, un chaval de apenas 15 años. No recuerdo con exactitud las circunstancias en que comenzó nuestra conversación, pero seguramente fueron los antiguos modales de saludar con educación y respeto a los vecinos.

 

En 1982, me comentó que se fundaría el Instituto de Intercambio Cultural México-URSS y me dio un apartado postal —el 110— para que le escribiera, pues ya se necesitaría un bibliotecario. Seis meses después, en octubre, me integré al proyecto a mis 16 años. El consejo consultivo lo integraban Raymundo Aguas Franco, egresado de una institución soviética; el poeta de la lluvia, Miguel Andrade Huerta; y el propio Carlo Antonio Castro. Por espacio de nueve años, ese fue mi trabajo, hasta la desintegración de la URSS.

 

Creo que fue un marxista consecuente en la práctica, un catedrático que caminaba por las calles de nuestra ciudad y tomaba el servicio urbano, siempre acompañado por sus libros. Hoy, los marxistas de la 4T deberían conocer su trayectoria, pero dudo que lo hagan. Él disfrutaba de su enorme biblioteca instalada en "Las Trancas", un conocedor profundo de la obra de Rosario Castellanos. También recuerdo su veneración por el pensamiento de César Augusto Sandino, el líder de la revolución nicaragüense que había pasado por estas tierras. Gracias a su gestión, el Ayuntamiento de Xalapa colocó un busto en memoria del revolucionario centroamericano en el centro de la ciudad.

 

 

La obra publicada de Castro Guevara es vasta. En cuento: Siluetas mexicanas (1980) y Muchachos de TlachichilcoNiños a la vera del agua (2010). En novela: Los hombres verdaderos (1959). En poesía: Jaguares (1960), Íntima fauna (1962), En busca del cometa perdido. Ecos de museo (1978), Jilotepe: décimas y sextas de El Pueblito (1996, coautoría), Máscara invisible: sonetos inesperados (2001) y Mago del idioma (2013, póstumo). En traducción: Dos cuentos mazatecos (1956), Cuentos populares tzeltales (1957) y Sombra de los negros cimarrones (1998). Conservo un par de sus obras con dedicatorias.

 

Murió el 11 de abril de 2010 en Xalapa, dejando un vacío muy grande en la vida académica y cultural de nuestra ciudad. En 2015, su familia entregó a la Universidad Veracruzana parte de su acervo bibliográfico.

 

A cien años de su nacimiento, la Universidad Veracruzana olvida a uno de sus más brillantes catedráticos, a quien dio luz a nuestra institución. Mientras los discursos oficiales se llenan de palabras huecas sobre la importancia de las humanidades, la memoria de quienes las construyeron con trabajo, vocación y sacrificio se desvanece. Quizás el legado de Carlo Antonio Castro Guevara no esté en los reconocimientos póstumos ni en las placas conmemorativas, sino en la huella indeleble que dejó en sus alumnos, en sus traducciones que mantienen vivas las lenguas originarias, y en la memoria de quienes tuvimos el privilegio de conocerlo.

 

Este centenario debiera ser ocasión para recordarlo. Pero, sobre todo, para aprender de su ejemplo: el de un intelectual comprometido con la verdad y con los pueblos, un maestro que no necesitaba cátedras ni reflectores para serlo. Su vida entera fue su obra.

Venerable sierva de Dios Carmen Hernández a 10 años de su partida

 Venerable sierva de Dios Carmen Hernández a 10 años de su partida

Ángel Rafael Martinez Alarcón

 

Están rotas mis ataduras

Pagadas mis deudas

Mis puertas abiertas

Me voy a todas partes

Ellos acurrucados en su rincón

Tejen su lienzo de pálidas horas

Sentados en el polvo cuentan sus monedas

Y me llaman para que vuelva

Pero mi espada está forjada

Tengo puesta mi armadura

Mi corcel se impacienta por correr

Yo ganaré mi reino

Rabindranath Tagore(1861–1941)

 

A diez años de su fallecimiento, la figura de Carmen Hernández Barrera, (1930-2016)  cofundadora del Camino Neocatecumenal, continúa siendo un faro de inspiración para millones de católicos en todo el mundo. El 19 de julio de 2016, Madrid despedía a una mujer cuya vida, marcada por una profunda vocación misionera y un amor incondicional por los pobres, dejó una huella imborrable en la Iglesia contemporánea. Este 2026, el décimo aniversario de su muerte no solo es un momento para el recuerdo, sino también un hito en su proceso de canonización, una etapa clave que podría llevar a los altares a la que muchos ya consideran una santa del siglo XX. Las eucaristía de la visperas del domingo 19 de julio del presente años, en todos mundo donde hay presencia del Camino se realizó solemne eucaristias  en memoria del decimo aniversario del retorno de Carmen Hernández a la casa del padre.

 

El pasado sábado 30 de mayo, la Catedral de Nuestra Señora de la Almudena en Madrid fue el escenario de una celebración doblemente significativa. Presidida por el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, se celebró una solemne Eucaristía de acción de gracias por el 60º aniversario del inicio del Camino Neocatecumenal. En este marco, se dio un paso de enorme relevancia: la clausura de la fase diocesana del proceso de beatificación y canonización de la Sierva de Dios Carmen Hernández -Este acto, que se llevará a cabo oficialmente el próximo martes 2 de junio en el Seminario Redemptoris Mater de Madrid, representa la culminación de un intenso trabajo de recopilación de información sobre su vida y virtudes. Muy cerca donde se localiza el sepulcro de la Sierva de Dios.

 

El proceso diocesano, que comenzó el 4 de diciembre de 2022 , ha sido un viaje de casi cuatro años en el que se ha reunido una ingente cantidad de documentación, cerca de 30.000 páginas, que dan testimonio de la "fama de santidad" de Carmen Hernández. Durante la celebración, el propio Kiko Argüello, su compañero de viaje durante más de cinco décadas, expresó su alegría por este momento. Afirmó que el Camino es "una iniciación cristiana suscitada por el Espíritu Santo como uno de los frutos del Concilio", y que lo que se redactaba en el Vaticano II, ellos lo vivían en las barracas de Palomeras Altas Su testimonio subrayó la conexión entre el carisma del Camino y el impulso renovador del Concilio, un vínculo que el Papa  San Pablo VI ya reconoció en su momento .

 

La importancia de este hito no ha pasado desapercibida para la jerarquía eclesiástica. El Papa León XIV envió un mensaje de cercanía y felicitación, recordando que "la misión evangelizadora es tarea fundamental de toda la Iglesia" y alentando a los miembros del Camino a continuar su labor con alegría y humildad  Por su parte, el cardenal Kevin Farrell, prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, destacó que el Camino Neocatecumenal es, sin duda, uno de los "ejemplos luminosos de vida cristiana" que España ha regalado a la Iglesia .

 

Una vez cerrada la fase diocesana, el proceso continuará su curso en Roma, en el Dicasterio para las Causas de los Santos. Todo el trabajo recopilado será examinado para determinar si Carmen Hernándezvivió heroicamente las virtudes cristianas. El siguiente paso sería el reconocimiento de un milagro atribuido a su intercesión, lo que permitiría su beatificación. A día de hoy, la devoción popular es un hecho: más de 118.000 personas han visitado su tumba en Madrid, y se siguen recibiendo favores por su intercesión.

 

La vida de Carmen Hernández Barrera es un testimonio de cómo el Espíritu Santo puede obrar a través de los laicos para renovar la Iglesia. Desde su infancia en Ólvega, su paso por la Universidad de Madrid, su búsqueda vocacional en varios países, hasta su encuentro definitivo con Kiko Argüello en las chabolas de Madrid, su existencia fue una constante entrega al anuncio del Evangelio. Su legado se materializa hoy en la presencia del Camino Neocatecumenal en 138 países, con más de 25.000 comunidades y 116 seminarios Redemptoris Mater que han formado a cerca de 3.500 sacerdotes  A diez años de su muerte, Carmen Hernández no es solo una figura del pasado, sino una intercesora viva cuya santidad la Iglesia se prepara para reconocer oficialmente.

PD. El próximo viernes 31 de julio del presente, el decanato centro de la Iglesia particular de Xalapa convoca a la solemne celebración del centenario de la Ley Calles del 31 de julio de 1926; a los 21 horas en las Iglesia del centro de Xalapa.

 

@neocatecumenal2

La Medalla de la Libertad de los Estados Unidos para Su Santidad León XIV

 La Medalla de la Libertad de los Estados Unidos para Su Santidad León XIV

 

El primer derecho consagrado por los fundadores de la nación fue el derecho a la vida, pues nadie a quien se le priva de la vida puede disfrutar de la libertad ni buscar la felicidad.  — León XIV, 3 de julio de 2026

 

Ángel Rafael Martínez Alarcón

 

En el marco del 250.º aniversario de la Declaración de Independencia de las Trece Colonias, el 4 de julio de 1776, los habitantes de Norteamérica lograron proclamar su separación de la Corona inglesa, dando inicio a la primera revolución de independencia del continente americano. Era el siglo XVIII, una época de profundas transformaciones en el pensamiento político occidental. Trece años más tarde, estallaría la Revolución Francesa de 1789; en 1803, Haití se levantaría por su emancipación; y entre 1810 y 1898, Hispanoamérica libraría sus propias gestas libertarias, que culminarían con la independencia de Cuba. No debe olvidarse tampoco la proclamación de independencia de Belice del Reino Unido, ocurrida en septiembre de 1981.

 

El pasado 3 de julio, en vísperas de la celebración más importante para los Estados Unidos, el Centro Nacional de la Constitución —que desde 1989 otorga la Medalla de la Libertad— reconoció a Su Santidad León XIV, Sumo Pontífice de la Iglesia Católica Apostólica Romana, como galardonado de este año. Dicha distinción honra a individuos y organizaciones que trabajan incansablemente por asegurar las bendiciones de la libertad para los pueblos del mundo. La concesión de este reconocimiento al Santo Padre se inscribe en el contexto de la defensa global de las libertades fundamentales.

 

Cabe destacar el alto valor simbólico de esta decisión, pues el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump —quien inició su segundo mandato en enero de 2025—, dio su visto bueno para que el Papa León XIV recibiera tan importante consideración norteamericana, a pesar de que ambos mantienen discursos y posturas notablemente divergentes en el ámbito internacional.

 

Su Santidad León XIV fue elegido para el cargo el pasado 7 de mayo de 2025, con la misión de continuar el legado evangélico iniciado hace dos mil años por Jesucristo. La relación entre el Presidente estadounidense y el Pontífice ha sido particularmente compleja. León XIV ha cumplido fielmente con los postulados del Evangelio en defensa de la dignidad humana, lo que le ha llevado a pronunciarse con firmeza frente a diversas políticas exteriores del 47.º presidente de los Estados Unidos, generando una tensión creciente entre ambas figuras.

 

Desde las primeras horas del cónclave que eligió al sucesor del Papa Francisco —quien falleciera durante las festividades pascuales de 2025—, el cardenal Robert Francis Prevost Martínez, participante en dicha asamblea, fue designado como el nuevo Pontífice. Por vez primera en la historia, un norteamericano de nacimiento —hijo de mujer hispanocaribeña y con nacionalidad peruana, en agradecimiento a la nación que lo acogió durante gran parte de su ministerio sacerdotal, desde misionero hasta el obispado— ascendía al trono petrino. Fue el Papa Francisco quien lo nombró cardenal y lo designó para altos cargos en la Curia Romana.

 

En la ceremonia de inicio de su pontificado, los Estados Unidos enviaron como representante al Vicepresidente. Desde entonces, León XIV, fiel al Evangelio, no ha dejado de pronunciarse con puntualidad y firmeza ante las acciones del Presidente estadounidense, especialmente en relación con Venezuela, Cuba y la República Islámica de Irán. Ayer mismo, el embajador de Irán en México, mi amigo Abolfazl Pasandideh, me escribió: *"En momentos de profundo dolor, expresiones de humanidad y fraternidad como la suya trascienden las fronteras y fortalecen los vínculos de amistad, comprensión y respeto entre nuestros pueblos."* El Santo Padre se ha erigido también como un firme defensor de los migrantes en todo el mundo.

El enfrentamiento dialéctico entre Trump León XIV evoca aquel histórico apostolado de San Juan Pablo II (1920-2005), el primer Papa surgido de la Polonia comunista, quien libró una batalla espiritual y política por la defensa de la democracia y un mundo libre. El propio Mijaíl Gorbachov (1931-2022) llegó a afirmar que, sin el respaldo del Papa Karol Wojtyła, el avance democrático en esa región del mundo no habría sido posible. Su denuncia contra la dictadura del proletariado le costó un atentado contra su vida en la plaza de San Pedro en 1981.

La Medalla de la Libertad incluye un premio de 100,000 dólares, patrocinado por Ira Lubert y Pamela Estadt, cuyo apoyo ha sostenido el galardón durante más de una década. Los ingresos derivados benefician los programas educativos y cívicos del Centro Nacional de la Constitución.

 

Desde 1989, han sido galardonados, entre otros: Lech Wałęsa (1989), Jimmy Carter (1990), Médicos Sin Fronteras y Óscar Arias Sánchez (1991), Nelson Mandela y F. W. de Klerk (1993), Václav Havel(1994), el Rey Hussein y Shimon Peres (1996), Kofi Annan (2001), Colin Powell (2002), Hamid Karzai(2004), Mijaíl Gorbachov (2008), Malala Yousafzai (2014), el Dalái Lama (2015), Volodímir Zelenski(2022), y Ken Burns (2024), entre otros. El 3 de julio de 2026, la distinción fue conferida a Su Santidad León XIV. (https://www.youtube.com/live/-8Q1QLpV99A?si=YNIS-CpUwMkbYi3c @ConstitutionCtr)* 

Alejandro Cossío Hernández (1967–2026): Un xalapeño de corazón inmenso

  

Alejandro Cossío Hernández (1967–2026): Un xalapeño de corazón inmenso 

                                                                    Por Ángel Rafael Martínez Alarcón*

 

El pasado domingo 21 de junio, en medio de la celebración del Día del Padre, comenzó a correr entre amigos y conocidos la noticia que nadie quería creer: el fallecimiento de Alejandro Cossío Hernández. Hacía apenas unos meses que él mismo, con su característica transparencia, había compartido en sus redes sociales que enfrentaba un cáncer y que empezaba un duro camino en busca de la sanación, siempre con la fe puesta en Dios y con la esperanza como bandera.

 

Confieso que, en lo personal, no dimensioné del todo su estado de salud. Tal vez porque siempre lo vi como un ser bendecido, fuerte, imparable. Como muchos, lo conocía por su apodo: "El Búfalo". Pero en esta última etapa de su vida, Alejandro nos dejó una de sus grandes lecciones: nos enseñó a entender el cáncer desde dentro. Con valentía y claridad, fue relatando en redes cada síntoma, cada emoción, cada paso de su proceso. Gracias a sus palabras, pude comprender mejor lo que vivió mi madre hace tres años, cuando también perdió la batalla contra esa enfermedad.

 

Hoy quiero aprovechar estas líneas para dejar testimonio de mi más sentido pésame a su señora madre, a sus hermanas, a sus sobrinos, y de manera muy especial a su esposa e hijos. La pérdida física de Alejandroes irreparable, pero tengo la certeza de que vivirá por siempre en el corazón de quienes tuvimos el privilegio de conocerlo y compartir con él en los más diversos escenarios de la vida.

 

El domingo por la noche, pude estar frente a su ataúd, en una de las salas de la funeraria Bosques del Recuerdo, sobre la avenida Rafael Murillo Vidal, en Xalapa. Ahí estaba toda su familia: su madre, sus hermanas, su esposa, sus hijos y demás seres queridos. Y aunque el dolor era palpable, también se respiraba una profunda paz, esa que nace de la fe en la resurrección y en la vida eterna, fe que Alejandro profesó siempre, y con mayor fuerza aún en sus últimos meses de lucha.

 

Alejandro murió relativamente joven, a los 59 años. Pero vivió con una intensidad que pocos logran.

 

Para entender su forma de pensar y de actuar, hay que conocer a sus padres: el Dr. Alejandro Cossío Licona y doña Luz María, un matrimonio xalapeño que vivió su fe católica no solo en la misa, sino en cada acto de servicio a los demás. Doña Luz María, durante muchos años, fue catequista de cientos de generaciones. La familia Cossío Hernández era conocida en el barrio, en la calle de Hidalgo, frente al parque de los Berros. Cristianos como ellos, comprometidos y coherentes, son los que hoy hacen falta en el seno de la Iglesia. No es casualidad que una de sus hijas haya tomado los hábitos religiosos.

 

Como bien dice Agustín Basilio de la Vega, uno de sus amigos más cercanos: *"De niños jugamos, competimos, estudiamos, dimos catecismo. De jóvenes fuimos a misiones, emprendimos proyectos y luchamos por la libertad y la democracia en México, enfrentándonos al 'Ogro Antropófago'."*

 

Yo también lo conocí desde niño, aunque en aquel entonces nuestra relación fue esporádica. Recuerdo algunos eventos vinculados con don Sergio Obeso Rivera (1931-2018), tercer arzobispo de Xalapa, muy cercano a la familia Cossío Hernández. Fue más tarde, en diciembre de 1982, cuando nuestra amistad se fortaleció. Alejandro ingresó al Camino Neocatecumenal en la Iglesia del Beaterio, y ahí se encontró con figuras como Fernando  Pérez Vignola (1953-2025), candidato a diputado federal en 1985 por Acción Nacional, y Socorro Cuevas Escobar, madre de los hermanos Vázquez Cuevas, quienes jugaron un papel clave en la organización del PAN en Veracruz a finales del siglo XX.

 

Su formación académica comenzó en Xalapa. La secundaria y la preparatoria las cursó en el Instituto Francisco Xavier Alegre, antes conocido como Escuela Leonard Vignola. Luego salió de la ciudad para estudiar Ingeniería Biomédica en la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, en la Ciudad de México.

 

A su regreso a Xalapa, montó su propia empresa y, por invitación de su amigo Agustín Basilio de la Vega, se sumó a las filas del Partido Acción Nacional a principios de los años noventa. Eran tiempos de cambio, cuando el PRI empezaba a mostrar grietas y el país miraba con atención a Diego Fernández de Ceballos, candidato presidencial en 1994. En Veracruz, el PAN vivía un proceso de reconstrucción estatal. Alejandro ocupó la secretaría general y la presidencia del comité directivo municipal. Recuerdo que hace 30 años fue él quien me impartió el curso de ingreso a ese instituto político.

 

Su liderazgo pronto impactó a toda una generación de panistas testimoniales. Mientras otros dudaban, Cossío Hernández entendió a la perfección el estilo de los panistas del norte: una forma de hacer política más agresiva, directa y sin concesiones. Junto a César Leal Angulo, líder estatal, y otros compañeros, supo dar batalla. En 1997 fue candidato a diputado federal por el distrito de Xalapa, acompañado del Dr. Ramiro Platas. Juntos hicieron una campaña que sacudió al electorado. Creo que fue entonces cuando el apodo de "El Búfalo" se consolidó. Más tarde, el partido lo envió como representante ante órganos electorales de los tres niveles, donde siempre dio la cara y defendió sus ideas con firmeza.

 

Fue integrante de la LVIII Legislatura del Estado de Veracruz, junto a otros diputados como José Sergio Vaca Betancourt BretónRoberto Bueno CamposAbel Cuevas Melo (†), Jesús González Arellano, Carlos Mejía Covarrubias, Gloria Olivares Pérez —primera mujer diputada local—, Fernando Santamaría Prieto y Tomás Trueba García. Esa legislatura funcionó del 1 de octubre de 1998 al 4 de noviembre del 2000. Ahí quedan registradas sus combativas intervenciones.

 

Fue también un gran promotor de la candidatura presidencial de Vicente Fox en el año 2000. Durante el sexenio foxista, fue funcionario federal: primero como delegado del Instituto Nacional de Migración —donde tuve la oportunidad de trabajar a su lado— y más tarde como delegado federal de Economía. Con el tiempo, se distanció del PAN para dedicarse por completo a sus empresas.No tuvo miedo de poner en sus oficinas del publico el cruxifijo.

 

En los últimos diez años, su gran batalla fue reclamar un adeudo millonario que el gobierno de Veracruz aún no ha saldado. Y en estos últimos meses, mientras enfrentaba el cáncer, nos enseñó también cómo se lucha con dignidad, con fe y con la mirada puesta en lo alto.

 

La primera mini biografia fue en Cuéllar, Mireya.2003. Los panistas. La Jornada edicciones. México,  97 pp.

 

Alejandro se fue, pero su huella es imborrable. Descansa en paz, querido amigo.

 

 

Siete décadas del Palacio Municipal de Xalapa. 13 de agosto de 1956 – 2026

  ** Siete décadas del Palacio Municipal de Xalapa. 13 de agosto de 1956 – 2026**     Ángel Rafael Martínez Alarcón.       * Xalapa, lo mere...