Milagro III: la memoria como testimonio y la edición como servicio a la fe

 


Milagro III: la memoria como testimonio y la edición como servicio a la fe

Ángel Rafael Martinez Alarcón

Hay libros que no se agotan en su primera aparición porque no nacen de una curiosidad pasajera, sino de una necesidad colectiva de conservar la memoria. La tercera edición de Milagro —presentada ahora como Milagro 3— pertenece a esa clase de obras. Su publicación, en el marco de las festividades en honor a San Rafael Guízar y Valencia y de los veinte años de su canonización por SS. Benedicto XVI, no debe leerse únicamente como un acontecimiento editorial: es, ante todo, un gesto de custodia espiritual y cultural.

Desde una mirada literaria, me interesa subrayar un hecho que suele pasar inadvertido: toda hagiografía auténtica es también una forma de historiografía de la conciencia creyente. Milagro II recoge los acontecimientos extraordinarios atribuidos a la intercesión del obispo santo, en especial aquellos que la Iglesia reconoció para su beatificación y canonización. No se trata, por tanto, de una recopilación ingenua de prodigios, sino de un corpus testimonial que exige ser leído con respeto, con criterio y con la serenidad que merece todo relato que aspira a sostener la fe de una comunidad.

Es muy grato comentar la obra escrita por mi amigo el periodiosta de Herminio Ortiz, y su hijo Hugo Ortiz. La primera edicción de 1997, la segunda del 2008, y la tercera  edicción del 2026. Cada una de las ediciones varian los titulos, pero los mismos contentidos. La presente edicción la tercera ya con las nuevas tecnologias, como imágenes ya trabajas con la Inteligencia articial.

La presentación —realizada este miércoles 21 de octubre— contó con la participación del Ing. Hugo Ortiz, el Lic. Óscar A Said y el Pbro. Virgilio Mirafuentes Lima, Rector del Seminario, https://youtu.be/JarTcokrVGw?si=iIjnVLCBprU1d8Nk  La sola concurrencia de estos nombres sugiere que el acto no fue una simple promoción librera, sino un encuentro dedicado a profundizar en la historia y el legado espiritual de San Rafael. En ese sentido, la edición cumple una función que trasciende el papel: ordena la memoria, la hace transmisible y la pone al alcance de quienes no vivieron directamente los hechos que se narran.https://youtu.be/PzQG5dRT9yo?si=gyE0_-mlcksp5ohp

Uno de los aspectos centrales de la obra es la exposición detallada de los dos milagros que forman parte de esta historia: el llamado parto milagroso, ocurrido en 1984, y el nacimiento de Rafael de Jesús, en 2002. Ambos acontecimientos son presentados con detalle, permitiendo al lector acercarse a los testimonios que sustentan esta dimensión de la historia del santo obispo de Veracruz. Aquí conviene detenerse: el valor literario de estos relatos no reside en el efectismo, sino en la sobriedad con que la memoria se convierte en documento y el documento, en ocasión de reflexión.

Milagro III representa, además, una valiosa oportunidad para preservar y difundir los testimonios de fe que forman parte de la historia de San Rafael Guízar y Valencia y que continúan inspirando la devoción de numerosos fieles. El hecho de que la obra pueda adquirirse en el museo dedicado al santo obispo añade un matiz significativo: el libro no queda suspendido en el acto académico o ceremonial, sino que entra en circulación como un objeto cultural y devocional, destinado a acompañar la lectura personal y la transmisión familiar.

Como historiador, no me interesa medir esta obra por los criterios estrechos de la novedad formal. Me interesa, en cambio, reconocer su lugar dentro de una tradición más honda: la del testimonio escrito como forma de resistencia frente al olvido. La tercera edición de un libro así no es un dato menor; revela que existe una comunidad que sigue leyendo, que sigue preguntando y que sigue necesitando narrar los signos de la santidad.

La presentación de Milagro III vuelve a convocar a los fieles a profundizar en el legado espiritual de San Rafael Guízar y Valencia y a reconocer la importancia de conservar y difundir los acontecimientos que forman parte de la memoria religiosa de Veracruz. Y eso, en tiempos de dispersión y ruido, es una tarea seria. No se trata de multiplicar prodigios en el papel, sino de cuidar la memoria con inteligencia, con piedad y con palabra responsable. Ahí reside, precisamente, la dignidad de este libro.

            Es grande la bibliografia que ha trabajado la vida y obra del primer obispo canonizado ya nacido en suelo americano. Desde los primeros meses de que se conoce la incorrupción de su cuerpo en 1950. La presente obra es sin duda el mejor comprendio para conocer la vida y obra de San Rafael Guizar y Valencia, y los procesos de baetificaion y canonización. Así  cada página es invitación para conocer los acotecimientos que los llevaron a los altares.

Guillermo Othir Alarcón Salazar en la Escuela Secundaria para Trabajadores Número 2

 Guillermo Othir Alarcón Salazar en la Escuela Secundaria para Trabajadores Número 2

Ángel Rafael Martínez Alarcón

 

El 19 de octubre del presente año, en las instalaciones de la Escuela Secundaria para Trabajadores Número 2, mejor conocida como la PT2, localizada en las calles de Orizaba esquina con Maestros Veracruzanos, en la Unidad Habitacional Pomona, en la ciudad de Xalapa, se dieron cita las autoridades de la Secretaría de Educación de Veracruz, las autoridades de la Escuela Secundaria para Trabajadores Número 2, la familia Alarcón Acosta —su viuda y su hija—, familiares, amistades, alumnos, personal administrativo e invitados especiales. Recibí la invitación por haber sido parte de la primera generación, en el año de 1982, para rendir homenaje al legado del maestro Guillermo O. Alarcón Salazar. Esa tarde se reveló la placa que deja testimonio de que la PT2 llevará el nombre del profesor Guillermo O. Alarcón Salazar (1932-2022), gracias a los extraordinarios oficios de mis amigos, el maestro Gilberto Nieto Aguilar y el doctor Gilberto Nieto López, quienes se dieron a la tarea de gestionar ante la Secretaría de Educación de Veracruz que la escuela llevara el nombre del profesor coatepecano. El pasado 14 de septiembre del año en curso, la SEV autorizó rendirle un permanente homenaje a una larguísima trayectoria al servicio de la educación en favor de la juventud de México.

 

Fue un acto de memoria, de gratitud y de compromiso: imponer el nombre del maestro Guillermo O. AlarcónSalazar a la Secundaria para Trabajadores Número Dos. No se trata solamente de grabar un nombre en un muro o de descubrir una placa. Se trata de poner un nombre a una historia, a una vocación y a una esperanza. Se trata de decir a las generaciones que vienen: aquí estudió, aquí enseñó, aquí sirvió un maestro que creyó en la educación pública y que hizo de su vida una lección permanente.

 

El evento inició con los honores a la bandera, en una tarde otoñal,el himno nacional (1854) fue dirijido por el Prof. Rafael Ceballos Gil; con el presídium encabezado por el Mtro. Francisco Rico Martínez, la Profa. Elvia Acosta Santes, viuda de Alarcón, la Profra. Elda Alarcón Acosta y una infinidad de autoridades educativas y sindicales de la región de Xalapa. El Prof. José Luis Arizmendi Muñoz leyó la semblanza del homenajeado. La hija del Prof. Alarcón Salazar agradeció, en nombre de la familia, el acto. El Prof. Ramiro Peña y González, subdirector de Escuelas Secundarias Generales de la SEV, también leyó su discurso para el emotivo acto, como representante del Gobierno de Veracruz de Ignacio de la Llave. El alumno de tercer grado de secundaria, José Leonardo Santos Baltazar, agradeció que a su escuela le dieran ya una identidad. El profesor Roberto Ruiz García, en representación de sus compañeros docentes de la PT2, intervino con una excelente pieza sobre lo que significa la escuela. Al final se procedió a la develación de la placa. https://youtu.be/beh4sApGJEo?si=WjJWn87M9gt_E7SI

 

Permítanme hacer memoria personal. Hace cuarenta y cuatro años un servidor era alumno. Entonces no me dijeron que formaba parte de la primera generación; hoy lo sé y lo digo con orgullo. Mis padres se conocieron como estudiantes en la Secundaria Uno para Trabajadores. En estas aulas aprendí de maestros que marcaron mi vida: el querido maestro Emilio Aburto González, amigo de mi familia y vecino del centro histórico de Xalapa; el maestro Carmelo, que me dictó Ciencias Sociales; la maestra de música Mirna Valdez, con quien los años me han regalado una amistad; el maestro Francisco Mares, que me dio Ciencias Naturales; el maestro Valentín, que me enseñó Matemáticas; don Emilio, originario de Altotonga, y el tíoEnrique Castellano Bello, subdirector. De mis compañeros no recuerdo todos los nombres, pero sí a Guillermina Cendejas, también originaria de Altotonga. Son recuerdos que hoy vuelven con claridad y que me recuerdan que una escuela es, sobre todo, un lugar de encuentros.

 

Mi relación con el hoy homenajeado, el venerable maestro Guillermo O. Alarcón Salazar, se remonta a 1985, cuando me entregó mi certificado de secundaria en las instalaciones del Ágora de la ciudad. Entre 2009 y 2013 tuve la oportunidad de tratarlo y de trabajar como docente de Historia en la secundaria del grupo Simón Bolívar, en Briones. Coincidimos en varias reuniones de trabajo. Para entonces él era ya un inspector de edad avanzada, y nuestra relación fue meramente institucional; sin embargo, bastó para que admirara su seriedad, su conocimiento y su firmeza de convicciones.

 

Hoy, al imponer su nombre a esta escuela, conviene recordar quién fue. El maestro Guillermo O. Alarcón Salazar nació en Coatepec, Veracruz, el 13 de abril de 1932. Fue hijo de los profesores Cástula Salazar y Juan Guillermo Alarcón Viveros. Desde muy pequeño estuvo cerca del magisterio: fue alumno del Jardín de Niños “Carlos A. Carrillo” y cursó la primaria en la escuela “Juan de la Luz Enríquez”, donde su padre era director. Allí despertó su vocación. Estudió la secundaria en la escuela nocturna para obreros por cooperación número 8, de Coatepec, y después ingresó a la Benemérita Escuela Normal Veracruzana “Enrique C. Rebsamen”, donde obtuvo el título de profesor de educación primaria. Más tarde cursó la especialidad de Matemáticas en la Escuela Normal Superior y llegó a obtener el doctorado en Pedagogía.

 

Su vida profesional fue una entrega constante. Trabajó en la escuela “David Vilchis”, en la colonia Peralvillo, de la Ciudad de México; fue catedrático de Matemáticas en la secundaria diurna número 33, en la colonia Cosmopolita; laboró en la secundaria para trabajadores número 29, en Santa María la Ribera; impartió Álgebra, Trigonometría plana y esférica, y Geometría analítica en la Escuela Normal Superior de México. Fue subjefe y jefe del Departamento de Escuelas Secundarias para Trabajadores en el País, asesor en la revisión de los libros de texto de Matemáticas en el Consejo Nacional Técnico de la Educación, jefe del Departamento de Educación Secundaria en Veracruz, inspector general de escuelas secundarias foráneas, coordinador de las jefaturas de enseñanza en la región Xalapa, director general de educación secundaria de la Secretaría de Educación y Cultura, e inspector escolar de la zona 026 de Coatepec. Publicó el libro “La evaluación en la escuela del futuro inmediato” y ocupó el primer lugar en el escalafón estatal durante su vida laboral. Fue también un gestor decisivo para que se estableciera un CBTIS en Coatepec, y recibió reconocimientos como “De los Amigos al Amigo”, del estado de Veracruz, y el del municipio de Coatepec por su labor educativa.

 

Pero más allá de los cargos, lo que hoy nos reúne es su calidad humana y su ejemplo. El maestro Alarcón Salazar entendió que la educación no es un privilegio, sino un derecho; que las escuelas para trabajadores no son espacios menores, sino lugares donde se construye dignidad. Esta escuela, que lleva su nombre desde hoy, nació para trabajadores y para sus hijos. Llevar el nombre de quien dedicó su vida a las secundarias para trabajadores es una forma de honrar esa misión. Es recordar que aquí se aprende para la vida, para el trabajo, para la ciudadanía y para la esperanza.

Fue una tarde de nostalgia, como ha cambiado la ciudad. Asi tambien de recuentros con amigos, como la primera historiadora que conocí siendo un adolescente a la Maestra Angeles Gutierrez Valdivia. Salude Mtro.Marco Méndez, ex director de la Facultad de Economia de la Universidad Veracruzana, acompañado por su señora esposa Lucia Salazar, sobrina directa del homenajado.

De Benedicto XV a Benedicto XVI: Rafael Guízar y Valencia a los altares

 De Benedicto XV a Benedicto XVI: Rafael Guízar y Valencia a los altares

 

Ángel Rafael Martínez Alarcón

 

El 15 de octubre de 2026, la Iglesia particular de la Arquidiócesis de Xalapa conmemorará el 20.º aniversario de la canonización de san Rafael Guízar y Valencia, quinto obispo de Veracruz, proclamado santo por Su Santidad Benedicto XVI. Nació en Cotija, Michoacán, el 26 de abril de 1878, en los primeros años del porfiriato, y falleció el 6 de junio de 1938, casi al finalizar el primer sexenio posrevolucionario. También se cumplen 20 años de la publicación de Olor a santidad, del doctor Félix Báez-Jorge.

 

San Rafael fue hijo del acaudalado hacendado Prudencio Guízar González (1835-1898) y de su esposa Natividad Valencia Vargas (1840-?). Tuvieron 10 hijos; Rafael fue el cuarto. Sus abuelos paternos fueron Antonio Guízar Guízar y María Paula de Jesús González Montes de Oca; los maternos, Vicente Valencia Mendoza y Altagracia Vargas Ruiz.

 

La familia Guízar y Valencia vivió la voluntad cristiana de recibir los hijos que Dios envía. Entre los hijos se encontraban: Emiliano (1873-1938), Prudencio (1874-1956), Rafael (1878-1938), Antonio (1879-1971), Natividad (1886), Maura, María, María Dolores (1875), María Gerónima de Jesús (1876) y Guadalupe (1896). Cuatro de estos hermanos se consagraron a la vida religiosa; dos fueron obispos y uno de ellos, Rafael, llegó a los altares de la Iglesia católica como santo.

 

San Rafael Guízar y Valencia nació el viernes 26 de abril de 1878 en Cotija, Michoacán, México. Fue bautizado al día siguiente, el sábado 27 de abril de 1878, según consta en el libro 23, folio 81: En Cotija, a veintisiete de abril de 1878, yo, el presbítero Agustín Covarrubias, teniente de cura, exorcisé, puse óleo, sagrado crisma y bauticé a un infante que nació un día ha [hoy] en ésta; púsele por nombre Rafael, hijo legítimo de Prudencio Guízar y de Natividad Valencia. Fueron sus padrinos Juan González y Benigna Valencia, cónyuges, a quienes advertí su obligación y parentesco espiritual, y lo firmo.

Era una práctica común en la sociedad hispanoamericana bautizar a los niños al día siguiente de su nacimiento, debido al alto índice de mortalidad infantil antes de cumplir un año.

 

La biografía del quinto obispo de Veracruz tiene un hito en 1950, cuando se descubrió que su cuerpo, después de doce años sepultado en el Panteón Municipal de Xalapa —fundado en 1831, uno de los primeros cementerios civiles de la República—, se mantenía incorrupto. Se encontraba en un lote que pertenecía a los sacerdotes naolinqueños Miguel y Daniel Meza Meza, quienes cedieron gentilmente el espacio de su tumba para que su obispo tuviera un lugar donde reposaran eternamente sus restos.

 

Setenta y seis años después de aquel descubrimiento, desde 1950 se han publicado libros, ensayos y tesis sobre la vida y obra del santo obispo de Veracruz. A continuación, presento una bibliografía:Correa, Eduardo J. Mons. Rafael Guízar Valencia: el obispo santo, 1878-1938. México: Librería de M. Porrúa, 1951. 186 pp.

Loret de Mola, Carlos. Ángel sin ojos: biografía de Monseñor Rafael Guízar Valencia. México: [s. n.], 1950. 204 pp. De la Mora, Justino. Breves apuntes biográficos del Excmo. y Rvmo. Sr. Dr. D. Rafael Guízar Valencia, obispo de Veracruz. México: [s. n.], 1955. 221 pp. Peñalosa, Joaquín Antonio. Rafael Guízar, a sus órdenes. México, D. F.: Ediciones Paulinas, 1990. 263 pp.Barrajón, Pedro A. Monseñor Rafael Guízar Valencia: amigo de los pobres; el primer obispo mexicano en los altares. 1.ª ed. México: Editorial Diana, 1995. 258 pp. Ortiz, Herminio.Milagro , Intercesión del Beato Rafael Guizar y Valencia, 1997. AGUILAR CABEZA DE VACA, David. La virtud y la caridad en los escritos del beato Rafael Guízar y Valencia,tesina teológica, Seminario Interdiocesano “Rafael Guízar y Valencia”,

Xalapa. 1999  ALVARADO JÁCOME, J. L. La espiritualidad del beato Rafael Guízar y Valencia desde sus escritos, tesina teológica, Seminario Interdiocesano “Rafael Guízar y Valencia”, Xalapa. 2003. Báez-Jorge, Félix. Olor de santidad: San Rafael Guízar y Valencia: articulaciones históricas, políticas y simbólicas de una devoción popular. Xalapa: Universidad Veracruzana, 2006. 630 pp. (Col. Biblioteca). [Nota: estuve muy cercano a la investigación.] Barrajón, Pedro A. San Rafael Guízar Valencia. Obispo misionero. Primer obispo mexicano en los altares. México: El Arca, 2006.Martín Rábago, José G. Monseñor Rafael Guízar y  Valencia, obispo formador de sacerdotes. Roma: Pontificio Ateneo Regina Apostolorum, 2007. Ortega Alamino, Jaime(Cardenal de La Habana). Rafael Guízar; misionero en Cuba. Roma: Pontificio Ateneo Regina Apostolorum, 2007.

Barrajón, Pedro. San Rafael Guízar y Valencia, una vida al servicio del Evangelio. 2007. Battista Re, Giovanni (card.). San Rafael Guízar y Valencia. La gracia del episcopado vivida en plenitud. 2007. Scarafoni, Paolo. San Rafael Guízar y Valencia, ejemplo de caridad pastoral. 2007. Arriaga Stransky, Leticia (coord.). Ruta misionera de San Rafael Guízar y Valencia, por la Sierra Central Veracruzana. Edición especial 100 años, 1920-2020. Veracruz: Rutas de Veracruz, 2020. Armas Ríos, Rafael. Rafael, obispo de Veracruz. Xalapa: Seminario Arquidiocesano de Xalapa, 2021. 217 pp, incluye una colaboración de mi autoria.

 

El niño Guízar y Valencia inició su formación escolar en la escuela parroquial; luego cambió a una escuela fundada por jesuitas. En 1884 ingresó al seminario diocesano de Zamora, donde permaneció hasta su ordenación sacerdotal, en 1901. Su primera misa la celebró el 6 de junio y, 37 años más tarde, falleció el 6 de junio de 1938. En sus primeros años de sacerdocio acompañó al obispo de Zamora, Michoacán, monseñorJosé María Cázares.

 

Bajo la protección de Nuestra Señora de la Esperanza, fundó una congregación dedicada a ella. El 1 de agosto de 1919, fiesta de dicha advocación, recibió en el exilio la noticia de que Su Santidad Benedicto XV lo designaba quinto obispo de Veracruz. Llegó a su nuevo destino procedente de La Habana, en el vapor Nuestra Señora de la Esperanza.

 

La vida de Rafael Guízar y Valencia es, sin duda, plena a los ojos del Evangelio. En la llamada Decena Trágica, en la Ciudad de México, en 1913, durante el golpe de Estado contra el presidente Francisco I. Madero, estuvo llevando el viático a los moribundos de ambos bandos. Durante la persecución religiosa —tanto la primera, de 1926 a 1929, como la segunda, de 1931 a 1938— supo defender a la Iglesia; se exilió en la Ciudad de México con sus seminaristas y se enfrentó directamente con el gobernador de Veracruz y luego secretario de Gobernación, el coronel Adalberto Tejeda Olivares.

 

Varios hermanos, sobrinos y familiares directos de san Rafael Guízar y Valencia (1878-1938) también se dedicaron a la vida religiosa y eclesiástica:Mons. Antonio Guízar y Valencia (1879-1971): hermano menor . Fue ordenado sacerdote en 1903 y nombrado obispo de Chihuahua en 1920. Posteriormente se convirtió en el primer arzobispo de Chihuahua, cargo que ejerció durante casi 50 años.

María de Jesús Guízar y Valencia: hermana que ingresó a la vida religiosa consagrada. Perteneció a la congregación de las Religiosas Teresianas y vivió en Camagüey, Cuba, donde acogió a su hermano Rafael durante su exilio misionero.

María Guízar y Valencia: otra de sus hermanas que también profesó como religiosa. Los Sobrinos:Mons. Luis Guízar Barragán (1895-1981): fue ordenado sacerdote y posteriormente nombrado obispo de Saltillo.Mons. Benjamín Guízar y Barragán: sobrino que también siguió la vocación sacerdotal y realizó sus estudios eclesiásticos en Roma. Mons. Ricardo Guízar Díaz (1933-2015): familiar de la siguiente generación; fue obispo de Aguascalientes y posteriormente arzobispo de Tlalnepantla, a quien tuve la oportunidad de conocer. Marcial Maciel Degollado (1920-2008) (hijo de Maura Degollado Guízar y nieto de María Guízar y Valencia), fundador de la congregación de los Legionarios de Cristo. Estudió en el seminario de Xalapa y fue expulsado por su propio tío. Cfr. Aristegui, Carmen. Marcial Maciel. Historia de un criminal. México: Grijalbo, 2013.

El culto a san Rafael Guízar y Valencia inició poco después de su muerte: fue un culto de agradecimiento por su labor pastoral, cuando más lo necesitaban los feligreses, en el temblor de enero de 1920. Recuerdo que mi madre, en su juventud, peregrinaba todos los años, la noche del 23 de octubre, desde La Joya, municipio de Acajete, hasta la tumba del santo obispo, unos 25 kilómetros.

PD. Invitación viernes 23 de octubre 2026, 12:OO horas en la Galeria de Arte Contemporaneo de la Secretaria de Cultura de Veracruz, El Encuentro Escribiendo en hojas de otoño, está dedicado al maestro, escritor y poeta Mario Millán Soto por su larga trayectoria cultural.Presento la ponencia: Centenarios de la presencia soviética en México: Vladímir Vladímirovich Mayakovski (1893-1930) y Alexandra  Mijáilovna Kolontái (1872-1952) entre los años de 1925-1926*

Homenaje a los constructores del Estadio Jalapeño, 1925-2026

 Homenaje a los constructores del Estadio Jalapeño, 1925-2026

Ángel Rafael Martínez Alarcón

 

El domingo 20 de septiembre se cumplieron 101 años de la inauguración del Estadio Jalapeño, hoy Heriberto Jara Corona, en memoria del ex gobernador de Veracruz entre 1924 y 1927, responsable de la construcción de una obra moderna para su tiempo. Gracias al proyecto, la planeación y la ejecución del ingeniero Modesto C. Rolland Mejía,(1881-1965) en tan sólo 77 días se logró levantar el majestuoso estadio, aprovechando las condiciones geográficas de la antigua ciénega de Melgarejo, como se llamaba esa zona de la ciudad de Xalapa.

 

Esta celebración se realizó bajo el lema “Homenaje a los constructores del Estadio Jalapeño”. En todas estas décadas de celebraciones, desde 1975, no se ha dejado de rendir reconocimiento a William K. Boone, el norteamericano que descubrió la zona y diseñó un espacio deportivo; luego, con el general Heriberto Jara Corona y el ingeniero Modesto C. Rolland Mejía, (1881-1965) se dio forma al primer proyecto y se logró construir el Estadio, uno de los primeros espacios deportivos del país y hoy considerado el más antiguo de nuestra nación.

 

Poco interés se ha prestado a la mano de obra que trabajó día y noche para sacar adelante, a la mayor brevedad posible, la faraónica obra que transformó la imagen urbanística de Xalapa. Seguramente en algún lugar deben existir las largas listas de los cientos de veracruzanos que trabajaron como mano de obra; hombres de los más diversos rincones de Veracruz se dieron cita para participar en las distintas tareas que requería la obra. Por eso, la corona del Gobierno del Estado de Veracruz, como la bandera, tenía la leyenda: “Homenaje a los constructores del Estadio Jalapeño, 1925”, como un justo reconocimiento a los cientos de obreros y albañiles desconocidos que entregaron su fuerza de trabajo.

 

Recuerdo el poema de Bertolt Brecht, “Preguntas de un obrero que lee”:

 

¿Quién construyó Tebas, la de las Siete Puertas?

En los libros figuran sólo los nombres de reyes.

¿Acaso arrastraron ellos bloques de piedra?

Y Babilonia, mil veces destruida,

¿quién la volvió a levantar otras tantas?

Quienes edificaron la dorada Lima,

¿en qué casas vivían?

¿Adónde fueron la noche en que se terminó La Gran Muralla, sus albañiles?

Llena está de arcos triunfales Roma la grande. Sus césares

¿sobre quiénes triunfaron?

Bizancio tantas veces cantada, para sus habitantes

¿sólo tenía palacios?

Hasta la legendaria Atlántida, la noche en que el mar se la tragó, los que se ahogaban pedían, bramando, ayuda a sus esclavos.

El joven Alejandro conquistó la India.

¿Él solo?

César venció a los galos.

¿No llevaba siquiera a un cocinero?

Felipe II lloró al saber su flota hundida.

¿No lloró más que él?

Federico de Prusia ganó la guerra de los Treinta Años.

¿Quién ganó también?

Un triunfo en cada página.

¿Quién preparaba los festines?

Un gran hombre cada diez años.

¿Quién pagaba los gastos?

A tantas historias, tantas preguntas…

 

Por más de una década, el ingeniero Jorge Modesto. Rolland Contantine, nieto de Modesto C. Rolland Mejía , ha mantenido encendida la llama para homenajear la monumental obra del Estadio Jalapeño, logrando consolidar a un grupo de xalapeños interesados en su rescate y conservación. Año tras año, también ha realizado una exhaustiva investigación sobre la obra material y política de su abuelo.

 

La soleada mañana del 20 de septiembre, la última del verano de 2026, el Ing. Jorge Modesto. Rolland Constantine., acompañado por un grupo de integrantes de varias organizaciones que en la última década hemos venido trabajando en la promoción y conservación del Estadio Jalapeño, encabezó el homenaje en el marco de la remodelación que impulsa la actual administración de la Gobernadora Rocío Nahle García. Cabe recordar que el año pasado, por el centenario de la inauguración, el gobierno del Estado, con sólo nueve meses de haber iniciado su administración, no logró tenerlo en óptimas condiciones.

 

En punto de las 11 de la mañana y bajo un candente sol, se montó la guardia ante el busto del ex gobernador Heriberto Jara Corona (1879-1968). El ingeniero Jorge M. Rolland Contanti, el Ing. Rafael Fentanes y el Mtro. Vicente Espino Jara pronunciaron los respectivos discursos. En el acto no se contó con presencia de autoridades municipales de Xalapa, ni su cronista oficial; aun así, la ceremonia se desarrolló con respeto y solemnidad.

 

El lunes 21 de septiembre, al mediodía, la gobernadora Rocío Nahle García recibió en Palacio de Gobierno al grupo de ciudadanos que hemos estado trabajando por la grandeza de nuestro monumento deportivo, encabezado por el Ing. Jorge Rolland. El Colectivo Cultura y Patrimonio,A. C. e integrantes del Colegio de Arquitectos del Estado de Veracruz Xalapa, A.C Fue una enorme sorpresa encontrar a una gobernadora profundamente preocupada por rescatar la dignidad de la ciudad de Xalapa, muy atenta a cada una de las propuestas y también muy ejecutiva al dar instrucciones para darle brillo a nuestra ciudad, acompañada por el exalcalde Ricardo Ahued, dos veces alcalde de Xalapa. Una de las propuestas es crear un museo de sitio que explique la historia centenaria del coloso deportivo más importante del sureste de la República, así como también que una calle de la Atenas honre la memoria del Ing. Modesto C. Rolland; en años pasados, en el municipio de Córdoba se logró dicho cometido. 

La Gobernadora Constitucional del Estado de Veracruz, recibió un reconocimiento por su trabajo de rehabilitación del Estadio Jalapeño; por parte del Colectivo Cultura y Patrimonio ,A. C. e integrantes del Colegio de Arquitectos del Estado de Veracruz Xalapa, A.C.

 

Fue, sin duda, una excelente reunión de trabajo con visión de futuro para seguir dándole brillo al Estadio Jalapeño, recinto de tantas glorias deportivas, políticas y religiosas. Seguramente miles de veracruzanos, y también muchos más allá de las fronteras, guardan una relación afectiva con él. A pesar de que en esos momentos, afuera de Palacio de Gobierno, había una justa protesta de campesinos de la zona de Jalacingo y Altotonga, la gobernadora estuvo muy atenta a la reunión previamente acordada en el marco del 101 aniversario de la inauguración del Estadio Jalapeño “Heriberto Jara Corona”, en 1925, cuando el presidente de México, el general Plutarco Elías Calles, viajó desde la capital para inaugurarlo.

Jorge Carlos Patrón Wong, IX arzobispo de Puebla de los Ángeles

 Jorge Carlos Patrón Wong, IX arzobispo de Puebla de los Ángeles

Ángel Rafael Martínez Alarcón

En la fiesta patronal de San Mateo Apóstol del año 2026, Su Santidad León XIV pasará a la historia por la designación del IX Arzobispo de Puebla de los Ángeles en la persona del Excelentísimo y Reverendísimo Señor Don Jorge Carlos Patrón Wong, V Arzobispo de Xalapa de la Inmaculada. Desde el 8 de diciembre de 2021, Su Santidad Francisco lo envió a estas tierras evangelizadas por San Rafael Guízar y Valencia (1878-1938). Monseñor Patrón Wong había sido nombrado por Su Santidad Benedicto XVI, desde 2012, VII Obispo de Papantla, con sede en Papantla de Olarte.

 

El Estado de Veracruz no tuvo obispado propio hasta la segunda mitad del siglo XIX, cuando la Santa Sede autorizó la creación de uno con sede en la ciudad de Xalapa. Conviene recordar que el territorio de la provincia, intendencia y finalmente estado de Veracruz perteneció en su mayor parte al obispado de Puebla-Tlaxcala, fundado el 13 de octubre de 1525, mientras que la porción centro-sur era administrada eclesiásticamente por el obispado de Antequera-Oaxaca. Durante todo el periodo colonial estuvo latente la idea de crear la diócesis de Veracruz y, en los primeros años del México independiente, se realizaron las gestiones correspondientes. Sin embargo, fue hasta 1844 cuando el Papa Gregorio XVI erigió la diócesis de Veracruz, con sede en Xalapa; no obstante, por diversas circunstancias, la bula no se ejecutó sino hasta el 19 de marzo de 1863.

 

La ejecución de la bula se llevó a cabo el 19 de marzo de 1863, casi dos décadas después de su expedición. Hubo innumerables obstáculos para ejecutarla, desde la discusión sobre la ciudad donde se ubicaría la nueva sede episcopal —se propuso Orizaba, pero finalmente ganó Xalapa— hasta la inestabilidad política del país: los últimos gobiernos de Antonio López de Santa Anna, la Revolución de Ayutla de 1854 contra la dictadura santanista, la Guerra de Reforma, la intervención francesa y, finalmente, el Segundo Imperio encabezado por Maximiliano de Habsburgo, cuando se erige el obispado de Veracruz.

 

Estos han sido los obispos y arzobispos que han gobernado la sede episcopal de Xalapa, ya fallecidos, en sus 162 años desde su fundación:Primer Obispo: Francisco de Paula Suárez Peredo y Bezares † (19 de marzo de 1863 - 26 de enero de 1869).Segundo Obispo: José María Mora y Daza † (21 de marzo de 1870 - 14 de noviembre de 1884).Tercer Obispo: José Ignacio Suárez Peredo y Bezares † (17 de marzo de 1887 - 26 de marzo de 1894).Cuarto Obispo: Joaquín Acadio Pagaza y Ordóñez † (18 de marzo de 1895 - 11 de septiembre de 1919).Quinto Obispo: San Rafael Guízar y Valencia † (1 de agosto de 1919 - 6 de junio de 1938).Sexto y último Obispo, y Primer Arzobispo de Xalapa: Manuel Pío López Estrada † (11 de octubre de 1939 - 18 de abril de 1968).Segundo Arzobispo: Emilio Abascal y Salmerón † (18 de abril de 1968 - 12 de marzo de 1979).Tercer Arzobispo: Sergio Obeso Rivera † (12 de marzo de 1979 - 10 de abril de 2007).

Cuarto Arzobispo: Hipólito Reyes Larios † (10 de abril de 2007 - 8 de agosto de 2021).Quinto Arzobispo: Jorge Carlos Patrón Wong (8 de diciembre de 2021 - 21 de septiembre de 2026).

El pasado 29 de junio se cumplieron 75 años de la erección de la nueva provincia eclesiástica en nuestro país, el Arzobispado de Xalapa, por Su Santidad Pío XII, durante el obispado de Manuel Pío López Estrada, último Obispo de Veracruz y primer Arzobispo de Xalapa de la Inmaculada Concepción, quien gobernó de 1939 a 1968. Sirvió a la feligresía veracruzana por espacio de 28 años y algunos meses; renunció al cumplir 75 años de edad, en 1966, presentando su renuncia correspondiente al Papa Pablo VI.

Con su designación como IX Arzobispo electo de Puebla de los Ángeles, Monseñor Jorge Carlos Patrón Wong será el nuevo pastor de nuestra hermana Arquidiócesis, erigida como tal en 1903. Estos han sido sus antecesores:

 

José Ramón Ibarra y González † (13 de mayo de 1902 - 1 de febrero de 1917).

Enrique Sánchez y Paredes † (24 de enero de 1919 - 25 de marzo de 1923).

Pedro María Vera y Zuria † (2 de mayo de 1924 - 28 de julio de 1945).

José Ignacio Márquez y Tóriz † (28 de julio de 1945 - 28 de febrero de 1950).

Octaviano Márquez y Tóriz † (14 de diciembre de 1950 - 24 de septiembre de 1975). Ernesto Corripio y Ahumada † (11 de marzo de 1976 - 19 de julio de 1977).

Rosendo Huesca Pacheco † (28 de septiembre de 1977 - 5 de febrero de 2009).

José Víctor Manuel Valentín Sánchez Espinosa (5 de febrero de 2009 - 21 de septiembre de 2026).

El IX Arzobispo electo de Puebla nació el 3 de enero de 1958 en la ciudad de Mérida, Yucatán, y fue ordenado sacerdote el 12 de enero de 1988. León XIV lo designó como IX Arzobispo de Puebla. El próximo 19 de noviembre tomara posesión.

 

Maestra Josefina de la Luz Garza Ruiz, 1963-2026. Ejemplar vocación Ángel Rafael Martínez Alarcón

 Maestra Josefina de la Luz Garza Ruiz, 1963-2026. Ejemplar vocación

Ángel Rafael Martínez Alarcón

 

En los últimos tiempos, con frecuencia vemos cómo algunas trayectorias políticas se construyen de prisa y se adornan con epítetos grandilocuentes. Frente a eso, la vida de la maestra Josefina de la Luz Garza Ruizrepresenta otra cosa: una vocación auténtica, sembrada con paciencia, honestidad y amor por la educación de la niñez veracruzana.

El pasado lunes 14 de septiembre del presente 2026 dejó de latir el corazón de quien, tras soportar una enfermedad degenerativa que terminó con su vida, se convirtió en ejemplo de vocación. Se trata de la maestra Josefina de la Luz Garza Ruiz (19 de marzo de 1963-14 de septiembre de 2026). Fue testigo de su profunda vocación de enseñar a la niñez veracruzana. Ella no tuvo la necesidad de tener una plaza en el sistema educativo veracruzano; supo aprovechar que, desde el emprendimiento, logró fundar instituciones de enseñanza, como el Instituto Minerva, estancias infantiles y la Escuela Minerva en la capital del Estado de Veracruz. También se desempeñó como servidora pública en espacios municipales, desde el DIF Municipal.

 

Hace casi dos décadas tuve la oportunidad de conocerla y trabajar con ella, cuando el presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, quien gobernó nuestro país entre 2006 y 2012, lanzó en enero de 2007 el programa social de Estancias Infantiles del DIF Nacional, en colaboración con la Secretaría de Desarrollo Social. Un programa que impactó en todo el territorio nacional y fue una oportunidad para miles de hogares de tener una estancia infantil cerca de sus hogares. Para aquellos años, la maestra Josefina ya tenía un largo prestigio en la oferta de servicios de guardería para infantes, en la calle Prosperidad, en la colonia Del Maestro, en la capital de los veracruzanos. Asimismo, el Instituto Minerva formaba a las futuras asistentes educativas con la carrera de puericultura. Carrera que se fortaleció en esos años con la apertura de estancias infantiles como programa social del gobierno federal.

 

La maestra Josefina de la Luz Garza Ruiz nació en el Estado de Guerrero el 18 de marzo de 1963; es decir, fallece a la edad de 63 años, una edad relativamente joven. Luego de combatir por años con la diabetes, que no logró vencer rápidamente, en sus últimos años continuó trabajando y educando a las nuevas generaciones de niños veracruzanos.

Josefina de la Luz Garza Ruiz naturaal Cd. Altamirano Guerrero. Primera hija de 4 hermanos.  Trabajó para el Poder Judicial de la Federación, tribunal 5to de Distrito y fue maestra y Directora de los jardines de niños Fundación y Libertad en Celaya, Gto.

En 1999 regresa a Xalapa para incorporarse al Cobaev, fundando y dirigiendo la primera estancia infantil para sus trabajadores, Estancia de Ausubel. Años más tarde en vinculación con el Poder Judicial de la Federación en el estado de Veracruz, funda el Instituto Arnold Gesselle, primer estancia infantil y preescolar para los hijos de los trabajadores.

 

El 2 de Febrero del 2002 emprende su primer escuela de puericultura, formando a más de 17 generaciones de asistentes educativas, además de continuar con su labor docente en educación preescolar ahora desde el Instituto Minerva, aprendizaje con significado. Durante Más de 22 generaciones de alumnos recorrieron las aulas en las calles Prosperidad y en Mártires 28 de Agosto, coronando año tras año a los reyes del medio ambiente.

 

Comenzó su labor docente siendo miembro fundacional del INEA, promoviendo programas de alfabetización de adultos junto a sus amigos de la preparatoria, y consolidando en Veracruz a través de su incorporación como delegada de la CNOP del distrito rural de Xalapa. Participo en varias campañas electorales  y en 1985 se incorpora al DIF municipal de Alto Lucero, siendo la Directora hasta 1988, 

 

 

Con una sólida formación universitaria, iniciando estudiando educación Preescolar en la Normal Veracruzana estudió la carrera de Sociología en la ex Unidad de Humanidades de la Universidad Veracruzana. Asimismo, fue licenciada en Educación Básica por la Universidad Pedagógica Nacional, (Celaya) Realizó estudios de maestría en Educación por la Universidad Popular Autónoma de Veracruz, y también cursó estudios doctorales en Gobierno y Gestión Pública.

 

Tuvo también su paso por la administración pública municipal, concretamente en Alto Lucero de Gutiérrez Barrios. En palabras del expresidente municipal, el ingeniero Bernardo Domínguez Zárate (1988-1991), dicho municipio tuvo un antes y un después con el trabajo y desarrollo de la maestra Jose —como muchas personas le llamaban—. Desde la trinchera del DIF Municipal estuvo al servicio de sus pobladores, en particular de los infantes y de la población vulnerable.

 

En la primera generación del movimiento de estancias infantiles impulsado por el gobierno federal (2006-2012), en el estado de Veracruz, el trabajo y la trayectoria de la maestra Josefina de la Luz Garzadestacaron en la ciudad de Xalapa por la preferencia de cientos de padres de familia que tenían la confianza de confiarle el cuidado de sus infantes, cumpliendo con todos los protocolos para el cuidado de los niños en sus instalaciones de la calle Prosperidad. Fuimos testigos de cómo se consolidó su trabajo en esos primeros años de las estancias infantiles del DIF Nacional y Sedesol.

 

Años después de mi paso por Estancias Infantiles, volví a reencontrarme con la maestra Josefina, primero como alumna de la maestría en Educación por la UPAV y, en lo familiar, como directora de su Instituto Minerva, impartiendo educación básica en el barrio de San Bruno. Una pequeña escuela, pero gigante por la metodología empleada en favor de sus alumnos; una educación consagrada a la formación académica, dejando muy atrás a las escuelas oficiales de educación básica. Había una educación personificada en favor de sus educandos. Cada uno de sus pequeños alumnos tenía respeto y cariño para su profesora. Un proyecto que solamente ella y su equipo fueron levantando, a pesar de todas las adversidades en la oferta educativa de la ciudad. Fui testigo de primera mano de que sus alumnos, los que pasaron por sus manos, egresaban excelentes, muy bien formados. Ya con sus problemas de salud, ella se entregaba a su vocación de enseñar a sus pequeños alumnos. Tuve la oportunidad de acompañarla varios sus clausuras de los ciclos escoleres, siempre recibí sus esmeradas atenciones.

 

El pasado lunes 14 de septiembre del presente año 2026 dejó de latir su corazón. La noticia corrió entre sus familiares y conocidos. Fue velada con la compañía de los suyos, así como de conocidos que se presentaron a rendirle el más sincero de los homenajes a su trayectoria educativa. El martes 15 se realizó la ceremonia eucarística de cuerpo presente en la Parroquia de Emperatriz de las Américas, presidida por su párroco, Rafael Gutiérrez Zapata, quien recordó a sus padres, que la llevaron a la pila bautismal para hacerla hija de la Iglesia.

 

Al terminar el servicio religioso, su hijo subió al altar para agradecer el acompañamiento, pero sobre todo para recordarnos la figura de su señora madre, la maestra Josefina, quien no sólo fue madre, sino también su amiga, su compañera. Un emotivo mensaje con toda la sobriedad que amerita el momento. Con asistencia de sus últimos alumnos, unos infantes todos impactados por la muerte de su querida maestra. El cortejo fúnebre hasta el Panteón Xalapeño, para depositar sus restos, fue acompañado por una pertinaz lluvia. Y cientos de corazones de sus infantes alumnos vivirá el recuerdo de su Maestra Josefina…

La Generala Antonia Luisa Nava Celestina de Catalán (1779-1843)

 La Generala Antonia Luisa Nava Celestina de Catalán (1779-1843)

 

La Generala Antonia Luisa Nava Celestina de Catalán (1779-1843)

 

 Ángel Rafael Martínez Alarcón

 

En la ceremonia del Grito del inicio de la Independencia de la Nueva España, en su 216 aniversario, el Ejecutivo Federal pronunció la tradicional arenga desde el Palacio Nacional que construyó Hernán Cortéshace casi 500 años. En esta ocasión, se sumó el nombre de la conocida Generala del ejército insurgente, Antonia Nava Celestina de Catalán, originaria del hoy Estado de Guerrero. Fue nombrada con su apellido de soltera, tal como el año pasado y en el presente se ha hecho con doña Josefa Ortiz de Domínguez, a quien la llama con nombre y apellidos de soltera, desconociendo cómo eran las relaciones matrimoniales a finales del siglo XVIII. A las heroínas insurgentes debe situárselas en el contexto en que actuaron.

 

Esperemos que en los próximos años, en la arenga del 15 de septiembre, podamos escuchar también el nombre de la insurgente xalapeña María Teresa de Medina y Miranda de la Sota Riva, criolla.

Hoy, a nivel nacional, ha sido La Generala Antonia Nava Celestina de Catalán visualizada gracias a la arenga presidencial; en su natal estado de Guerrero ya era conocida.

Nació en Tixtla, Guerrero, el 18 de noviembre de 1779. Sus padres fueron Nicolás Nava y María Celestina. Fuentes históricas afirman que su padre era de origen mixteco y María Celestina de origen tlapaneco, lo que refleja sus raíces indígenas en la región de Guerrero.

Junto con su esposo se unió a la guerra de Independencia convocada por Miguel Hidalgo y Costilla. Se encargaba de arengar a las tropas y de organizar redes de apoyo, alentando a más mujeres a unirse como cocineras y proveedoras del ejército insurgente.

 

Contrajo matrimonio con Nicolás Catalán Catalán, un militar insurgente originario de Chilpancingo. La boda probablemente se celebró en Tepecoacuilco a finales del siglo XVIII, alrededor de 1799.

Nicolás Catalán Catalán nació en Chilpancingo, Guerrero, en febrero de 1780 (aunque el *Diccionario Porrúa* señala 1772). Fue hijo de Nicolás Catalán y Nicolasa Catalán, y el primogénito de la familia; tuvo dos hermanas menores, María y Dolores.

Gracias a su cuñado, el comerciante Antonio Gómez Ortiz (esposo de su hermana Dolores), fue nombrado administrador del rancho Xolocamotla, donde vivió junto a su esposa y su hermana María.

Con su esposa Antonia Nava Celestina procrearon ocho hijos: Nicolás, Manuel (falleció durante la guerra), Antonio, Pedro, Teresa, María y Margarita, faltando el nombre de uno de los hijos.

Su trayectoria se inició en noviembre de 1810, cuando tuvo su primer combate en Tepecoacuilco. El 10 de diciembre de 1810 se incorporó a las tropas de José María Morelos. Sus ascensos fueron los siguientes:Cabo primero:** 20 de febrero de 1811.Sargento: 3 de abril de 1811. Alférez: 24 de mayo de 1811.Teniente:6 de enero de 1812. Capitán: 3 de febrero de 1813.Teniente coronel: 22 de septiembre de 1816. Coronel:** 19 de abril de 1820. General de brigada:** 22 de febrero de 1823.

Estuvo bajo las órdenes de José María Morelos durante 3 años, 5 meses y 5 días; de Nicolás Bravopor 3 años, 6 meses y 16 días; y de Vicente Guerrero durante 7 años y 3 meses. Falleció en su ciudad natal, Chilpancingo, el 17 de febrero de 1833.

El episodio más recordado de Antonia Nava ocurrió durante el asedio realista a las fuerzas de Nicolás Bravo en la Sierra de Jaleaca. Ante la extrema escasez de alimentos, el general Bravo ordenó diezmar a sus soldados para alimentar al resto. Antonia Nava y su amiga Catalina González se presentaron ante él ofreciendo sus propios cuerpos como alimento para la tropa. Aunque el sacrificio no se llevó a cabo, su acción elevó la moral del ejército y los motivó a romper el cerco.

 

 

Antonia Nava estuvo presente en momentos decisivos para la Independencia. Asistió a la firma del Plan de Iguala el 24 de febrero de 1821 y, el 27 de septiembre de ese año, participó montada a caballo en la entrada triunfal del Ejército Trigarante a la Ciudad de México.

En el Primer Congreso de Anáhuac, celebrado en Chilpancingo, el 13 de septiembre se instaló y al día siguiente se leyeron los Sentimientos de la Nación. Doña Antonia Nava y doña María de Jesús de Navaprepararon la comida para los diputados, el ejército insurgente y el pueblo que los acompañó, siendo testigos de primera mano de aquellos hechos.

Doña Antonia Nava de Catalán, hija predilecta de Tixtla y Heroína de la Independencia, quien supo cumplir su misión en todos los actos de su vida, falleció en Chilpancingo el 19 de marzo de 1843, a los 63 años. Sus restos se encuentran al lado de su esposo, el general Nicolás Catalán, quien falleció diez años antes, el 19 de febrero de 1833.

El pueblo de Chilpancingo reconoció los altos servicios prestados a la patria en grado máximo y las grandes virtudes como mexicana de doña Antonia Nava de Catalán; por eso acordó sepultarla en el lado izquierdo del Templo de la Asunción, donde se leyeron los Sentimientos de la Nación, para dar honrosa sepultura a tan digna dama.

El Congreso también honró su nombre y sus méritos colocando su nombre en el Muro de Honor del Recinto Legislativo “Primer Congreso de Anáhuac”. Asimismo, su nombre está inscrito con letras de oro en el Palacio Legislativo de San Lázaro, en reconocimiento a su valentía.

 

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